Del lifting al relleno

Se acabó la era del planchado facial y entramos en la del relleno discreto: una piel envejecida ya no se estira, se ‘voluminiza’. Entre los aliados de esta nueva tendencia se encuentran las técnicas medicoestéticas, que recuperan las proporciones perdidas, y la cosmética repulpante.

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Hasta hace poco, para quitarle años al rostro lo que se hacía era estirar, subir y planchar la piel. Los rellenos faciales se asociaban a excesos: facciones sin proporción, labios hinchados, pómulos de muñeca, etc. Y puede que antes, en ocasiones, así fuera, pero una creciente tendencia le añade un nuevo significado al hecho de dar volumen al rostro: ahora el relleno lo que hace es recolocar, mediante procedimientos estéticos y la cosmética oportuna. En definitiva, recuperar los volúmenes y la firmeza que teníamos cuando éramos más jóvenes. ¿Cómo? Infiltrando las sustancias adecuadas en las arrugas y líneas de expresión en unos casos, y en otros dando activos a la dermis para crear nuevo colágeno y compactar así el cutis. Es decir, el relleno ahora se centra en obtener unas facciones jugosas. Hemos pasado del efecto lifting al efecto filling.

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Como explica Arnaud Aubert, doctor en Neurociencias y colaborador de Dior en materia cosmética, “con el tiempo las facciones no solo reflejan los signos de la edad, sino que se muestran más tristes y severas. Sobre un rostro firme y carnoso, las arrugas, sobre todo las verticales, no se instalan, y tampoco la flacidez. A su vez, la luz circula de manera óptima, y los únicos signos de la edad visibles son los que cargan la tez de emociones positivas”. El activo rellenador por excelencia es el ácido hialurónico, y la mayoría de cremas repulpantes lo tienen como ingrediente principal (aunque marcas como Dior, Lancaster o Clarins apuestan también por activos inductores del colágeno para que la piel se rellene por sí misma). Esta sustancia viscosa es una molécula presente de forma natural en nuestro organismo (articulaciones, cartílagos y por supuesto piel) y tiene la propiedad de retener grandes cantidades de agua y amoldarse bajo la tez, pero disminuye con el paso del tiempo, de ahí la aparición de arrugas y la pérdida de frescura.

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Cosmética que rellena
Las cremas que incluyen ácido hialurónico suelen contar con dos variedades de esta molécula: de peso molecular alto o de peso molecular bajo. Las primeras aportan hidratación a la superficie para un efecto flash inmediato, y las segundas penetran en las capas profundas y reactivan la síntesis de colágeno en la dermis, con efectos a largo plazo. Una de las primeras cremas en incluir ácido hialurónico en su formulación fue Hyaluron Filler, de Eucerin, que lo combina con saponina, un extracto de germen de soja que estimula el propio ácido hialurónico que tenemos en nuestra piel.
Silvia Gascón, Trainer Manager de Skeyndor, diferencia los resultados rápidos de los duraderos: “El ácido hialurónico, modificado para su acción cosmética de relleno inmediato, es capaz cubrir la base de la arruga y fijarse progresivamente en la superficie. Pero si combinamos el tratamiento en casa con terapia en cabina se reconstruirá el tejido de sostén desde dentro. La gente está motivada a la hora de conservar su piel: renovar, reparar y rellenar son los ases ganadores”, asegura.

