Dolor de cabeza por las mañanas ¿por qué?

La cefalea es una de las dolencias más comunes, sobre todo entre las mujeres, y es que ¿quién no la ha sufrido alguna vez? Nuestra bloguera y farmacéutica preferida, Boticaria García, nos da las claves para que ya no te afecte.

Lo más popular

Deme usted algo para el dolor de cabeza. ¡Lo más fuerte que tenga, por favor!”. No hay día en el que no escuche esta frase al otro lado del mostrador. Y no una, sino varias veces. Se trata de algo lógico si tenemos en cuenta que el 80 % de las españolas afirman haber padecido dolor de cabeza en alguna ocasión a lo largo de su vida. Es un problema más frecuente en mujeres que en hombres (esa suerte tienen ellos) y el pico de incidencia está en torno a los 40 años.

Publicidad

La buena noticia es que, por lo general, las cefaleas son una dolencia benigna. La mala, que a pesar de su carácter benigno no dejan de ser algo terriblemente molesto. El dolor de cabeza es como esa mosca que consigue colarse dentro de nuestro coche: sabemos que no va hacernos daño, no nos preocupa en exceso, pero nos incomoda y no podemos continuar tranquilamente con nuestra actividad hasta conseguir que se marche.

Lo más popular

Si tenemos en cuenta que la mayoría de las cefaleas ocurren entre los 25 y los 55 años, es decir, durante la etapa laboral, nos encontramos ante una cuestión que no solo afecta a la salud, sino al bolsillo: en Europa se dedican unos 173 millones de euros al año a cubrir los gastos originados por el absentismo laboral y los tratamientos médicos debidos al dolor de cabeza.

¿Qué ocurre en la cabeza?
Es el ordenador del cuerpo humano. Es un órgano que no descansa, es cierto, pero tampoco lo hacen el corazón ni los pulmones, que son el motor, y no se quejan tanto. En la cabeza tenemos más receptores del dolor que en otras partes de nuestro cuerpo, ya que deben proteger no solo el cerebro, sino otras estructuras delicadas como los ojos, los oídos, la nariz o la boca. Estos receptores del dolor funcionan como alarmas de seguridad y se disparan ante cualquier daño para avisarnos de que algo va mal. Aunque este mecanismo de defensa es necesario, tal cantidad de alarmas convierten nuestra cabeza en un campo de minas que explotan ante cualquier alteración.

Estrés: principal causante
¿A quién afecta? La cefalea tensional es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede comenzar en la adolescencia y es menos común a partir de los 50 años. La radiografía del paciente con cefalea tensional es la de una mujer con edad en torno a los 40 años expuesta a cierta carga emocional (bien sea de tipo personal o laboral). Las mujeres cuyo trabajo implica el uso de ordenador o realizar tareas que exijan mantener la cabeza en la misma posición durante mucho tiempo (trabajos minuciosos como la costura, por ejemplo) tienen más boletos en la lotería para ser agraciadas con un maravilloso dolor en la zona.

¿Por qué se produce el dolor de cabeza? El estrés, la ansiedad o el insomnio son algunas de las causas de la cefalea tensional. Todo ello puede provocar contracturas en los músculos faciales y cervicales que agraven este dolor. Existen otros desencadenantes ocasionales como el ejercicio físico, la tos o incluso los problemas dentales. La tensión que se origina en la mandíbula por el bruxismo (comúnmente conocido como ‘rechinar de dientes nocturno’) puede extenderse hacia el cuello y los hombros. Y, por supuesto, no podemos olvidar el papel de los cambios hormonales (fase menstrual o premenstrual). Como vemos, en el dolor de cabeza ser mujer es toda una ‘ventaja’.

¿Cómo se detecta? La cefalea tensional, es decir, el típico dolor de cabeza que aparece, por ejemplo, en el trabajo, se caracteriza por generar una sensación de presión constante que da lugar un dolor leve o moderado. Generalmente afecta a toda la cabeza y en ocasiones puede acompañarse de náuseas. El ruido y la luz pueden molestar ligeramente. Cuando una sufre cefaleas no está para fiestas.

¿Cómo se trata? Para el tratamiento del dolor se recurre a analgésicos y antiinflamatorios. Algunos de nuestros superhéroes de andar por casa son el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico o el paracetamol.

