Seis claves para entender a los hombres en la cama

Entrar en su cabeza no siempre es fácil, pero si nos metemos en la cama y el lenguaje es una erección o un orgasmo, hay que hilar más fino. El sexólogo José Bustamante nos ayuda a entenderlos en su libro ‘¿En qué piensan los hombres?’ (Ed. Paidós)

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¿Les gustamos desinhibidas? Olvídate de eso que nos contaron de que a ellos les gustan las que van de duras... aunque tampoco prefieren a las que pasan de todo. No, el sexo no es un trámite. Toma la iniciativa, ponte sexy, insinúate... pero no te pases. Para ellos el sexo también es una manera de sentirse queridos, así que ojo con convertirte en una loba sin piedad. Aunque de palabra diga que quiere poner una castigadora en su vida, busca tú el límite...

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¡No es una máquina! Lo de que un hombre siempre está preparado para un buen rato de sexo es una leyenda urbana... que funciona en el 90 % de los casos. Así que siempre hay un 10 % de probabilidades de que no le apetezca, aunque te hayas puesto tu mejor lencería, estés en tu mejor momento y tus hormonas vayan gritando “¡cómeme!”. Y eso no significa que no le gustes, ojo. Aunque una cosa es cierta: a ellos se les convence con mucha más facilidad.

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El gatillazo no depende de ti. El 95 % de la población masculina sufrirá una dificultad sexual en algún momento de su vida, así que quítale hierro a esos episodios: son de lo más normal. Y no depende de que les gustemos más o menos o de que se hayan aburrido de nosotras. Simplemente, ocurre. ¿Qué pasa por su cabeza? Es posible que busquen excusas para justificarse o, incluso, que veladamente te culpen a ti. Para ellos no es fácil llevarlo.

¡Sí a las fantasías! A muchos hombres les encanta fantasear, y en su top ten encontramos sueños eróticos que pasan por tener relaciones sexuales con exparejas, montárselo con su actriz favorita o hacer un trío. No te extrañe si alguna vez sale el tema y, sobre todo, no te escandalices: ‘imaginar’ no quiere decir que haya que llevarlo a cabo y que quiera cambiarte por ellas. Simplemente, supone un “ejercicio de pilates para la mente erótica”, según José Bustamante.

Dile que es el mejor. A ellos, igual que a nosotras, les sienta genial que les suban la autoestima. Los hombres necesitan creer que son los mejores amantes que hemos tenido nunca, tanto como tú necesitas que te digan que eres la más atractiva. Eso sí, no dejes de hablar de sexo con él por mucho tiempo que llevéis juntos. Dile lo que te gusta, sugiérele nuevas posturas o prácticas que te vuelven loca, porque él no es adivino.

Disfruta del ‘después’. Ni se te ocurra salir corriendo a ducharte después de una buena dosis de sexo. Aprovecha el ‘después de’ para disfrutar de la intimidad. Para ellos también es erótico disfrutar de nuestro cuerpo justo después del orgasmo. La descarga de endorfinas y oxitocina nos sumerge en un placentero estado de bienestar. Aprovéchalo, porque es un lujo estar abrazados sin tener que hacer ni decir nada más. Solo permanecer así.