Locura por el kéfir

Esta leche fermentada es un potente depurativo, contiene gran cantidad de proteínas y, además, es relajante. Por algo ha conquistado las neveras más saludables.

El rey de los probióticos. El kéfir se obtiene gracias a un hongo con una combinación de bacterias que añaden a la leche tres veces más de probióticos que el yogur clásico. Esto es lo que mejora las digestiones y asegura un alto nivel de defensas en nuestro organismo.Fuente de proteínas. Una taza de kéfir natural hecho con leche entera contiene 150 calorías, 8 gramos de grasa, 12 de carbohidratos y entre 8 y 11 de proteínas. Lo único que tienes que mirar para que no engorde es que no tenga azúcares añadidos.¿De leche o de agua? El kéfir de agua se parece a una limonada y resulta más efectivo en sus propiedades que el de leche. Sin embargo, el de leche se ha extendido más, ya que se parece bastante a los yogures líquidos.Hazlo tú mismo. Si no encuentras kéfir allá donde te encuentres (aunque las principales grandes superficies lo ofrecen), puedes hacerlo tú misma. Solo tienes que comprar gránulos de kéfir en un herbolario y ponérselos a la leche. El proceso dura entre 12 y 48 horas. Los más gourmets le añaden frutas o vainilla.Es relajante. El kéfir viene del nombre kief que significa en turco “sentirse bien”. Esa buena sensación se debe a la buena digestión que provoca y también a la cantidad de triptófano que contiene. Este aminoácido produce un efecto relajante en el organismo. El kéfir también tiene mucha vitamina B, como la B12 o B1. La primera es buena para el sistema nervioso, y la segunda es antiestrés.

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