Cómo cuidar tus pies en verano por Boticaria García

Hay quien vuelve de las vacaciones como de una guerra: quemado, con picaduras, rozaduras en los pies, con el pelo encrespado... Este año, evita que a ti te pase y pon remedio desde ya. La farmacéutica más famosa de España nos da las claves para evitar los inconvenientes del verano.

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A quién no le apetece ponerse unas bonitas sandalias? Llevar los pies expuestos al aire tiene sus ventajas, fundamentalmente estéticas, pero también algún que otro inconveniente en el plano de la salud pédica. La sequedad y deshidratación provocan el engrosamiento de la piel y pueden dar lugar a la aparición de grietas y durezas. ¿Cómo lo prevenimos? En este caso el 'dúo dinámico' lo forman hidratación y exfoliación. Hidratación. La clásica crema de pies ultrahidratante de Neutrógena sigue siendo una de las mejores opciones calidad-precio.

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Exfoliación. Para evitar que los poco apetecibles callos y durezas acampen en nuestros pies, es fundamental la exfoliación periódica. Las limas eléctricas, como las de Dr. Scholl, irrumpieron con fuerza la pasada temporada y han resultado ser todo un descubrimiento para dejar nuestros pies sedosos y a punto de revista.

Estas son las tres cruces que sufren los pies en verano:

1. Rozaduras. Los apósitos de hidrocoloide son un imprescindible de nuestros bolsos en verano para cuando las rozaduras y ampollas hacen su aparición estelar. Sin embargo, también podemos prevenirlas mediante productos como Compeed Stick Antifricción, una especie de barra de cacao que forma una película protectora.

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2. Callos. Los productos con ácido salicílico tanto en parches como en otros formatos más sofisticados pueden ayudarnos a aliviar el dolor y favorecer la eliminación del callo. Es importante recordar que este tipo de productos no están indicados en diabéticos. Si somos propensos a la aparición de estos amigos poco agraciados, una buena opción para prevenirlos es el uso de dediles (una especie de dedal blando) y protectores tubulares de silicona para los pies,  como los que ofrece la línea de Farmalastic. Por otra parte caminar descalza  por la playa es una de las mejores formas naturales de suavizar, exfoliar y ayudar a reducir las durezas, además de un verdadero placer.

3. Olor. Que nadie se rasgue las vestiduras: pasa en las mejores familias. Además, no es nuestra culpa, sino de las bacterias: los pies tienen una gran concentración de glándulas sudoríparas y las bacterias lo saben y se desplazan hasta allí para generar los desagradables gases. Evitar la humedad y mantener una adecuada higiene es la clave, aunque el apoyo con desodorantes puede resultar imprescindible. ¿Qué desodorante es el más adecuado en cada caso?Polvos desodorantes. Son los clásicos populares como Fungusol. Estos polvos absorben el mal olor y además incluyen activos desodorantes o antitranspirantes. Pueden aplicarse en el calzado o en la planta del pie y son muy útiles en deportistas o personas que emplean botas de trabajo.

Y además: sprays antitranspirantes. Se aplican directamente sobre el pie o en el calzado. Son más prácticos en el caso de llevar sandalias o zapatos abiertos. Además de las sales de aluminio responsables del efecto antitranspirante, muchos tienen activos refrescantes con  agradable sensación de confort. Otros formatos. Si nuestros pies resisten a las anteriores opciones y siguen dejándote en mal lugar cuando te descalzas ¡que no cunda el pánico, que aún no está todo perdido! Hay tratamientos como Perspirex o las toallitas Hiposudol, con cloruro de aluminio en concentraciones más elevadas que los sprays. Estos tratamientos son efectivos pero tienen cierta capacidad irritante y no deben emplearse en personas con piel sensible o dañada.