14 pistas para saber si tú también tienes TDH

​El trastorno por déficit de atención con hiperactividad afecta hoy a un gran número de niños, pero ¿qué ocurre con los adultos que nunca fueron tratados? Aquí tienes 14 pistas para que puedas reconocer y controlar sus síntomas, como han hecho estos famosos.

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Tus amigos y familiares te definen como 'despistada', 'culo inquieto' o te dicen que 'siempre estás en las nubes', y tienen razón: te olvidas las llaves, pierdes la noción del tiempo y cuando te cuentan algo parece que no estás escuchando. En el colegio te costaba mucho estudiar, tardabas más que tus amigas en preparar un examen, eras un poco traviesa y tus padres solían castigarte a menudo. Y fue así hasta que encontraste algo que te apasionaba y te centraste en ello. Puede que nunca te hayas parado a pensarlo, pero todo indica que eres uno de esos miles de adultos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) sin diagnosticar.

Fernando Verdasco: Yo soy hiperactivo mental. Para estudiar lo pasaba fatal, porque no podía estar sentado sin hacer mil cosas a la vez. Me costaba mucho aprobar porque no podía concentrarme.
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Tranquila, no tienes por qué asustarte. Si has llegado hasta este punto del reportaje es que tus niveles de atención han mejorado con la edad, y ahora tu TDAH no es más que un síndrome: te incordia de vez en cuanto, pero has conseguido que no interfiera en tu vida diaria. Y no eres la única: personajes conocidos como Jennifer Lawrence, Justin Timberlake, Ryan Gosling, Adam Levine, Michael Jordan, Steve Jobs, Pablo Motos o Channing Tatum son como tú. A algunos de ellos se les diagnosticó en la infancia, y otros, sin embargo, han confesado sus sospechas en diversas entrevistas Todos ellos han aprendido a lidiar con su TDAH y tienen carreras de éxito que han logrado con mucho esfuerzo. ¿Cómo lo hicieron? Igual que tú, a base de riñas y comprensión paterna y de un golpe de suerte que les hizo encontrar su verdadera vocación.

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14 pistas para saber si tienes TDAH y no te lo han diagnosticado

Si mirando a uno de tus hijos con TDAH observas su comportamiento y te reconoces cuando eras niña, quizás seas una de esas supervivientes sin diagnosticar. Quizás has aprendido a reconducir tu carácter para poder vivir tranquilamente y conseguir tus objetivos, pero dificultades como estas perviven.

1.- "Tengo que hacer la compra. ¡Mira qué perro tan mono! Ojalá me fuera de vacaciones ya...". Tus pensamientos saltan de un lugar a otro y esto hace que te resulte muy difícil concentrarte en la misma idea durante mucho tiempo.

2.- Dices lo primero que se te pasa por la cabeza y luego te arrepientes: A las personas con TDAH les cuesta mucho controlar sus impulsos y frenarse antes de actuar. A veces no tienen filtro y acaban hiriendo los sentimientos de los demás.

3.- No recuerdas el cumpleaños de tu pareja, ni el de tus hijos, ni tu aniversario de boda, ni la reunión con un cliente...

4.- Eres impuntual. Te resulta imposible calcular cuánto tiempo tardas en arreglarte y, además, te entretienes en tareas poco relevantes.

5.- No sabes en qué día vives. Sueles preguntar la fecha a tus compañeros de trabajo y qué hora es. Pierdes la noción del tiempo con facilidad.

6.- Vives en una montaña rusa emocional. Sueles irritarte fácilmente y te cuesta gestionar tus emociones. Tan pronto te ríes como te sientes triste o enfadada.

7.- Te encantan los deportes de riesgo. Disfrutas con las nuevas experiencias y las emociones fuertes.

8.- Te pones alarmas para todo. Tomar medicación para la gripe, recoger a los niños, ir a la piscina...

9.- Tus parejas rompen contigo por las mismas razones. Sueles olvidar las consecuencias que tuvieron tus actos en el pasado y vuelves a caer en ellos una y otra vez.

