Mi pareja está enganchado al móvil

¿Le cuesta a tu pareja mostrar sus sentimientos? ¿Atraviesa una mala racha profesional? Estos son alguno de los motivos por los que podría estar pegado al móvil todo el día.​

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Las conductas adictivas son sintomáticas de otras carencias o dificultades más profundas. Recurrir de manera sistemática o compulsiva a una misma actividad, dejando de lado otras motivaciones e intereses, suele ser un indicador de que la persona no dispone de estrategias de afrontamiento más específicas y útiles que le permitan resolver sus conflictos, sean del tipo que sean. Refugiarse en una misma actividad para evadir el peso de la realidad es una conducta evitativa que no contribuye en nada a solucionar lo que sea que esté ocurriendo.

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Si notas que tu pareja se ha encerrado en sí mismo y se aísla frente a la pantalla del móvil es lógico que estés preocupada. Pero preocupada o no alarmada o desesperada. Me refiero a preocupada en la justa medida como para ocuparte del tema, como para explorar qué puede estar ocurriendo y poder ofrecerle a él la mejor de las ayudas o poder tomar tú la mejor de las decisiones.

Hay información muy relevante de que no debes dejar pasar por alto. Y en función de los datos que vayas recabando podrás orientarte hacia una u otra hipótesis:

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¿Muestra a la vez algún otro síntoma emocional? Quizá lo primero que hayas pensado es que pueda tratarse de una infidelidad. Si estuviera teniendo una aventura sería lógico que se mostrara contigo más esquivo y que notaras cambios en sus rutinas diarias, pero a cambio no sería razonable observar manifestaciones de tristeza o abatimiento. Al revés, trataría de ser servicial y se ocultaría para bucear en su móvil.

¿Se comporta igual con otras personas? Si las cosas se han deteriorado entre vosotros tendría sentido pensar que es su forma de no hacerle frente a una relación conflictiva o la convivencia con alguien a quien ya no ama. Sin embargo, si su rendimiento en el trabajo también se ha visto afectado y otros compañeros o familiares le perciben igualmente refugiado en su pequeña pantalla, esta conducta podría estar indicando un problema emocional más generalizado.

¿Con qué identificas el inicio de este patrón? Personas, especialmente hombres, que no identifican sus emociones y que tienen dificultades para expresar sus sentimientos son los mejores candidatos a la hora de recurrir estrategias de evitación para tratar de no pensar en lo que les afecta. Como si no atender a las dificultades causara, por arte de magia, su desaparición. Mira hacia atrás en el tiempo e identifica si hay algún episodio doloroso y no resuelto que pueda estar causándole un malestar que no sabe cómo gestionar.

¿Han cambiado las cosas en el trabajo? El rol profesional es uno de los que más define nuestra identidad adulta. Y también uno de los que más afecta al concepto de valía que tenemos de nosotros mismos. Si está preocupado por su futuro en la empresa le están poniendo las cosas difíciles en ese entorno es posible que le cueste contarlo pues su autoestima está amenazada. Recurrir a actividades evasivas es una forma de no arrastrar su malestar. En ese caso, te necesita a su lado para poder ventilar todas esas emociones y hacerle frente a su situación de manera más activa.

¿Es el juego eso que le tiene tan abstraído? Ojo con que sea ya un estímulo más concreto -y específicamente diseñado para ser adictivo- el que esté causando su enganche. Notarías que toda su motivación pasa por esa pequeña pantalla y que de ella depende su estado de ánimo, muy oscilante. Le percibirías ansioso la mayor parte del tiempo y, sobre todo, lo notarías en sus cuentas y en el crédito de su tarjeta. El jugador siempre acaba sin blanca, pero se agarra a la adictiva ilusión de recuperar pérdidas. Cuanto antes se destape este pernicioso círculo, mejor pronóstico.

Y, ¿qué pasa si no notas nada significativo pero sí es cierto que en casa pasa más tiempo abstraído que contigo? Entonces ha llegado el momento de evidenciar una situación de distanciamiento entre ambos, de poner límites y reconducir la relación. Será necesario que expongas tus emociones en la relación a cómo él se comporta, que explicites tus necesidades, que le formules peticiones concretas, y que ajustéis nuevos patrones de relación con más espacios de encuentro o más ocio compartido. Aunque al principio lo percibas como un cambio artificial, este proceso es necesario para que os permitáis volver a conectar emocionalmente el uno con el otro.

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