Dieta hipocalórica: de 5 a 10 kilos en un par de meses

No hace falta pasarse la vida contando calorías como una loca, hay que aprender a comer de forma adecuada.

¿Quieres estar estupenda cuando empiece la temporada de piscina? En este caso, la doctora Ana R. de Larramendi, médico nutricionista y directora de la Unidad de Dietética y Nutrición de los Centros Médico Estéticos Hedonai, se inclina por “una dieta hipocalórica clásica que te ayude a reducir una media de entre 6 y 8 kilos en dos meses”. Lo clásico siempre funciona. “El típico desayuno tradicional, es la mejor forma de comenzar el día. Así que olvídate necesitamos perder tanto peso es porque esta- mos haciendo algo mal: comidas desordenadas, saltarte el desayuno o la cena, falta de ejercicio...”, afirma la doctora Larramendi.
Cambiar la forma de comer supone un esfuerzo que a veces se te puede hacer algo cuesta arriba. Pequeños trucos, como “desayunar antes de llevar una hora levantada y tomar alimentos cada tres horas ayudan a controlar la ansiedad y a no comer de más”, señala Dennys Ramírez. Otro truco: tener a mano pequeñas dosis de alimentos ricos como las nueces o las manzanas, “ya que ayudan a regular el azúcar en el organismo” y evitan que caigas en la tentación de dulces y mermeladas y recupera el sabor del pan con tomate, aceite de oliva y un poco de jamón, pavo o queso para acompañar tu café con leche descremada”, recomienda la doctora Folch. Cambia el chip.
Sin nervios. Amparo Martínez Riquelme, jefe de la unidad de Endocrinología y nutrición de IML, te recomienda que intentes “hacer menús lo más variados posibles, e incluso probar nuevas técnicas culinarias. Y añadir especias y zumo de limón para potenciar el sabor y que los platos queden más jugosos”. Si tu problema es que te cuesta beber agua, la solución está en “aumentar el consumo de infusiones”.
“Adelántate al hambre”, afirma Itziar Digón, responsable de Nutrición y Antiaging de Tacha. “Es mejor que tomes un tentempié ligero antes de empezar a tener mucha hambre que des- controlar cuando te sientes a la mesa. Y permítete una o dos comidas libres a la semana, siempre que sea algo razonable, y compensa al día siguiente”, para mantener a raya al fantasma de la ansiedad.

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