10.- Has tenido varios golpes con el coche. Te cuesta mucho medir las consecuencias de tus actos, y por eso es más probable que sufras accidentes domésticos y de tráfico que otros.

11.- Tienes cientos de DIY a medias. Eres poco constante con las actividades que emprendes. Necesitas recompensas inmediatas para lo que haces o te desmotivas enseguida.

12.- Ves un capítulo tras otro de tu serie favorita. Eres una procrastinadora nata o un poco vaga, como decía tu madre. Empiezas a ver la tele y te da la medianoche...

13.- Has pasado por varios trabajos. Te han despedido en más de una ocasión por tu impuntualidad y tu falta de concentración.

14.- Vives el momento. Solo piensas en el presente, así que para ti es complicadísimo imaginar cómo será tu vida en unos años.

Miley Cyrus: Es curioso: yo evidentemente tengo TDAH. Me aburro enseguida. Por eso cambio tanto el vestuario y las canciones que toco cuando estoy de gira. Si no lo hiciera de esa forma, me hartaría de dar conciertos.

Evoluciona contigo

Hay mucha controversia con este trastorno, que ahora se diagnostica a un 5 % de los niños, desde que en 1994 fuera reconocido oficialmente, pero lo cierto es que, aunque se trata de una patología crónica, se puede aprender a llevar una vida (casi) normal con algo de ayuda. Para Steve Jobs, según cuenta en su biografía, esa ayuda fue una profesora, la señorita Teddy, que supo cómo motivarlo para que siguiera aprendiendo y desarrollando sus capacidades.

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"Entre el 50 % y el 70 % de los niños con TDAH siguen manifestando sus síntomas cuando se hacen mayores, aunque de forma diferente", explica el psicólogo Rafael Guerrero, autor del libro Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: entre la patología y la normalidad: "Los síntomas principales en la infancia son la inatención, la impulsividad y la hiperactividad. Al crecer, la inatención y la impulsividad se suelen seguir manifestando, pero la hiperactividad evoluciona hasta ser más física que mental". Es decir, si eres de las que siempre le están dando vueltas a la cabeza, dices lo primero que se te pasa por la mente y no eres capaz de seguir la trama de una película con flashback, puede que tu TDAH se haya hecho mayor a la vez que lo hacías tú.

Solange Knowles: Me han diagnosticado dos veces TDAH. La primera no me lo creí, pues pensaba que solo era una forma de sacarte el dinero, pero lo cierto es que en mi profesión hay mucha gente como yo.

"Hace 30 años no había la misma información que hay ahora y por eso muchas personas han tenido una infancia algo más complicada. Se les marcaba un camino, el mismo para todos, sin atender a sus dificultades, y tampoco se potenciaba aquello en lo que destacaban. Eran niños frustrados, pero solo los casos más leves son los que han podido salir adelante sin ayuda", cuenta Rafael. Una de las principales ventajas de tener TDAH es que cuando uno de estos jóvenes encuentra su vocación, se dedica a ella al 100 %, hasta que logra sus objetivos. Es el caso del nadador y medallista olímpico Michael Phelps, que también ha hablado en varias ocasiones sobre sus sospechas de que padece este trastorno, o el cantante Dani Martín, que encontró su camino en la música.

Cosas de familia

Por mucho que te regañaran y castigaran cuando eras pequeña, hay una cosa que alguno de tus padres no te ha confesado todavía: era igualito que tú, un trasto, un bicho, un trampero... porque sí, el TDAH es hereditario en la mayoría de los casos, por lo que si tú lo tienes, también es probable que tus hijos puedan desarrollarlo: "Yo siempre digo que la genética es como un interruptor –aduce el psicólogo–: depende de las circunstancias ambientales, educativas y familiares para que se active o no. Si vives en un ambiente equilibrado, en el que tu familia te apoya y te comprende y te da todas las herramientas necesarias para que lo superes, lo harás. Con esfuerzo, eso sí, pero se consigue".

