Por qué nos gusta ligar en verano (y lo hacemos de manera diferente al resto del año)

Durante los meses de verano, en España, llegan a triplicarse el número de nuevas inscripciones en los portales de búsqueda de pareja

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Está demostrado, el verano cambia nuestra forma de ligar. Las principales webs de contactos y citas lo saben muy bien: tras el mayor pico de actividad del año que tiene lugar el día 1 de enero (y que se corresponde con la aplicación más práctica y directa de uno de los principales propósitos de Año Nuevo, el de encontrar pareja), con el buen tiempo llega la verdadera temporada alta del amor, las citas y el deseo de disfrutar.

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Durante los meses de verano, en España, llegan a triplicarse el número de nuevas inscripciones en los portales de búsqueda de pareja y se van sucediendo curiosos picos de actividad coincidiendo con las principales fiestas populares (las hogueras de San Juan en Mallorca y Alicante, los San Fermines en Pamplona, etc.) y con los eventos musicales mas destacados (Primavera Sound en Barcelona, Mad Cool en Madrid, FIB en Benicassim, etc.). Además, las ciudades más turísticas, esas que con el verano despiden a los estudiantes y dan paso a la llegada de turistas, también se convierten en puntos calientes de la búsqueda de partenaire: Santiago de Compostela, Salamanca, Madrid y Granada son solo algunos ejemplos.

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Y no pensemos que se trata de un fenómeno aislado o únicamente relacionado con los más jóvenes: las edades de quienes se acercan a estos servicios de dating son cada vez más dispares. En función de qué redes se use sí puede, a veces, trazarse un perfil u otro pero, de manera general, el acceso al cortejo on-line se diversifica por momentos.

No deja de ser un fenómeno curioso, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayor parte de las personas adultas y maduras buscan relaciones estables. ¿Qué está pasando entonces? ¿Por qué buscamos amores de verano si lo que queremos es construir un proyecto de vida al lado de alguien a quien amamos? Pues resulta que en la excepción del verano se confirma la regla. Si decíamos que la primavera la sangre altera, resulta que el verano hace que nos suba la bilirrubina al mas puro estilo Juan Luis Guerra.

Varios fenómenos se dan cita en verano, que hacen que flexibilicemos nuestros criterios de elección de pareja y nos permitamos vivir un intenso, pasional e inolvidable amor de verano en toda regla.

En primer lugar disponemos de mucho más tiempo libre, y de grandes deseos de aprovecharlo y disfrutarlo. No solo podemos dedicarle mas atención al cortejo sino que, además, tengamos el plan que tengamos, de todos es sabido que lo bueno, si es compartido, sabe mejor. En segundo lugar ya sea en nuestra propia ciudad o estando de vacaciones, lo cierto es que nos encontramos excepcionalmente rodeados de turistas y extranjeros. Con ello damos por sentado, y aceptamos también, que toda relación que establezcamos tiene un alto grado de probabilidad de ser pasajera; y no por ello se coartan nuestros impulsos o se pone freno a los deseos. Además, el verano es la época del año en la que mas atractivas tendemos a sentirnos, cuando mas animadas estamos (¡el poder del sol!) y también en la que más abiertas estamos a nuevas experiencias y actividades. No es de extrañar, por lo tanto, que nos permitamos el lujo de vivir, sentir y experimentar sin pensar demasiado en lo que vendrá después.

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