El amor en los tiempos de la Red

Buscar pareja ya no es lo que era. Ahora basta con una foto resultona y crearse un perfil en cualquier web o ‘app’ para hacer amigos o más. Si eres de las que necesitan un empujoncito, aquí econtrarás todas las claves para moverte como pez en el agua. Texto: Javier Casado.

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Conocerse en Internet es hoy tan normal como hacerlo en una fiesta, en la oficina o en la boda de una prima. Sin embargo, aún es un fenómeno al que nos estamos adaptando, sobre todo quienes no teníamos Facebook en el instituto. Si quieres actualizarte y, como la actriz y usuaria confesa Halle Berry, quieres saber de qué habla todo el mundo, sigue leyendo.

Con tantos anuncios para buscar pareja online y tanta gente contando sus aventuras y desventuras en aplicaciones como eDarling, Meetic, Tinder o similar, no hace falta ser un lince para ver que el negocio de las cibercitas tiene las hormonas disparadas. Hace dos años esta industria estaba valorada en 2.500 millones de euros en todo el mundo, y entonces aún no había llegado la explosión del ligoteo con el móvil. Tinder, la app para encuentros casuales o lo que surja con gente de tu zona, nació a finales de 2012 y revolucionó el mercado, sobre todo entre los más jóvenes. Y no solo el mercado. Al facilitar y normalizar las citas exprés también ha levantando en armas al personal. De esto no hay datos y son todo impresiones subjetivas, pero mira a tu alrededor y verás. 

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Según mobifriends.com, el 39 % de los hombres y el 33 % de las mujeres que se registran en páginas de encuentros en España lo hacen con la intención de conocer a alguien para iniciar una relación estable. Se entiende que el resto quiere solo chatear, amistad o sexo. No se puede decir que la botella esté medio llena, pero tampoco está vacía para quienes buscan pareja.

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Un tercio de quienes se registran en páginas de encuentros buscan iniciar una relación estable

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Manual de uso
¿Eres nueva en esto de encontrar pareja a través de un ordenador? Lo primero es saber qué buscas o, al menos, qué no buscas, para elegir el servicio de contactos que más se ajuste a ti. Puedes curiosear, ver cómo funcionan y qué gente te encuentras allí. Entre las más populares están Meetic, eDarling, Match, FriendScout24 y Amigos.com (de pago si quieres contactar con otro usuario), pero hay más. Para un primer vistazo, la mayoría de estos sitios permiten crearte un perfil rápido sin foto en el que puedes poner qué buscas (amistad, pareja estable, sexo), con quién (físico, estudios, nivel profesional y económico, intereses, aficiones, etc.) y dónde. A veces tienes que completar un cuestionario para que la web te recomiende personas con las que puedes ser compatible. Cuando te hayas decidido por uno o varios sitios, es la hora de hacer tu perfil. En las webs encontrarás consejos sobre el tipo de fotos que mejor funcionan, cómo comportarte en los chats, en una primera cita y qué precauciones debes tener.

¿Sola? Será porque quieres
Esa frase tan manida y que tanto fastidia a quienes llevan tiempo en barbecho no deseado es hoy un poco más cierta que ayer. Claro que recurrir a las citas online no garantiza un final feliz, pero amplía el territorio de caza y permite afinar más la puntería. Como mínimo, es una opción que antes no existía. Por eso todos somos aprendices en estas lides, especialmente quienes más lo necesitamos. Los datos oficiales revelan que cada vez hay más españoles singles mayores de 20 años: 7,5 millones de hombres y 8,6 de mujeres. Considerando que más de un tercio de ellos están en alguna web o app de contactos, si hacemos las matemáticas nos sale a ojo un millón de hombres buscando pareja formal en la red.

Quienes se instalaron Whatsapp al salirles las espinillas son novatos en todo, pero están más acostumbrados a las relaciones a golpe de clic. Sin embargo, a ellos no les hace tanta falta como a los mayores de 30. Como dice la psicóloga Marta Ibáñez, “a partir de esa edad hay menos oportunidades para conocer gente por el tipo de vida que hacemos. Hace unos años, estas personas tenían que contar con que sus amigos le presentasen a alguien soltero o se apuntaban a alguna actividad. Ahora lo tienen tan fácil como bajarse una app”. La psicóloga añade: “Es una opción que aconsejo a muchas de las personas que trato. Gente que viene porque se siente sola y cree que no sabe relacionarse. Les recomiendo webs y les ayudo a rellenar el perfil”, explica. Algo así le pudo pasar a Jennifer Aniston, de quien se rumoreó que en 2010, tras cinco años de dar tumbos después de divorciarse de Brad Pitt, había pagado una cifra millonaria a una agencia de citas online para ayudarle a encontrar pareja. Su compañero en Friends, Matthew Perry, recurrió a la web richsoulmate.com, para millonarios en busca de media naranja. Según confesaron algunos usuarios, en su perfil se describía como “lindo y adorable, aunque triste y solo”.

