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¿Te dan miedo los pinchazos? ¿Temes que un tratamiento con láser sea demasiado doloroso? Los avances en medicina estética cada vez están más enfocados a que pasar por la consulta sea más placentera. ¿No te lo crees? Sigue leyendo.

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Rellenos faciales que se infiltran bajo la piel ‘tirando’ de jeringa, inyecciones de vitaminas que dan luz al rostro y lo revitalizan, manchas que se atenúan a golpe de disparo láser, vello que desaparece para siempre en unas cuantas sesiones... Pero, un momento, todo esto ¿duele? La tan extendida afirmación de “para estar guapa hay que sufrir” ¿es literal? Si hablamos de medicina estética, la respuesta a ambas preguntas es un rotundo ‘no’. Y es que como dice la doctora Elia Ro, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), “afortunadamente, los avances en estética han permitido convertir los tratamientos en algo más placentero, con unos resultados que compensan y que dejan un buen recuerdo en quien los prueba”. Claro que también depende de dónde pueda tener cada una colocado el listón del dolor. Conozco a mujeres que han dejado de acudir a la segunda sesión de depilación láser porque casi se desmayan en la primera, pero también conozco a otras que se han dormido mientras las depilaban. Sea como fuere, ahora todo duele mucho menos, y te contamos por qué.
Bye bye, Agujas; hola, cánulas
Según el doctor Javier Anido, director de los centros estéticos Aclinic y Gaztambide, en Madrid (www.doctoranido.com), “el uso de  microcánulas en lugar de agujas para realizar las infiltraciones [de bótox, ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica...] ha disminuido mucho las molestias del pinchazo”. Utilizando agujas, además, se controla menos la aparición de hematomas, pero con la cánula es posible sortear los vasos sanguíneos sin dañarlos: “La aguja tiene punta biselada y corta la piel –explica Anido–, mientras la cánula tiene borde romo y lo que hace es despegarla. Las cánulas suelen ser más flexibles y permiten depositar el producto en diferentes sitios, con lo que se reduce el número de pinchazos que se necesitan para tratar una zona”. Actualmente las agujas se usan solo en infiltraciones que requieran mucha precisión, como el relleno de una arruga muy, muy fina.

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Las cánulas han sustituido a las agujas en casi todos los tratamientos de relleno. Son más flexibles, no provocan hematomas y reducen el número de pinchazos.
 
Infiltraciones con analgésico
Uno de los avances que más han hecho por reducir las molestias de ciertos tratamientos medicoestéticos ha sido la incorporación de lidocaína, un anestésico local, en las infiltraciones de ácido hialurónico (la marca Allergan cuenta con ello) y de hidroxiapatita cálcica (es el caso de Radiesse), sustancias reabsorbibles y que se usan para dar volumen al rostro: “Al poner analgésico y ácido hialurónico de forma simultánea se reducen las molestias durante el procedimiento”, cuenta la doctora Beatriz Beltrán, directora de la clínica con su nombre en Barcelona (www.drabeatrizbeltran.com).
Es cierto que el primer pinchazo puede molestar un poco, pero “a partir del segundo la zona ya estará adormecida gracias a la acción de la lidocaína. La combinación de relleno y analgesia es muy importante cuando se tratan zonas especialmente delicadas como los labios, que son muy sensibles”, aclara la doctora.
Y además del pinchazo, ¿qué más molestias se reducen o evitan añadiendo analgésico a las infiltraciones para aportar volumen? Para Javier Anido, “el pH del producto es importante, ya que suele ser más ácido que el de la propia piel, y al ser sustancias infiltradas escuecen un poco, algo que la lidocaína también reduce”. Por su parte, Beatriz Beltrán apunta además que “cuando pinchamos ácido hialurónico se distienden el tejido y las capas de la piel, y esto también puede provocar molestias”. Por otro lado también puede reducir la posible inflamación (como consecuencia de los pinchazos) en la zona tratada.
Anestesia, en crema, por favor
Es de sobra conocida, ya que la mayoría de los médicos la recomiendan antes de acudir a una sesión de depilación láser. Se trata de Emla (laboratorios AstraZeneca) y solo debe usarse cuando el médico lo aconseje. Es una combinación de lidocaína y prilocaína, dos anestésicos que bloquean la iniciación y conducción del impulso nervioso. Es decir, impiden que la señal de dolor llegue al cerebro. Se aplica una capa gruesa sobre la piel y esta queda como acorchada e insensible (anestesiada), de modo que, en los casos de tratamiento con cabezal láser, el disparo apenas se nota. Comienza a hacer efecto a la hora de haberla aplicado y dura unas tres horas: “La crema anestésica también se puede utilizar antes de realizar infiltraciones, y así se atenúan las molestias del pinchazo”, añade el doctor Anido.
Cabezales láser, que disparan frío
Otro gran anestésico, en esta ocasión completamente natural, es el frío. Por eso, “los cabezales láser lo llevan incorporado para minimizar el dolor y evitar efectos secundarios como las quemaduras”, explica Sofía Ruiz del Cueto (clinicamiracueto.com). Dependiendo del tipo de láser utilizado, la piel se puede enfriar de dos formas: con una pulverización de refrigerante antes del pulso láser o con aire frío (a unos 4 ºC) constante durante todo el tratamiento. Aparte de adormecer la zona sobre la que se va a realizar el disparo, al bajar la temperatura se evita el sobrecalentamiento de la piel y el enrojecimiento.

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Un efectivo anestésico natural es el frío. Por eso ciertos cabezales láser pulverizan refrigerante a 4 ºC en la piel

Una placa helada antes del bótox
No todos los tratamientos estéticos inyectables llevan lidocaína ni pulverizan frío en el rostro antes de comenzar. Es el caso de la mesoterapia convencional (infiltraciones de vitaminas, homeopatía...) o las inyecciones de toxina botulínica. ¿Qué se hace en esos casos? “En nuestra consulta se marcan las zonas sobre las que vamos a pinchar y después se enfrían con una placa metálica helada para conseguir un efecto anestésico”, comenta la doctora Ruiz del Cueto. Si la mesoterapia con vitaminas te la aplican con pistola, como hace la doctora Espallargas, no será necesario enfriar la zona, ya que son micropinchazos apenas perceptibles (draespallargas.com).