The S Factor Diet: la dieta que alegra el corazón

Por fin un plan que nos entiende por dentro y por fuera. Con ella equilibrarás tu sistema hormonal, responsable de los altibajos emocionales que nos ‘invitan’ a comer de más.

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Es cierto, a partir de los 35 años es más complicado perder peso. Y eso ocurre no solo por la natural ralentización del metabolismo, sino también por la paulatina reducción del nivel de estrógenos”. Son palabras de la nutricionista británica Lowri Turner, autora de The S Factor Diet, un programa dietético que logra equilibrar ciertas hormonas a través de la correcta ingestión de proteínas y sin pasar hambre.
“Hay dos tipos de hambre –asegura Lowri–: física y emocional. Con mi dieta, además de controlar la primera también se logra romper la conexión entre un desequilibrio hormonal y una mayor dificultad para controlar el apetito”. Por ejemplo, la reducción de estrógenos que se inicia en la treintena se acompaña de una bajada de serotonina, un neurotransmisor que juega un papel fundamental en el estado de ánimo. Entonces, ¿qué ocurre cuando nos encontramos bajas de moral? Que solemos comer más y peor.

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El propósito de esta dieta es lograr que tu organismo segregue las hormonas supresoras de la sensación de hambre, al tiempo que aumenta tus niveles de energía y motivación, por lo que te sentirás alegre y perderás peso.
Para lograrlo, lo primero es conocer cómo están los niveles de las cuatro hormonas en las que se basa la dieta: serotonina, leptina, dopamina y adrenalina. No son necesarios complejos estudios médicos, pues basta con un sencillo cuestionario elaborado por la doctora.
Después viene un plan de choque de dos semanas. Consiste en seguir una dieta que incluye los alimentos imprescindibles para equilibrar el sistema hormonal, sin pasarte de 1.200 calorías al día la primera semana, y de 1.600 la segunda. “Como la composición de las hormonas es proteica, la dieta incluye gran cantidad de proteínas de origen animal y vegetal –grasas esenciales para que estas puedan ser absorbidas por las células– y fruta y verdura con alto poder antioxidante”, explica Lowri Turner.

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A continuación, hay que pasar a comer de forma saludable, sin superar las 2.500 calorías diarias. Ahora, presta atención a las hormonas clave de esta dieta y a algunos de los síntomas que avisan de sus desequilibrios.

1.  Pollo y aguacate para el buen humor. En niveles adecuados, la serotonina favorece la tranquilidad y mantiene a raya las conductas compulsivas (empezar por comer una onza y acabar con la tableta de chocolate entera). Además, levanta el estado de ánimo y es supresora natural del apetito. Por desgracia, segregamos menos cantidad que los hombres, y los niveles se reducen mucho en los días previos a la menstruación y a partir de los 35 años. En esos casos, te puedes sentir baja de moral, deprimida, con ganas de comer pasta o chocolate, no duermes bien, la comida te hace sentirte mejor emocionalmente... Para equilibrarla, utiliza alimentos ricos en triptófano, un aminoácido presente en aguacates, plátanos, judías, pollo, huevos, pescado y pavo.

2. Contra el hambre voraz: legumbres y plátanos. La leptina se segrega durante la noche, y si sus niveles son los correctos el cerebro interpreta que ya se ha comido suficiente y se deja de tener hambre. Indicios de un desequilibrio de leptina son tender a comer a todas horas grandes cantidades, sobre todo de carbohidratos. Puede acarrear un aumento de la tensión arterial, la aparición de diabetes tipo 2, imperfecciones (como granos o poros dilatados) o estrías y marcas en la piel, vello en rostro y cuello, alteraciones del sueño... No hay alimentos concretos que ayuden a segregar esta hormona, pero tomar fibra, legumbres, plátanos, frutos secos y pescado azul reduce la sensación de hambre y acelera el metabolismo para que queme más calorías.

3. Soja y lácteos calman. Una vez cumplidos los 35 años no es fácil mantener unos niveles adecuados de dopamina. El desequilibrio nos lleva a atiborrarnos de dulces y grasas, a adoptar conductas compulsivas (como tomar cafeína, azúcar en exceso, fumar...) y a actuar de forma impulsiva. El comportamiento tiende a tirar hacia los extremos: o todo o nada. Para estabilizar la dopamina hay que tomar alimentos con alto contenido en tirosina, un aminoácido que se encuentra en almendras, pescado, soja, lácteos desnatados y melón.

4. Espinacas y frutos secos para mantener controlado el estrés. Ciertos niveles de estrés son necesarios e, incluso, saludables, pero cuando se mantienen elevados durante largos periodos de tiempo, se produce una acumulación en la grasa celular. Si te sientes cansada y te duermes en cualquier sitio, te muestras impaciente, te preocupas en exceso, necesitas cafeína, azúcar y nicotina por las mañanas... es muy posible que debas prestar atención a la adrenalina. Para equilibrarla, lo primero es aumentar la ingestión de vitamina C, además de incluir en la dieta verdura de color verde oscuro (espinacas,
brécol...) y también verdura brillante (pimientos, calabaza...), frutos secos, pescado azul y algas.
Más información en sfactordiet.com