Las 6 claves para liberarse de amigos tóxicos

Son depredadores del buen rollo ajeno, relaciones venenosas que no dejan respirar y te roban la energía. El psicólogo Albert J. Bernstein, en su libro 'Vampiros emocionales' (Editorial Edaf), nos da las claves para huir de ellos.

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1. Abre los ojos. Si vas a tratar con vampiros deberías ponerte las gafas de visión nocturna. Nada con ellos es lo que parece. Los hay teatrales, egoístas, infantiles, mezquinos, paranoicos y, a menudo, irresistibles al primer vistazo. Son expertos en crear tormentas de humo. Cualquier puñalada por la espalda vale con tal de acabar con la razón. Aun así, se los huele. Así que fíate de tu intuición y no te distraigas... O acabarás con un bocado al cuello.

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2. La soledad de los números  primos. A estos amigos venenosos les encantaría tenerte solo para ellos. Son maestros en el arte de acaparar y expertos en entablar relaciones hiperabsorbentes que te van apartando de tu círculo de contacto y referencias. Te requieren en exclusiva para que así sus hechizos sean más irresistibles. No lo permitas. Tu aislamiento es su mejor aliado, así que hazles ver que tienes muchas y buenas compañías.   

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3. Porque tú lo vales. ¿Crees que tienes cerca a uno de esos succionadores de la alegría? Saca pecho y jamás le muestres tus inseguridades. Todo vampiro emocional se abalanza primero sobre las delicadas e indefensas damiselas, no lo olvides. Las personas tímidas e inseguras les abren el apetito, así que no flaquees. Mírate al espejo y murmúrate un piropo antes de hacerles frente. Delante de ellos, sacude tu ego de cuando en cuando cual ristra de ajos.  

4. Corta el grifo... Sea de afecto, de tiempo o de dinero. No seas tan rumbosa con esa gente que solo pide y nunca está dispuesta a dar. Los vampiros emocionales son niños egoístas y necesitan límites. Decirles que no de vez en cuando te servirá de escudo y tal vez les ayude a cambiar su actitud. Hazte un poco tacaña, sobre todo en explicaciones. Recuerda: cualquier cosa que digas podrá (y lo será) ser usada en tu contra.

5. Aburrimiento, por favor. ¡Qué lata los adictos a la excitación! Sus vidas son epopeyas para el común de los mortales. Y les encantaría que la tuya también lo fuera: una fiesta de adrenalina... y también de tragedias. La tranquilidad, el sentido común y hasta la realidad les producen el mismo efecto que una estaca en el corazón... ¿Solución? Deja de seguirles el rollo. Serénate. Hazte esperar. Tú no eres el bufón ni el paño de lágrimas de nadie.

6. Pon tierra de por medio. Del mismo modo que el mordisco de un vampiro te transforma en un monstruo, la gente tóxica contamina, y mucho. Pero ni el conde Drácula puede entrar en tu casa si no le invitas a pasar. Así que pregúntate si merece la pena seguir con esa relación, porque lidiar con mala gente requiere mucho esfuerzo. ¿No te sientes capaz de resistir su influjo? Escóndete o corre. Corre y no mires atrás.