¿Cómo prevenir el dolor de cabeza?
En primer lugar, se puede hacer con medicación. Es importante investigar sobre el origen de cada cefalea individualmente: cuando la causa del dolor de cabeza está estrechamente relacionada con la ansiedad o incluso con la depresión, el médico puede valorar el uso de antidepresivos. Si el origen está en las contracturas musculares y existe un dolor muy fuerte, en ocasiones se recurre al uso de relajantes como las benzodiacepinas (el famoso Myolastan hace más de un año que se retiró del mercado: en la actualidad se prescriben otros relajantes como el diazepam).

También puede hacerse sin medicación. Una de las formas más efectivas para prevenir el dolor en pacientes con cefalea tensional es evitar el estrés. “¡Eso es imposible!”, pensaréis. Ciertamente, no es sencillo. No podemos borrar de un plumazo a nuestro jefe, ni cambiar la fecha de los exámenes, ni parar las obras del vecino, ni ¡ay! resolver ese asuntillo familiar que nos trae, nunca mejor dicho, de cabeza. Frente a la vida me temo que no hay ibuprofeno ni caramelos que valgan. Sin embargo, y sin necesidad de retirarnos a Yuste como Carlos V, podemos hacer grandes cosas para mejorar el estrés, y con ello prevenir el dolor de cabeza, en tres sencillos pasos.

Publicidad

Trabajo. Debemos intentar no sobrecargarnos de tareas (os aseguro que el mundo sigue girando aunque nosotras paremos un rato) y hacer pequeños descansos si pasamos muchas horas frente al ordenador. Nada de llevar ya tres cafés bien cargados antes de media mañana. Sin embargo, puede ser interesante beber más agua, sobre todo en verano, ya que el dolor de cabeza puede deberse a la deshidratación. Hay que procurar comer a la hora que te toca comer, y comer comida. Aunque suena de cajón, a muchísimas mujeres que trabajan fuera de casa les cuesta cumplirlo.Casa. Es importante dormir las ocho horitas de rigor y despertarnos con antelación suficiente para no empezar el día atacadas antes de que pongan las calles... ¡y para desayunar! ¿Por qué nos empeñamos en privarnos de ese gran placer a diario? Al volver a casa, aunque no nos apetezca nada, hay que hacer el esfuerzo por practicar algo de ejercicio. Caminar puede ser suficiente si no nos vemos con fuerza, tiempo o ganas de hacer deporte. Durante el fin de semana y sin ánimo de ser aguafiestas, debemos procurar mantener un ritmo medianamente ordenado, no trasnochar y tener cuidado con tomar esa copa de más.Actividades ‘extraescolares’. Una buena forma de empezar el curso es apuntarnos a alguna actividad ‘extraescolar’ (sí, como los niños) en la que aprendamos técnicas de respiración o relajación, como yoga, pilates o tai-chi. Los masajes, además de su efecto placentero, pueden ser grandes aliados para prevenir la cefalea. El dolor de cabeza puede ser la excusa perfecta para asistir a alguna sesión de masoterapia (masaje facial y cervical). Existen técnicas orientales especializadas como el shiatsu, basadas en el masaje por la presión de las yemas de los dedos y las palmas de las manos, que pueden ser de gran utilidad.

Lo más popular

Por otra parte, es importante no confundir la cefalea tensional con la migraña. Aunque también afecta en mayor medida a las mujeres, concretamente, aquellas entre 22 y 55 años, esta se caracteriza por ser un dolor muy intenso. Tiene un componente hereditario importante: se calcula que en torno al 70 % de las personas que la sufren tienen antecedentes familiares. El dolor se produce por alteraciones en los vasos sanguíneos del cerebro que, en ocasiones, pueden ensancharse o comprimirse más de lo normal (se conocen como ‘vasodilatación’ o ‘vasoconstricción’ respectivamente).

¿Cómo se detecta? La migraña se distingue de la cefalea tensional en que se trata de un dolor muy intenso, que afecta solo a un lado de la cabeza y se caracteriza por ser pulsátil, es decir, como si notásemos los latidos del corazón o estuviesen tocando el triángulo dentro de nuestra cabeza. Puede durar de cuatro horas a tres días y pueden producirse náuseas y vómitos. Además, la hipersensibilidad al ruido y a la luz es mucho mayor. El simple hecho de andar o subir escaleras puede suponer un drama. Cuando una tiene migraña, no solo no está para fiestas, sino que no está para nada, ni para nadie.
Además, en uno de cada cinco casos aparece un signo de alarma para la migraña que se conoce como ‘aura’. Son alteraciones visuales como brillos, destellos, visión borrosa o incluso dificultad para hablar. Estos exóticos síntomas son el resultado de una especie de apagón eléctrico que tiene lugar en las neuronas antes de la migraña.

