6 claves para hacerte respetar

¿Tu jefa te ha encasquetado otro fin de semana de trabajo? ¿Otra vez te toca cuidar a los hijos de tu vecina? ¿La espectacular habitación que prometía la agencia de viajes es un tugurio? Es hora de que empieces a hacerte valer. Sigue las propuestas del montañero Juanjo Garbizu en Monterapia (Ed. Diéresis) y Maquiavelo a tu lado parecerá un aprendiz.

1. Las reglas, claras, y el objetivo, el tuyo
Repite este mantra: mereces conseguir todo lo que te propongas. Pero ¿tienes claro qué quieres lograr? ¿Cómo vas a fijar tu hoja de ruta si no conoces tu cumbre (más sueldo, más cariño, un aplauso en la junta de vecinos)? No, no es cuestión de pisar a nadie, pero empieza por respetar tus deseos. Determinación, querida: ten claro qué condiciones no vas a aceptar.

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2. Los gurús heredarán la tierra
Hazte experta... en lo que sea: punto de cruz, coaching, alpinismo o filmografía checa. Tienes una pasión y sabes de qué estás hablando. Que a nadie se le pase por la cabeza que los tuyos no son argumentos de autoridad. ¿Quieres que se respete tu opinión?... Ten una opinión bien documentada.

3. Entrena
Ejercítate: empieza con metas pequeñas –hoy no se me cuela nadie en el súper– y ve superando obstáculos más difíciles –este mes consigo un aumento–. En la perseverancia está la virtud. Si quieres hollar el Everest, no estaría mal curtirte subiendo Sierra Nevada.

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4. Cómplices del éxito
¿Sabes bien quién te puede echar un cable cuando más lo necesites y quién no hace más que ponerte zancadillas en todo momento? Recuerda siempre que las grandes cumbres se suben mucho mejor si se hace en compañía. Hasta al más independiente le hacen falta en muchas ocasiones aliados que le ayuden a alcanzar el objetivo.

5. Piensa, sopesa... habla
El éxito es pura estrategia. Piensa en una partida de póquer. ¿Quién va de farol?, ¿cuándo toca echar un órdago? Observa y, luego, reacciona. Antes de montar un cirio, calibra por qué ocurre lo que te está pasando y, si toca quejarse, hazlo con contundencia y sentido de la oportunidad.

6. Quítale hierro
Todos tenemos problemas, intenta llevarlos con gracia, como quien viste un Birkin más que como si acarreases un saco de patatas. Procura moverte, y cuanto más ligera de equipaje, mejor: en el terreno material pero, sobre todo, en el emocional. ¿No te has fijado que los quejicas parecen siempre menos respetables?