Una dieta exprés divertida para ponerte a punto antes del verano

Un plan dividido en cuatro fases puede ayudarte a visualizar tu objetivo de una manera ordenada y clara. La mejor manera de conseguir resultados óptimos sin efecto rebote.

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Semana 1: limpieza detox

Lo primero es depurar el organismo. "Si no lo limpiamos antes de desechos y excesos, nuestro metabolismo no se activará", advierte Laura Rojas, coach nutricional de Forte Pharma (yoelijocuidarme.es). Para empezar hay que consumir vegetales y frutas detox, como las verduras de hoja verde (espinacas y alcachofa, sobre todo), la calabaza, la zanahoria, los rábanos, el pepino, el ajo, los tomates cherry, la piña, la sandía, el melón, las fresas, los arándanos, el limón y la manzana verde. "Son alimentos bajos en azúcares, que aportan mucha fibra y son muy diuréticos", asegura Laura. Además, recomienda apostar por proteína de origen vegetal en lugar de animal (tofu, seitán, soja y legumbres), y tomar infusiones en lugar de café, como el té rooibos, el rojo y el verde, y las tisanas de canela o cola de caballo. Algo más: antes de las comidas principales o en lugar de estas se aconseja tomar vasos de caldo depurativo, a base de cebolla, apio y perejil.

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Semana 2: quemar grasas

El objetivo es disminuir las grasas acumuladas y empezar a perder peso. La media estaría en una pérdida de entre medio kilo y un kilo por semana (de dos a cuatro kilos al mes). Para conseguirlo, "hay que eliminar los azúcares y los hidratos de carbono de absorción rápida (azúcar, edulcorantes, refrescos y bollería industrial); potenciar el consumo de ácidos grasos saludables, como el aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos. También conviene consumir cereales en su versión integral, así como proteínas de alto valor biológico como las legumbres, el huevo, las carnes blancas y las rojas magras, y el pescado azul y blanco", aconseja Rojas. Acostumbrémonos a dividir el plato en tres partes: "La mitad debe estar llena de verduras y hortalizas crudas o cocidas; un cuarto debe contener hidratos de carbono integrales (pasta, arroz, boniato) y el otro cuarto proteínas de alto valor biológico, como huevos, pescado y legumbres".

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Semana 3: suplementos y deporte

"Cuando ingerimos menos de las 1.500 calorías diarias de un menú estándar, podemos sufrir carencias de vitaminas y minerales. Por eso se recomienda tomar un suplemento multivitamínico", advierte Rojas. Y también beber agua de coco, que es una excelente bebida remineralizante, rica en vitaminas A y E, del grupo B y fibra de efecto laxante. "Además, en esta fase se pueden incorporar suplementos naturales quemadores de grasa, como el café y té verdes, la L-carnitina, la garcinia cambogia, las algas, la chía, el guaraná, el ginseng, el jengibre, la cayena, la naranja amarga y las cetonas de frambuesa, para que nos den un empujón a la hora de quemar la grasa localizada. Todos ellos activan la lipólisis o combustión de la grasa acumulada", asegura la experta. Además, tienen la capacidad de aumentar la temperatura corporal, acelerar el metabolismo e incrementar las calorías 'quemadas'. Otro pilar de esta fase debe ser el ejercicio. "Hay que hacer veinte minutos diarios de aeróbico (bici, elíptica o footing) y otros veinte de tonificación de zonas donde se acumula grasa, como abdomen, caderas, muslos y glúteos (step, abdominales, tijeras, sentadillas, gap...)".

Semana 4: fase de consolidación

En esta fase toca afianzar los buenos hábitos para no sufrir el efecto rebote. Y esto pasa porque las proteínas magras, las verduras, las hortalizas y las frutas se conviertan en la base de nuestra dieta. "Deberíamos beber 1,5 litros diarios de agua y tomar suplementos de semillas de onagra, borraja o jalea real para mantener el equilibrio de hidratación necesario, así como hacer cinco comidas al día con dos tentempiés para mantener el metabolismo activo (pieza de fruta, puñado de frutos secos, yogur desnatado o infusión). Por otra parte, debemos evitar el consumo de alimentos salados, tomar suplementos de fibras vegetales como cacao y naranja antes de las comidas, cenar ligero antes de las ocho de la tarde (porque a partir de esta hora el cuerpo ralentiza la absorción de los azúcares y se acumulan en forma de grasa) y seguir haciendo ejercicio tres veces por semana. Por último, la experta recomienda, en cada cambio de estación, recurrir a suplementos drenantes para eliminar toxinas (hinojo, té verde, rabillos de cereza, piña y cola de caballo".

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