Sí, el ictus afecta más a las mujeres

​Los cambios hormonales, la mayor longevidad e incluso los embarazos hacen que tengamos más probabilidades de sufrirlo. La buena noticia es que el ictus también se puede prevenir.

Lo más popular

Embolia, apoplejía, ataque, infarto cerebral... Da igual cómo lo llamemos, porque al escuchar su nombre siempre se nos ponen los pelos de punta. Y es que este accidente cerebrovascular se cobra la vida de más de 16.000 personas cada año. De hecho, el ictus es la principal causa de muerte entre las mujeres (y la segunda a nivel global) y aun así sigue siendo un completo desconocido para la mayoría. Ya hemos aprendido a autoexplorarnos para prevenir el cáncer de mama, nos ponemos protector solar a diario para evitar el de piel y hacemos deporte y cuidamos lo que comemos para huir de otro tipo de accidentes vasculares, pero con este tema estamos todavía un poco perdidas. Por eso, hemos hablado con algunos de los mejores cardiólogos, neurólogos y hematólogos de nuestro país para descubrir qué lo causa, cómo se puede prevenir y qué podemos hacer para detectarlo lo antes posible.

Tener una enfermedad cardiovascular, el colesterol alto, obesidad o fumar son factores de riesgo.

Publicidad

"Un ictus se produce cuando el cerebro se queda sin riego sanguíneo. Y esto puede suceder por dos motivos: que un vaso se rompa [ictus hemorrágico] o que se bloquee [ictus isquémico]. En el primer caso, se produciría una hemorragia y en el segundo un corte en el suministro de sangre entre el corazón y el cerebro por culpa de un coágulo o un cúmulo de grasa", explica el doctor Jaime Masjuan, jefe del servicio de Neurología del hospital Ramón y Cajal de Madrid. La explicación parece más o menos sencilla, ¿no? Sin embargo, para detectarlo los médicos tienen que trabajar como si de un equipo de mecánicos de Fórmula 1 se tratara, tal y como relata el doctor, haciendo pruebas que verifiquen sus sospechas y así poder intervenir (si es preciso) para solucionar ese fallo del sistema. De hecho, "de entre los 120.000 y 130.000 casos nuevos que se producen al año en nuestro país, el 20 % tienen secuelas graves. No obstante, es la primera causa de discapacidad física entre los adultos y la segunda, tras el alzhéimer, de discapacidad mental", concluye el doctor Masjuan.

Lo más popular

Las primeras horas son clave

Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística, el infarto cerebral es la principal causa de muerte entre las mujeres, más del doble que por cáncer de mama y unas 14 veces más que por accidentes de tráfico. Las causas por las que nuestras venas y arterias pueden romperse o atascarse son muchas, algunas de ellas desconocidas todavía por la medicina.

El ictus sí se puede prevenir. La clave es llevar un estilo de vida saludable y mantener a raya el estrés.

Los médicos han detectado varios factores de riesgo: tener una enfermedad cardiovascular –que cuadruplica el riesgo de ictus–, el colesterol alto, la obesidad o fumar se consideran de riesgo para ambos sexos. También lo son la diabetes, las migrañas con áurea, la fibrilación auricular (un pulso totalmente arrítmico), la depresión o la hipertensión, aunque estos factores suelen ser más frecuentes entre nosotras. Cuanto mayor es una persona, más probable es que acabe sufriendo un accidente vascular de este tipo. En este sentido, hombres y mujeres corremos el mismo peligro, aunque nuestra mayor longevidad también juega en nuestra contra.

