La verdadera historia de Ella Woodward

La bloguera inglesa Ella Woodward cambió radicalmente cuando decidió comer sano para combatir una enfermedad. Fue así como comenzó a escribir un blog que hoy la ha hecho famosa. Feliz vida healthy

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Su blog, deliciouslyella.com, tiene más de cinco millones de visitas mensuales. Su secreto: mostrar que la vida healthy es divertida y agradable, además de unas recetas tan ricas que nadie diría que son sanas. Ahora, Elle Woodward publica en España Las recetas de Ella (Ed. Salamandra), un exitazo que se ha convertido en el título de cocina que más rápido ha alcanzado unas cifras de ventas que superan ya los 250.000 ejemplares en su edición inglesa. Ya veremos qué pasa cuando se publique en 15 países más, como está previsto.

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Pero lo que hoy parece una historia feliz comenzó siendo un infierno, como recuerda la propia Ella: "Hasta hace poco más de cuatro años, era un monstruo del azúcar, una auténtica adicta. No me gustaban ni la fruta ni la verdura. Aparte de los plátanos y las mazorcas de maíz, evitaba todo lo relacionado con estos grupos de alimentos. Pero todo cambió de un modo rápido e inesperado".

Una rara enfermedadElla acababa de finalizar su segundo año en la universidad cuando le diagnosticaron una enfermedad bastante inusual, llamada 'síndrome de taquicardia postural ortostática' (POTS, por sus siglas en inglés). Se trata de un trastorno que afecta al sistema nervioso autónomo, que es el que controla aquello que sucede de un modo involuntario en el cuerpo, como la digestión o los latidos del corazón. La enfermedad tuvo un efecto devastador: "No podía salir a la calle, dormía más de 16 horas, sufría dolores crónicos, desmayos, interminables palpitaciones, inaguantables trastornos de estómago, constantes dolores de cabeza, y un largo etcétera", relata la joven bloguera de 23 años.

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Entonces, acababa de pasar el verano trabajando como modelo en París y la vida, a sus 19 años, parecía sonreírle, pero llegó la enfermedad y le afectó tanto que se derrumbó totalmente: "Lo que me sucedía me creaba una enorme sensación de aislamiento y me hacía perder la confianza y la autoestima. Me era imposible mantener mis amistades. Así, en enero de 2012 decidí intentar llevar una vida de persona normal y me fui de viaje con mi novio a Marrakech, pero la aventura fue un desastre y acabaron llevándome a casa, semiinconsciente, en una silla de ruedas. No fue la mejor de las experiencias, pero era justo lo que necesitaba", confiesa.

Cansada de ver cómo los médicos no podían hacer nada por ella, comenzó a interesarse por los métodos naturales. Fue así como descubrió en la red a Kris Carr, una mujer que había adaptado su alimentación para luchar contra un cáncer: "Si ella lo había conseguido, yo también podía", pensó.

Dispuesta a iniciar su régimen saludable, lo que no sabía Ella era por dónde empezar, así que los primeros tres meses fueron un poco 'aburridos' dietéticamente hablando: para desayunar, plátano y porridge [gachas] de arándanos; para almorzar, una tostada de trigo sarraceno acompañada de puré de aguacate y tomates asados; y para cenar, pasta de arroz integral con alguna salsa vegetariana. Y funcionó: "Eso fue lo que me motivó a proseguir con  lo que estaba haciendo. Entonces fue cuando abrí mi blog. Pensé que si lo hacía y me prometía a mí misma probar cada semana tres recetas nuevas, podría llegar a adorar esta nueva forma de cocinar. Y eso fue exactamente lo que pasó".

Dieciocho meses más tarde, ya tenía millones de seguidores, muchos contactaban con ella para contarle cómo sus recetas les habían cambiado la vida y, en menos de dos años, pudo dejar la medicación que en principio iba a ser de por vida y sus síntomas prácticamente desaparecieron: "La decisión de cambiar de dieta es la mejor que he tomado. Fue de lo más motivador porque me permitió controlar mi enfermedad y recuperar mi vida. Desde entonces, ha sido toda una aventura y he aprendido muchas cosas que ahora quiero compartir con mis lectores", afirma.

Y es que, como ella misma dice, la comida saludable es mucho más que ensaladas insípidas, verduras hervidas y repollo. Son brownies de boniato, pasteles de zanahoria con glaseado de caramelo, suaves mousses de chocolate, atractivas ensaladas variadas con salsas cremosas, hortalizas asadas aliñadas con pesto casero y curris picantes de coco.

Aprender a comer

"Mi mejor consejo es que empieces con pequeños cambios. Añadir una porción de fruta o verdura al día es una forma fantástica de empezar. Por ejemplo, unas cuñas de boniato o un poco de guacamole son un acompañamiento delicioso y muy fácil de preparar. Además, si te tomas un smoothie por la mañana, te dará energía y comenzarás la jornada con buen pie", nos recomienda la bloguera.

Después, le llega el turno a tu cocina y tu despensa. Si quieres seguir las recetas de Ella deberás tener entre tus utensilios una batidora de vaso, una licuadora y coladores normales y de tela. Y en tu lista de la compra no faltarán el vinagre de sidra de manzana, eficaz contra trastornos digestivos; la leche de coco, para sustituir la de vaca en desayunos, risottos y smoothies; fruta y verdura fresca, sobre todo manzanas; cereales como el arroz integral, la quinoa, el trigo sarraceno y la avena; frutos secos; edulcorantes como la miel, sin azúcares añadidos y mejor cuanto menos procesada esté. Y un imprescindible de la cocina mediterránea: el aceite de oliva.

Aprovechando que la OMS ha proclamado 2016 como el año de las legumbres, no dudes en incluirlas en tus recetas: "Son una parte importante de mi despensa, porque enriquecen cualquier comida al instante. Su punto fuerte es que pueden prepararse en un par de minutos. Siempre almaceno en casa varios tarros de alubias negras, garbanzos y lentejas, de modo que solo tengo que abrirlos, escurrir el agua y ya está. Es facilísimo. Además, las legumbres proporcionan mucha energía, ya que contienen una gran cantidad de vitaminas del grupo B, proteínas y hierro, todos ellos esenciales para tener un cuerpo sano y una mente feliz", explica Ella.

Y ahora ¿qué?

Pues no olvides tachar de tu lista el azúcar, los productos industriales y en general todos los procesados que contengan aditivos y conservantes. Después, serás tú quien te irás marcando el camino. Cada uno tiene que ver, dentro de una dieta saludable, qué alimentos son los más adecuados para él y los que mejor le sientan. Lo que es bueno para unos no lo es tanto para otros, "pero debes procurar comer de esta manera que aconsejo por lo menos la mitad de las veces. Eso sí, si sales a cenar fuera con los amigos, disfruta de la comida, pide la mejor pizza o tarta de chocolate si es lo que te apetece y degústalas. No te culpabilices si sales y tomas otras cosas, porque no estamos hablando de una dieta ni se trata de una situación de todo o nada, sino de amar tu cuerpo", concluye Ella. Ahora, como siempre, la decisión es tuya.