Analgésicos: superhéroes de casa
Ante los primeros síntomas del dolor de cabeza común, lo habitual es tirar del cajón y buscar el auxilio de los tres superhéroes al rescate: ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y paracetamol. ¿Quién no ha recurrido a ellos en alguna ocasión? Sin embargo, al igual que Superman y Batman, nuestros héroes tienen distintas capacidades y también distintas ‘criptonitas’. El paracetamol suele utilizarse en dolores leves de cabeza. No daña al estómago, aunque no es aconsejable que lo usen personas con problemas de hígado. El ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico, además de ser analgésicos, son antiinflamatorios y pueden ser un buen recurso en dolores moderados. Sin embargo, presentan efectos indeseables en el estómago y siempre deben ser tomados junto con la comida o con protectores gástricos.

El ibuprofeno está de moda
Todas las etapas de la historia han tenido su superhéroe de moda. En los ochenta fue Superman, en los noventa triunfó Batman y en la primera década del siglo XXI, Spiderman volvió con fuerza a nuestras pantallas (aunque comparar a George Clooney con Tobey Maguire, el niñito araña, sí que es algo que a todas debería producirnos un profundo dolor). Analgésicamente hablando, la aspirina y el paracetamol ya tuvieron su momento de gloria en la lucha contra la cefalea, y ahora es el momento dulce del ibuprofeno. Pero es necesario tener en cuenta que según un estudio reciente, el ibuprofeno de 400 mg es tan efectivo como el de 600 mg para tratar el dolor de cabeza. De hecho, en EE.UU. y el resto de Europa la dosis habitual es de 400 mg e, incluso, en ocasiones, inferior. No es necesario matar moscas a cañonazos: usando ibuprofeno de 400 mg conseguiremos el mismo efecto frente al dolor de cabeza, con menos efectos secundarios.

Junto al ibuprofeno encontramos la arginina, un aminoácido que actúa aumentando la velocidad de absorción del ibuprofeno hasta tres veces. Es el batmóvil con el que el ibuprofeno se desplaza raudo hacia el dolor, y consigue que, en ocasiones, pueda ser efectivo en tan solo cinco minutos. Aunque es conocido como el ‘para niños’, el ibuprofeno de 400 mg con arginina puede ser una opción muy interesante y segura para tratar el dolor de cabeza en personas sin problemas gástricos.

Cuando empezamos a tomar algún analgésico, siempre nos surge la misma duda: ¿cada cuánto tiempo podemos tomarlo? Cada fármaco tiene su propia posología en función de la dosis. Sin embargo, la pauta general es tomar los analgésicos cada ocho horas. ¡Y de uno en uno! Existe cierta tendencia a confundir los ibuprofenos con caramelos y tomarlos de dos en dos. No solo no sirve de nada, sino que es peligroso hacerlo. Por otro lado, recordad tomar el ibuprofeno siempre junto con algo de comer o protectores gástricos, si se trata de un uso continuado.

Otra de las dudas que pueden asaltarnos es: ¿existe el riesgo de engancharnos a los analgésicos? Nuestros tres superhéroes (ibuprofeno, paracetamol y ácido acetilsalicílico) no generan síndrome de abstinencia. Sin embargo, está demostrado que su uso continuado a dosis elevadas puede producir efecto rebote y convertir las cefaleas puntuales en cefaleas crónicas.

Además, debemos tener especial precaución con el cuarto héroe en discordia: los fármacos opiáceos como la codeína. No actúan sobre las causas del dolor y solo deben utilizarse como último recurso, y siempre bajo prescripción médica. Además de sus efectos secundarios, (sedación, estreñimiento o mareos) estos fármacos sí pueden provocar adicción si se consumen de forma continuada. Y la abstinencia puede generar ¡dolor de cabeza!

En caso de duda...
Hoy por hoy, el dolor de cabeza no se cura (lo siento, alguien tenía que decirlo), aunque sí se puede tratar para mejorar nuestra calidad de vida. Debemos consultar siempre a nuestro médico o farmacéutico sobre cuál es el tratamiento adecuado para nuestro caso en particular y nunca, jamais, never (a lo mejor diciéndolo en varios idiomas alguien me hace más caso) abusar de los analgésicos. Como hemos visto, los analgésicos mal empleados son pan para hoy y hambre para mañana.

Para Pierce Brosnan, el mundo nunca es suficiente, pero para nosotras parece que el ibuprofeno tampoco. Usemos la cabeza (duela o no) y seamos responsables. Nadie dijo que ser una chica Bond fuera fácil.