En cambio, hay una serie de riesgos a los que solo nos enfrentamos las mujeres: "Los cambios hormonales relacionados con la menopausia hacen que la probabilidad de que se produzca un infarto cerebral aumente, y también hacen que el riesgo se incremente los tratamientos hormonales sustitutorios posteriores a este momento. Durante el embarazo, el peligro de padecerlo se multiplica por cinco. Además, las mujeres tienen los hijos más tarde cada vez, y eso hace que tengan que recurrir a técnicas de reproducción asistida, que conllevan un tratamiento hormonal –cuenta la doctora Amparo Santamaría, jefa de Hemostasia y Trombosis del hospital Vall d'Hebron de Barcelona–. El riesgo es todavía mayor cuando, durante el embarazo, se sufre diabetes gestacional, preeclampsia o hipertensión. Y los anticonceptivos orales, en el caso de tener una presión sanguínea alta, también incrementan las posibilidades de que se produzca un ictus", explica la doctora.

Más de la mitad de los pacientes que han superado un ictus, abandona el tratamiento dos años después.

Publicidad

Por supuesto, el estrés es también uno de nuestros grandes enemigos. Además de con el trabajo, las mujeres suelen lidiar con el cuidado de hijos o padres, las tareas domésticas y con una presión añadida para estar siempre a la altura. Todo esto, unido al resto de factores de riesgo, nos convierte en el blanco perfecto para el ictus: "Por añadidura, las mujeres acuden a urgencias más tarde que los hombres porque dan menos importancia a lo que les ocurre a ellas mismas que a las personas de su entorno", destaca la doctora Inmaculada Roldán, cardióloga del hospital La Paz de Madrid. "Y, en estos casos, actuar rápido es muy importante. Dependiendo de las horas que hayan transcurrido desde la aparición de los primeros síntomas hay más o menos posibilidades de que podamos intervenir para que no queden secuelas", resalta el doctor Masjuan.

Lo más popular

La mayoría se podrían evitar

La respuesta de los médicos es rotunda: se puede. Pero, para eso, es fundamental llevar un estilo de vida saludable: dejar de fumar, vigilar los niveles de colesterol, llevar una dieta equilibrada y baja en sal, hacer ejercicio de forma frecuente, limitar el consumo de alcohol o mantener a raya el estrés. Por otro lado, si se padece algún tipo de enfermedad que aumente la posibilidad de que se produzca un accidente cerebrovascular, como la hipertensión, la diabetes o la fibrilación auricular, seguir el tratamiento recomendado por el médico es de vital importancia. Los expertos afirman que, si se controlaran los factores de riesgo, se podrían evitar hasta el 80 % de los ictus.

Hay una serie de fármacos que ya han demostrado su eficacia en este sentido. Las estatinas, por ejemplo, ayudan a reducir el colesterol y mejoran la circulación cerebral. También existen tratamientos antihipertensivos y antiagregantes de lo más eficaces. En el caso de la fibrilación auricular (FA), el tipo de arritmia cardíaca más frecuente en los adultos de todo el mundo y una de las principales causas de ictus –en España, el 11 % están causados por la FA–, se debe tratar con fármacos anticoagulantes.

Grandes avances

Sin embargo, "el 38 % de los pacientes que sufren FA no están tratados, y eso es fundamental si queremos prevenir posibles coágulos en el cerebro que acaben provocando un ictus", advierte el doctor Ignacio Fernández, coordinador de la unidad de Arritmias del hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). Por su parte, la doctora Roldán destaca que aunque la FA esté tratada, la medicación que toman muchos de los pacientes no es efectiva para el ictus en casi la mitad de los casos: "Hay fármacos nuevos que permitirían solucionar el problema de la coagulación en estos pacientes. Algunos ya se recetan en la Seguridad Social, pero otros no se financian, y eso pone en peligro la vida de mucha gente", concluye.

Además de todos estos fármacos de reciente creación a los que hace referencia la doctora Roldán, los investigadores hacen un enorme esfuerzo por seguir avanzando y crear nuevos tratamientos para los afectados por este accidente cerebrovascular. Buena prueba de ello es el trabajo que han realizado de manera conjunta en Cataluña los hospitales Vall d'Hebron, Clínic, Bellvitge y Germans Trias para tratar los ictus isquémicos más complicados y que recientemente han publicado en la revista New England Journal of Medicine. Los investigadores han creado un microcatéter que se introduce por la arteria femoral y llega al cerebro. Una vez allí, localiza la arteria taponada y 'atrapa' el coágulo dentro de una malla que le ayuda a extraerlo. De esta forma, se recupera el flujo sanguíneo rápidamente.

