Sexo: 5 claves para plantarle cara a la rutina jugando

​¿Conoces todos (sí, todos) tus puntos G? ¿Has probado a utilizar el Whatsapp a modo de preliminares? ¿Y a... bailar? ¿Y a leer relatos eróticos en pareja? Te damos las claves para plantarle cara a la rutina sexual. Ponerlas en práctica... será un placer.

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Hablar de sexo no siempre es fácil. Sobre todo con nuestra pareja (y eso si la tenemos). A veces nos da vergüenza. O simplemente pereza. Otras nos escudamos en el humor y, la gran mayoría de las ocasiones, ni tocamos el tema. Si a esto le sumamos nuestro frenético día a día, el trabajo, la casa, los niños... hablar de vencer la rutina en la cama resulta casi un eufemismo. Por no mencionar el hecho de innovar y probar cosas nuevas. Las psicólogas Ciara Molina y Lara Antiquino han unido fuerzas y conocimientos en el libro Sexo sentido, sexo vivido (Zenith), una guía para explorar nuestros sentimientos y nuestras emociones y redescubrir el placer con mayúsculas: "Estamos acostumbradas a relacionar la sexualidad con el sexo, pero es solo una parte, no la única", explican. Y es que eso que siempre hemos intuido es cierto: las emociones, los sentimientos, están íntimamente relacionados con el placer sexual.

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Las dos expertas nos proponen técnicas para disfrutar de una manera más consciente de nuestra actividad sexual. Es cierto que las mujeres solemos ser más sensibles que los hombres a las preocupaciones, la ansiedad o el estrés, por lo que "si no conseguimos que nuestra mente desconecte de todo eso durante el acto sexual, nos costará más concentrarnos y, por tanto, excitarnos y disfrutar", afirma Lara Antiquino. Y si existe un órgano que favorece esa desconexión es ni más ni menos que el clítoris: "Sus nervios están conectados directamente con el centro del placer sexual en el cerebro, por lo que estimular bien esa zona hará que se vayan relajando y desconectando de cualquier preocupación, además de bloquear el centro del temor", nos cuenta Lara.

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Por otra parte, después de años de convivencia, son muchas las parejas que se quejan de que la rutina ha entrado en sus vidas. Para evitar que haga mella en la relación, Ciara aconseja: "Hay que conectar de nuevo emocionalmente. Besos, abrazos, dormir acurrucados o deciros que os queréis aumentará el deseo de estar juntos y os llevará de nuevo al sexo. A partir de ahí, debéis subir el nivel de excitación: cambiar el sitio habitual donde hacéis el amor, enviaros mensajes de voz subidos de tono o recrear fantasías os ayudará a conseguirlo". Pero no es la única forma de plantarle cara a la rutina sexual. Algunas de ellas, de hecho, prometen llevarte a una nueva dimensión. ¿Te apetece jugar?

1.- ¿Cuántos puntos G crees que tienes?

El cuerpo humano es un auténtico mapa erógeno: "Si nos limitamos a las zonas más típicas nos estamos perdiendo grandes cotas de placer", dice Lara. "Estas se dividen en dos: las zonas primarias son las más conocidas, y entre ellas está el punto U que, en la mujer, se encuentra entre el clítoris y la vagina, y su estimulación puede llevar directamente al orgasmo sin mayor esfuerzo. En las zonas secundarias, que no tienen tanta intensidad ni tan inmediata, destacan el cuello, los glúteos y la oreja. Succionar el lóbulo o morderlo suavemente puede resultar muy estimulante. Pero aconsejamos explorar el resto del cuerpo, que a medida que aumenta la excitación puede tornarse más receptivo".

2.- Inspira, espira...

La respiración nos puede ayudar a resolver con éxito momentos de tensión: "Cuanto más relajados estamos, más abiertos al placer están nuestros sentidos y más fácil nos resulta concentrarnos en lo que estamos haciendo". ¿Cómo se traduce eso en una relación sexual?: "El deseo y el placer se intensifican, el músculo vaginal se relaja antes y los movimientos coitales son más fluidos", asegura Lara. ¿Quién puede resistirse a semejantes beneficios? Para ello, es recomendable aprender a respirar con el abdomen. ¿Cómo? Practica diez minutos cada día este ejercicio: "Túmbate o siéntate con la espada recta y pon una mano en el abdomen y otra en el tórax. Toma aire por la nariz muy lentamente y expúlsalo por la boca suavemente. Concentra toda tu atención en la respiración".

3.- ¿Sexo sin orgasmo... a propósito?

El karezza es una forma de relación sexual en la que el orgasmo ha sido excluido y su finalidad es tener un contacto más íntimo con el otro: "En este caso estamos hablando de una intimidad más emocional que sexual. Durante el sexo, el único objetivo de muchas personas es llegar al orgasmo, lo que suele generarles presión. Si eliminamos esa premisa, la persona se vuelve más receptiva, las caricias, las miradas y el deseo se sienten de una manera más intensa. La excitación se consigue igualmente y la única meta es disfrutar, de manera que la conexión en ese momento en la pareja es muy potente", explica Lara.

4.- Cuéntame un cuento

Todas las parejas pasan por épocas en las que disminuye el deseo y no se sienten con fuerzas para arrancar en materia de sexualidad. Una buena opción para volver a encender la chispa es apostar por la literatura erótica: "Como la historia ya está escrita, solo tienes que dejarte llevar. Te sorprenderá ver cómo tu cuerpo reacciona ante este tipo de contenidos, sin apenas darte cuenta". Una buena idea es leer en pareja: "Tumbaos en la cama con una luz tenue y, mientras uno lee, el otro puede comenzar con un juego de caricias cuando sientas que le apetece. Comprobaréis que la imaginación vuela sola a partir de la historia que leéis". Turnaros en el ritual y no habléis entre vosotros, solo dejaros llevar por la magia. "Enviarse mensajes de voz subidos de tono con fantasías también funciona", añade Ciara.

5.- Danzad, danzad...

Hay una cita que asegura que el baile es la expresión vertical de un deseo horizontal, lo que indica que puede ser un buen aperitivo para una noche de pasión: "Aunque las pole dance, las barras de los locales de striptease, se han convertido en uno de los recursos eróticos del momento, puede que a ti no te convenza. No importa, prueba con otro", comentan las psicólogas. "El tango es uno de los bailes más sensuales que existen. La pasión y la intensidad de la música,

de los movimientos al bailar, de las miradas... hacen de esta opción la más deseable. Si, además, lo practicáis en casa desnudos, el roce de vuestros cuerpos tendrá un final feliz", concluyen las autoras del libro.

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