6 claves para superar una infidelidad

Lo veías venir o quizá todo lo contrario, pero haya sido cosa de una vez o no, tenlo claro: no es el fin. Al menos para ti. Para él, ahora veremos. Seguimos los consejos de 'After the Affair', el libro de la psicóloga Janis Abrahms Spring.

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1. Dramas los justos. Según con qué estudios nos quedemos y qué entendamos por infidelidad (desde tontear en chats o utilizar alguna app para ligar hasta el sexo impuro y duro), las parejas corneadas oscilan entre el 30 y el 90 %. Vamos, que en esto no eres la única, la primera ni la última. Ocurre incluso en relaciones felices en las que ambos tenían la sincera intención de ser fieles. Es un golpe duro, sin duda, pero no lo hagas más doloroso.

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2. Pasa el trago. O los tragos, si te dio por ahogar la rabia en alcohol. Tanto si has explotado con una bronca mundial como si te has encerrado en ti misma, tanto si has cortado con la relación como si no, lo siguiente es intentar normalizar los sentimientos. Esto no es fácil, y a veces lleva más de un año. De hecho, muchas personas siguen con el dolor o las dudas dentro bastante tiempo después de haber dicho a los demás que lo han superado.

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3. Toma el toro por... donde ya sabes. Esto no va de dejar pasar el tiempo y listo. Para recuperarte y aprender de lo ocurrido hay que aclarar por qué se ha producido. Pregunta a tu pareja, o quizá ya tu ex, todo lo que necesites saber sobre la infidelidad o sobre vuestra relación. Si vais a seguir juntos, él no puede negarse a responder. Este examen también te incluye a ti, porque a veces la culpa de la traición no es solo del traidor.

4. Y ahora ¿qué haces? Una infidelidad puede suponer el fin de la pareja, pero también un punto de inflexión para fortalecerla. El engaño no solo ha tenido que ver con el sexo: se trata sobre todo de una violación de la confianza, y eso es lo que hay que recuperar. Si vas a intentar perdonarle, tienes que asegurarte de que él está arrepentido y entiende y lamenta el daño que te ha hecho. Sin eso, más vale que tires para otro lado.

5. Cuando hay niños. Tener hijos no obliga a seguir juntos a toda costa. No lo olvides nunca. Para ellos es mejor tener unos padres separados que se respetan a una familia atada a la fuerza. A veces dan ganas de poner a los hijos en contra del infiel, contándoles lo que ha hecho su padre y aderezándolo con nuestro cabreo. Es más que recomendable que busques otra forma de desahogarte, porque eso no les va a hacer bien y se puede volver en tu contra.

6. Si la vida te da limones. Leer que todo esto ha sido para bien te puede tocar las narices, pero así es. Si habéis partido peras, pues de buena te has librado. Sin embargo, la crisis de pareja que supone una infidelidad saca a la luz para ambos las cosas que fallan en la relación y los defectos de cada uno. Si después de eso decidís seguir juntos, vuestros vínculos serán más sólidos que antes. Pero ojalá te lo hubieras ahorrado. Ya.