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El 45%  de los solteros españoles de entre 35 y 49 años han utilizado alguna web de contactos

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De lo virtual a lo real
A Chandler y Rachel no sabemos cómo les fue, pero la web Meetic ofrece un panorama muy florido. Según sus datos, el 47 % de los solteros españoles entre 35 y 49 años han utilizado alguna vez una web de contactos online para buscar pareja y, de ellos, el 60 % han encontrado a alguien. Este éxito se reparte entre mujeres (59 %) y hombres (61 %). Eso son muchas relaciones nacidas en la red. Una de cada tres, dice su director general en España, José Ruano: “Hay gente que tarda un mes y gente que tarda un año, pero la media para encontrar pareja en Meetic podría estar entre los tres o cuatro meses”.

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Ruano da ánimos: “El incremento de usuarios facilita que podamos encontrar una persona que se ajuste a nuestras exigencias. Al haber mucho más donde elegir podemos pedir cada vez más requisitos. La tecnología también ha ayudado. Por ejemplo, gracias a la geolocalización con el móvil ya no solo encontramos a gente afín a nosotros, sino que además coincida en los sitios a los que solemos ir”. Con una frase que serviría para un anuncio, el director de Meetic concluye: “¿Por qué conformarte con lo menos malo entre quienes te rodean si hay alguien perfecto para ti en la red pero al que aún no conoces?”. Desde la competencia, el director de eDarling, Andrés Ortín, abunda en este entusiasmo: “La pareja que nace en Internet es una relación madura, ya que no solo se basa en lo físico, sino que está más racionalizada. Hay estudios que dicen son más felices y duran más tiempo”.

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Webs como Meetic o eDarling, orientadas a relaciones estables más que al desfogue, intentan facilitar las cosas con tests de personalidad. Luego está la foto y lo que cada uno diga en su perfil, pero lo que cuenta es conocerse. La psicóloga Marta Ibáñez cree que los tests ayudan pero no son determinantes: “Al final buscamos alguien que satisfaga nuestras necesidades, y ellas no solo dependen de nuestra forma de ser. También influyen nuestras experiencias anteriores, nuestro momento vital y lo que estamos dispuestos a dar, y eso no lo refleja por completo ningún test”.

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En el mundo virtual siempre tendemos a mostrar la mejor versión de nosotros mismos

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Perfiles inciertos
La cantante británica Adele cuenta en una biografía que tras la ruptura sentimental que inspiró sus dos primeros discos se creó un perfil en la web eHarmony: “Pero no podía poner ninguna foto mía, así que no me escribió nadie”. Orlando Bloom también probó, ocultándose tras la foto de un amigo y un nombre falso, pero tampoco le sirvió de mucho porque lo hizo en Facebook, donde la gente no está específicamente para ligar. Cualquier acercamiento en esta red social a una persona que no conoces puede resultar raro, y más si tu perfil huele a chamusquina.

Los principales sitios de encuentros online, como eDarling o Meetic, tienen herramientas para verificar la identidad de los perfiles, pero para saber quién está al otro lado hay que verse en persona. Lo recomienda la psicóloga Silvia Congost, experta en autoestima y dependencia emocional: “Estas webs son un sistema para encontrarse, pero hay que quedar para evitar idealizar al otro”. Ya se sabe, para comprar un modelito no basta con verlo en el catálogo: “En el mundo virtual solemos mostrar la mejor versión de nosotros mismos: elegimos qué fotos colgamos y qué información compartimos, para crear una imagen que pueda gustar. Evidentemente, no mostramos lo que no nos gusta. Esto nos puede llevar a inmensas desilusiones cuando nos encontramos con la realidad”.

Para evitarlo, explica Congost, “no debemos olvidar que nos muestren lo que nos muestren, eso no es la realidad y hay que dejar siempre un espacio para la duda. Lo mejor es que si alguien nos interesa, pactemos conocernos. Es la mejor manera de evitar los desengaños”. Si la cosa promete, tras ese primer encuentro hay que seguir viéndose. Prolongar la relación a distancia “puede alargar el periodo de enamoramiento. Al estar distanciados, no existen los conflictos propios del día a día, necesarios para acabar de conocer realmente al otro”.

