Melena sana y brillante
Consigue que brille
Cuando se trata de la fibra capilar, ¿cuál es el secreto del brillo? Ante todo, la disposición de las escamas de la cutícula. Cada cabello está cubierto de una capa de escamas dispuestas a modo de tejas.
Cuando todas están en su lugar, una sobre otra, forman una capa compacta que protege el núcleo del cabello. Pero son muchos los elementos que pueden alterar ese orden. Un cepillado agresivo, el cardado, el calor, una permanente, la coloración… ¡No faltan elementos que la agreden! El problema se agrava cuando aparecen las puntas abiertas: el hecho de que haya un punto de rotura hace más fácil que se siga rompiendo el pelo. Para preservar el brillo existe una medida básica: limitar al mínimo imprescindible los factores de agresión. Así que… ¡cuidado con abusar de las planchas o el secador! Y es que el calor es uno de los elementos más dañinos para el pelo.
El segundo paso es reparar esas agresiones cuanto se pueda. Conviene usar champús reparadores, que aportan proteínas al cabello y lo refuerzan desde dentro. Y, sobre todo, no hay que olvidarse nunca del acondicionador, el mejor garante de brillo que existe. Un buen acondicionador no sólo desenreda: además, recubre el pelo con una pátina protectora que aumenta su capacidad de defensa. Al rellenar también los posibles huecos o irregularidades que pudiera haber en la cutícula, crea una superficie lisa, que, como ya comentamos, es la mejor forma de que los rayos de la luz reboten y los ojos capten esa sensación de brillo. El truco para sacarle el máximo provecho no es dejarlo actuar mucho tiempo sino, sobre todo, peinar el cabello para repartirlo y que no quede un solo pelo sin cubrir.
La mascarilla es un elemento imprescindible para el cabello agredido; no tanto para un brillo inmediato como, sobre todo, para repararlo en profundidad. De hecho, a veces el producto no deja tanto brillo como el acondicionador, especialmente si es de acción regeneradora. Si el pelo lo pide y lo acepta, no hay problema en aplicar la mascarilla (en este caso sí conviene aumentar y prolongar el tiempo de exposición cuanto se pueda) y poner sobre ella un poco de acondicionador para dar ese empujoncito extra.
Cuidado con el secador. La disposición de las escamas de la cutícula es otra de las razones por las que el pelo se debe secar siempre de arriba hacia abajo: para no levantarlas y mantenerlas planas unas sobre otras. Por eso, un buen peluquero siempre dirigirá el aire hacia abajo, lo cual evita el encrespado y potencia la reflexión de la luz.
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