Color sin química
Mucho más que color
Un pelo tratado con tinte bio emula los reflejos naturales de los rayos del sol, nunca dirías que está teñido
Tierra desaparece paulatinamente con los lavados, dura unos 22 días. Cuando el tono se va, el pelo sigue conservando el espesor y brillo que consiguió al teñirlo.
“El tratamiento Agua –explica Esther– es lo último en color ecológico. Los pigmentos, que son extractos de mora, centeno, cebada..., nos llegan liofilizados al salón; los mezclamos con agua bipolar y, al entrar esa mezcla en contacto con el oxígeno del ambiente, se produce una reacción que deja el producto listo para aplicarlo. Éste sí que aclara ligeramente un tono el color del cabello y el pigmento dura un poco más, unos 30 lavados”.
La coloración botánica no agrede el cabello porque no penetra en la fibra capilar; no llega a la cutícula, sino que se deposita sobre ella y la protege. Otra gran ventaja es que nutre el cabello y le proporciona volumen. “Son auténticos tratamientos que aportan brillo e hidratación. El pelo queda suelto
y con un aroma muy agradable”, cuenta Sergio Pizarro, director de color del Aveda Madrid Lifestyle Salon & Spa (www.aveda.es).
“El tinte natural que nosotros usamos, Deposit Only, es ecológico en un 99%, contiene aceite de girasol, té verde, jojoba, lavanda, ricino... El 1% restante es oxidante, para conseguir un leve aclarado”. Permite obtener tono sobre tono, da homogeneidad a los cabellos con los medios y largos decolorados y proporciona reflejos naturales. No cubre las canas al 100%, pero sí las convierte en reflejos; esconde el tono blanco del cabello envejecido, pero no lo colorea como al resto de la melena.
Natural con garantías
Si realmente quieres tratar tu pelo con tintes naturales, asegúrate de que no contengan ingredientes químicos: cada vez hay más coloraciones que han eliminado el amoníaco, aunque sí llevan agua oxigenada. Ten en cuenta que si un tinte consigue aclarar drásticamente el cabello lleva, sin duda alguna, ingredientes químicos en su composición. Además, identificarás que el producto no es del todo natural por el olor: “la química se huele”, dice Esther Segura, de Mirache. Tampoco es lo mismo teñir con henna: esta forma de colorear el pelo, que también es natural, pues los pigmentos se extraen de la hoja de un arbusto y se mezclan con semillas en polvo, “acaba resecando el cabello y, aunque al principio puede parecer brillante, con los lavados se queda mate”, concluye Esther.
Alternativa a domicilio
Si eres rubia o castaña clara, tienes a tu disposición un gran abanico de tonalidades para variar ligeramente el color sin salir de casa (Casting Glossy Blonds, de L’Oréal). Se trata de tintes sin amoníaco, pero con una concentración baja de agua oxigenada (un 7% frente al 12% del resto), que aclaran dos tonos. La ventaja es que el efecto raíz no resulta tan evidente, ya que no aclara demasiado el pelo y además con los lavados va bajando la intensidad del color obtenido.




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