Jennifer Lawrence: Cuando era pequeña mi familia me llamaba 'Nitro' porque decían que era como la nitroglicerina. Era hiperactiva y muy curiosa. Al ir al colegio me calmé. Sentía ansiedad social.
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Así que ya sabes, no des a tus pequeños diablillos por perdidos, porque si haces memoria (no como le pasó a alguno de tus progenitores) te darás cuenta de que el niño se parece mucho más a ti de lo que te gustaría. Piensa en cómo conseguiste salir tú adelante y da a tus hijos esas mismas herramientas y todas las que estén a tu alcance. Y, sobre todo, apóyalos incondicionalmente, aunque las líen bien gordas de vez en cuando.

Si quien lo tiene es tu pareja

Olvida vuestro aniversario, le da pereza colgar ese cuadro que lleva tres meses encima de la mesa del salón, nunca se acuerda de ir a recoger a los niños al colegio, unas instrucciones para montar un armario de Ikea son incomprensibles y jamás riega las plantas... Convivir con una de estas personas puede ser complicado y un poco frustrante, pero, como apunta Rafael, "hay que ser comprensivo y empatizar con ellos: no se los debe juzgar. En lugar de eso, sus parejas deberán entender, o al menos intentarlo, que el hecho de que se olviden de comprarles un regalo de cumpleaños no es porque no los quieran o no los valoren: es que tienen TDAH. Es lógico que se sientan mal o decepcionados ante una circunstancia de este tipo y deben hacérselo saber, pero sin enfadarse". El especialista también recalca que es importante ajustar las expectativas con este tipo de personas. No puedes esperar que tu pareja tenga tan buena memoria como tú y tu predisposición a hacer todas las tareas de la casa el viernes por la tarde, nada más llegar del trabajo: "Las parejas de los afectados deben arrimar el hombro con este problema exactamente igual que lo harían con cualquier otro".

Miguel Ángel Silvestre: Soy hiperactivo e impaciente. Estoy siempre o muy arriba o muy abajo. Lo vivo todo siempre con muchísima intensidad.

Tu 'training' personal

"Siempre y cuando los síntomas no interfieran en su vida diaria y permitan a estas personas llevar un día a día normal, no es necesario que reciban tratamiento. En ese caso, estaríamos hablando de un síndrome, y no de un trastorno, porque no se trata de algo constante –especifica el psicólogo–. Sin embargo, hay herramientas que pueden utilizar para superar esos pequeños problemas y favorecer su progreso intelectual".

El experto también recomienda mantener la mente en permanente entrenamiento, eligiendo el lado menos cómodo de hacer las cosas: memorizar un recorrido en lugar de utilizar el GPS, aprender números de teléfono, ir a la compra sin lista...; pero, sobre todo, hacer deporte, "la única actividad efectiva para todo tipo de patologías". Cuando se trata de adultos, Rafael lo tiene claro: "Lo más importante es tener un proyecto, una motivación, algo que nos ilusione. Pueden ser pequeños retos, como plantar unas semillas, pero tienen que ser estimulantes".

Pablo Motos: Yo era un niño hiperactivo sin diagnosticar. Me pasaba la vida intentando hacer algo malo... Lo que a mi me centró fue que me compraron una guitarra. Pasé de ser un delincuente a un profesor respetado.

Tu plan de acción

"Hacer sudokus o sopas de letras, ganchillo, tocar un instrumento, colorear, jugar a las cartas o a ciertos videojuegos... contribuye –según explica Rafael Guerrero– a desarrollar la corteza prefrontal, que es el lugar del cerebro donde se encuentran la memoria, la atención, el control de las emociones y los impulsos, la toma de decisiones, la ética...". Disciplinas como el yoga y el pilates también son muy efectivas. Entre las dos 'soluciones' más eficaces se encuentran el ajedrez (muy recomendado por los profesionales para niños con TDAH) y el mindfulness: "Tomar conciencia del aquí y el ahora favorece que prestes atención a lo que haces en cada momento y que tu mente se concentre".