Inyectables que esculpen y dan volumen
Al 40 % de las españolas les preocupa la flacidez, y una de cada cuatro admite haber probado tratamientos medicoestéticos antiedad, según un estudio de Allergan. De hecho, las técnicas estéticas de relleno ganan la partida al bisturí: “Que el lifting haya bajado peldaños tiene mucho que ver con el deseo de quedar natural y huir de un complicado posoperatorio, aunque el estiramiento facial es ahora mucho menos invasivo, con cicatrices mínimas, puede ser parcial en lugar de total y sigue siendo la única forma de recolocar todo en su sitio”, afirma el doctor José María Serra Renom, catedrático de Cirugía Plástica y director del instituto que lleva su nombre en Barcelona. Para Ricardo Ruiz, jefe de Dermatología de la Clínica Ruber de Madrid, la ventaja de los rellenos es que se ajustan al grado de envejecimiento de cada una: “Además, es preferible decantarse por materiales presentes en el organismo y reabsorbibles, como el ácido hialurónico y la hidroxiapatita cálcica”, afirma.
Ahora bien, ¿cuáles son los inyectables más demandados en las consultas de estética? Gana por goleada el ácido hialurónico: “Con un adecuado estudio de la anatomía facial se puede vectorizar el rostro con hialurónicos de alta reticulación y crear un efecto tensor, o bien rellenar arrugas, restablecer volúmenes, perfilar el contorno labial, realizar rinoesculturas, mejorar el aspecto de áreas como los lóbulos de las orejas, etc.”, explica el equipo médico de Sesderma. Es una técnica rápida, sencilla y más económica que el estiramiento. Los efectos pueden durar hasta un año (en Clínica Armonía, www.clinica-armonia.com, Madrid).

En segundo lugar está la grasa propia, y la técnica se llama Nano-fat. No es un procedimiento nuevo, pero sí es uno de los que más futuro tienen en medicina estética: “Gracias al descubrimiento de células madre de nuestro tejido adiposo y a que se emplean cánulas más pequeñas, el método está desbancando al ácido hialurónico”, opina el doctor Serra Renom. Es muy útil para párpados, labios o arrugas donde el injerto puede hacerse con pequeñas cantidades de grasa, previamente centrifugada. El precio varía en función de la zona. El organismo absorbe un 30 % de la grasa, pero el otro 70 % permanece para siempre en casi todos los casos (en Clínica del Doctor Serra Renom, www.cirugiaestetica.org, Barcelona).

Nuevo colágeno por inducción
Y si el ácido hialurónico o la grasa rellenan allí donde el volumen se ha perdido, existe otra forma de lograr el mismo objetivo: introducir sustancias capaces de generar nuevo colágeno, y así recompactar la dermis. Estas son las más efectivas: los hilos tensores, que en realidad se utilizan desde hace años, pero ahora son biocompatibles, reabsorbibles y se colocan sin incisiones: “Son seguros y eficaces, reposicionan, tensan y aportan jugosidad a la piel”, según la doctora Mª Teresa Truchuelo, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Los resultados duran entre 12 y 24 meses. El doctor Julio Millán, director de Cirugía Plástica del Ruber, opina que el paciente ideal “es quien presente un envejecimiento prematuro con ligero descenso de pómulos y con los surcos nasogenianos y la comisura de la boca marcados”. Los hilos funcionan muy bien en las mejillas, arco mandibular, cuello, nariz y cejas (800 €/sesión, en Clínica Pedro Jaén, grupopedrojaen.com, y en Clínica Dr. Millán, drmillan.es, en Madrid).

La hidroxiapatita cálcica es otra de las llamadas técnicas ‘estimuladoras’: “Este activo se encuentra de forma natural en nuestros huesos, por lo que el organismo no lo rechazará en ningún caso. Su función es la inducción de colágeno para producir tensión en las zonas en las que se infiltra, que suelen ser pómulos, mejillas, mandíbula o cuello”, cuenta Ricardo Ruiz. Además, aporta volumen, tanto a largo plazo como a corto (555 €/sesión, y dura hasta un año, en Facial Clinique, www.facialclinique.com, en toda España).
Por último hay que hablar del microneedling o ‘pinchazos buenos’. Para el presidente de la Academia Alemana de Dermatología, el doctor Fritz Klaus, no existe otro método mejor a la hora de estimular el fibroblasto (y por tanto crear colágeno) y la elastina que el rodillo de agujas. Este método no inflitra ninguna sustancia: solo hace microorificios imperceptibles en la piel: “A diferencia del láser ablativo, este no perjudica la epidermis sana. Combate las arrugas, las imperfecciones, y espesa la piel” (100 €/sesión, en ICC Estético,
www.iccestetico.es, en Barcelona).