Otro grupo de investigadores catalanes, esta vez del servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona y del Grupo de Investigación Neurovascular del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), encabezados por Jaume Roquer y Jordi Jiménez-Conde, han buscado nuevos indicadores que ayuden a predecir el ictus en personas jóvenes. Uno de sus últimos descubrimientos ha sido que, en numerosas ocasiones, los pacientes afectados por un ictus presentan una edad biológica superior a su edad cronológica. Es decir, que su cuerpo ha envejecido prematuramente; en concreto, su organismo presentaba una media de más de tres años por encima de su edad real.

Una vez que se ha producido el ictus hay que prestar especial atención para que este episodio no se vuelva a repetir. Y eso pasa por seguir el tratamiento adecuado. Sin embargo, se calcula que más de la mitad de los pacientes que han superado uno acaba abandonando el tratamiento entre dos y tres años después, por lo que tiene muchas papeletas para que un episodio así se vuelva a repetir.

Atención a los primeros síntomas

La detección precoz de este ataque cerebrovascular es fundamental para poder detectar el origen del ictus y suministrar el tratamiento adecuado lo antes posible. De hecho, las primeras tres horas son claves: cuanto más rápido se actúe, el paciente tendrá más posibilidades de recuperarse. El objetivo: reducir al máximo la gravedad de sus secuelas y la mortalidad.

Publicidad

Algunos de los síntomas más habituales son:

- Problemas repentinos de visión.

- Intenso dolor de cabeza que aparece de repente.

- Boca torcida. Dificultad súbita para hablar y entender.

- Pérdida violenta del equilibrio y la estabilidad.

- Pérdida brusca de la fuerza en brazo, pierna o ambos.

Ante la aparición de cualquiera de las señales que aparecen en la infografía de la derecha, lo más adecuado es llamar al 112 y seguir las instrucciones que nos indique el personal sanitario, y no confiar en la esperanza de que los síntomas desaparezcan por sí solos. Es importante apuntar a qué hora han empezado los síntomas y qué estaba haciendo el afectado en ese momento, pues estas pistas facilitarán el trabajo de los médicos. A partir de ahí, se pone en marcha el protocolo propio que cada comunidad autónoma tenga establecido para tratar estos casos.

Lo más popular

Ellas lo han superado

Sharon Stone

"Tras el derrame, mi cuerpo cambió. Tuvieron que pasar meses para recuperar la sensibilidad de la pierna izquierda y un año hasta que mi visión volvió a la normalidad", recuerda. La actriz se ha enfrentado a una tarea inmensa para volver a la normalidad, pero, gracias a su esfuerzo, lo ha conseguido.

Victoria Prego

"Un ictus es una cosa que hay que atender con muchísima rapidez. Es decir, cuando alguien perciba una paralización del lado derecho o se maree y se caiga, no se acueste pensando que ya se le pasará". La periodista y escritora sufrió un ictus en 2013. Gracias a la intervención médica inmediata no tiene secuelas.

Silvia Abascal

"Sentí un latigazo tremendo desde los oídos hasta el centro de la cabeza, profundo. Violento. Para mí ha sido un viaje y un aprendizaje". La actriz sufrió un ictus con 32 años, y plasmó su experiencia dos años después en el libro Todo un viaje (Temas de Hoy). En él cuenta el lento proceso de recuperación que continua a día de hoy.

María Escario

"Soy la misma, pero ahora me cuido mucho más. Ahora me da mucho asco el tabaco. Lo detesto. Hago deporte, como más sano e intento tomarme la vida con más tranquilidad". Sin embargo, la periodista deportiva prefiere no hablar del accidente cerebrovascular que sufrió en 2012: "Tengo que dejarlo atrás", confiesa.