A este lado de la Red, desde la agencia matrimonial Álter Ego, la psicóloga Silvia Pérez desconfía de los contactos online y defiende métodos más clásicos: “En Internet no hay garantía de que la persona con la que hablas sea libre legalmente, que no tenga ninguna psicopatología grave” o que busque algo serio. “En nuestra base de datos solo tenemos personas que quieren de verdad una relación estable, libres [solteros o separados por ley] y psicológicamente aptas para una relación de pareja”, asegura. Como agencia tradicional, Álter Ego ofrece también confidencialidad, trato en persona y seguimiento de las relaciones, algo que no existe online. Quienes quieran más garantías o desconfíen de su propio olfato para detectar engaños, tienen una alternativa en estos servicios de toda la vida

¿Licencia para flirtear?
Halle Berry dice que ha visitado webs de contactos “para ver de qué habla todo el mundo”, pero con identidad falsa. Claro que... ¿quién iba a creer que podía ser ella, aunque pusiera su nombre, foto y talla de zapatos? La actriz solo buscaba enredar en los chats y divertirse. Hay quien hace lo mismo, tontear o fantasear sin ir más allá. Muchas veces tienen pareja, como ella, lo que ha dado lugar a un nuevo tipo de infidelidad: los cuernos virtuales, que pueden doler y desatar rupturas tanto como los reales. Congost avisa de que este tipo de flirteos se nos puede ir de las manos: “Al estar tras el teclado, se dan conversaciones con un alto contenido erótico o sexual. Esto conlleva que, si la distancia lo permite, aumente el deseo por conocerse y todo acabe en infidelidad, porque muchos de los que lo hacen tienen pareja”. En efecto, en los contactos online somos más directos y vamos más al grano. La inmediatez que permite el móvil ha disparado los encuentros rápidos y las citas para tener sexo. Esto ya lo ofrecían apps como Badoo, dirigida a veinteañeros, o Grindr, especializada en relaciones homosexuales. Pero Tinder es la que ha generalizado el fenómeno atrayendo a quienes antes no estaban tan dispuestos al “aquí te pillo, aquí te mato”.

¿Nos estamos volviendo más promiscuos con las nuevas tecnologías? Los responsables de Meetic y eDarling aseguran que no: nos comportamos en la red de acuerdo a cómo somos fuera de ella. Marta Ibáñez lo corrobora: “Quien es promiscuo lo es sin app y con ella. Es una forma de ser y no tanto una cuestión de oportunidades. Desde luego estas tecnologías te dan más facilidades para tener sexo sin compromiso, si es lo que buscas”.

En primera persona
“Todos los sitios venden la historia de conocer gente, hacer amigos, y quizá encontrar a tu pareja”, nos cuenta Pepa Marcos, autora del blog El amor en los tiempos del Tinder: “Desde la experiencia, os digo que nadie, nadie, busca ‘amistad’. Se suele poner lo de ‘amistad, relación o lo que surja’, pero la realidad es que la gente va a buscar pareja o sexo. Para amigos ya está Facebook o un curso de fotografía. Meetic y eDarling son apps más sofisticadas donde rellenas cuestionarios interminables sobre preferencias físicas, intelectuales y hasta nivel adquisitivo…, y obtienes un listado de candidatos. Es cierto que aquí salen muchas parejas. En teoría Tinder es para gente que quiere sexo, y ya. A mí no me ha ido mal. Me he llevado alguna decepción, porque los tíos engañan con la edad y con las fotos. Si haces un match [es decir, tú pones que te gusta y él a su vez pone que le gustas tú], ya puedes chatear. Si os caéis bien, os intercambiáis el móvil, y la conversación continúa por Whatsapp. Es la fase 2. Quedar en persona depende de ti. Es arriesgado, pero no más que conocer a alguien en un garito a las dos de la mañana. Lo cierto es que ayuda el tema de la inmediatez, lo de saltarse las miraditas en el bar, y salir, que es carísimo, pero hay que ser realistas y tener la cabeza fría para jugar a este juego.

En resumen, si quieres encontrar pareja: eDarling o Meetic. No hay garantías, pero son más ‘decentes’. Si lo que quieres es sexo, Badoo, Tinder o Lovoo. En cualquiera de ellas puedes encontrar ‘algo más’, pero, de entrada, no esperaría milagros. Menos aún, amigos”.