Alma Obregón: "El deporte salvó mi vida"

Arrastrada durante años por la anorexia, esta madrileña a la que podemos ver cada día en su exitoso programa de Canal Cocina nos cuenta cómo mejoró su relación con la comida hasta el punto de convertirse hoy en una de las reposteras y blogueras más conocidas de nuestro país (almacupcakes.es): “Cuando era una niña me sentía la ‘gordita’ de la clase. Todos se metían conmigo”, nos cuenta. Insatisfecha, a los veinte años comenzó una dieta que la llevó a perder 25 kilos. Aquel fue el inicio de una obsesión enfermiza que dominaría su vida. Con un único objetivo en mente, seguir adelgazando, Alma empezó a correr. Así, llegó su primera prueba, la Carrera de la Mujer de 2010, y con ella los primeros cuarenta minutos en los que no pensó en sus complejos. El running resultó ser el mejor antídoto para superar su dependencia y despertó la fuerza que necesitaba para abrir los ojos, sobreponerse y empezar de nuevo. Esta es su historia, una historia donde la pasión gana la batalla a la obsesión.

Lo más popular

Te apuntaste a la Carrera de la Mujer para hacer más ejercicio y adelgazar, pero se convirtió en el punto de inflexión para mejorar tu relación con la comida. ¿Por qué?
Fue la primera vez en muchísimo tiempo que me sentí bien. Durante los más de seis kilómetros que tiene la carrera no pensé en la forma de mis muslos, ni en si estaba gorda o delgada. Solo disfruté, me sentí muy yo y, gracias a ello, me di cuenta de que tenía que seguir entrenando.
Y así lo hiciste, porque a día de hoy practicas carreras de ultradistancia, de hasta 103 km.
Efectivamente [risas]. Antes iba al gimnasio y sobrevivía a una clase casi sin comer, pero al empezar a correr me di cuenta de que necesitaba más energía si quería aguantar. Y como quería aguantar, y con todas mis fuerzas, mi relación con la comida tuvo que cambiar.
Incluso has conseguido vivir entre cupcakes, porque te dedicas a enseñar cómo se cocinan.
¡Sí! Es que comer, y sobre todo el dulce, es otra de mis grandes pasiones. He nacido en una familia, todos del norte, donde la buena mesa es el pan de cada día. Por eso fue tan extraño para ellos que yo adelgazara tanto, que de repente no quisiera ir a ningún restaurante, que me alejara de algo que siempre me daba mucha alegría. Dedicarme a la repostería, aunque a muchos les parezca contradictorio, también me ha ayudado mucho en mi proceso de recuperación.
¿Lo puedes explicar?
Empecé a hornear durante un tiempo que viví en Alemania. Allí comencé también mi blog, que rápidamente comenzó a ganar miles de seguidores. Todo lo que cocinaba para enseñarlo en esta plataforma lo repartía después entre amigos. Si yo lo probaba, me sentía muy culpable. Pero, claro, el dulce me encanta, así que dejarlo ir también suponía un suplicio. Cuando el deporte entró  en mi vida y empecé a tomar más alimentos, también comencé a no ver el cupcake como un pecado, sino como un momento permitido de placer. Tener delante la tentación me facilitó ver que o cambiaba el chip o seguiría amargándome.
Es decir, ¿la clave de llevar una vida sana es no tener ‘enemigos’?
Así es, aunque el proceso es largo. Para llegar a ser quien soy hoy, tardé tres o cuatro años en disfrutar comiendo, que es lo verdaderamente complicado. Lo peor de esta enfermedad es que, cuando estás dentro, no te das cuenta de su magnitud. Ahora veo ciertas fotos y me echo las manos a la cabeza. Era un saco de huesos, pero en aquel momento, yo me sentía gorda. Se me caía el pelo, no me venía la regla, tenía la piel fatal... Aun así, no tienes el valor de enfrentarte. Hizo falta que llegara una ‘fuerza superior’ para sobreponerme, y en mi caso la encontré al correr, ya que era el momento en el que me sentía más viva que nunca.
¿Cómo afectó ese cambio al resto de tu vida?
Tener una relación sana con la comida te aporta felicidad. ¡Cuántas veces no salí a cenar y perdí contacto social!, ¡cuántas otras me enfurecía si me pesaba por la mañana y veía 300 gramos más!... Todo eso no es más que una fuente de insatisfacción, de ansiedad... ¡Hay que conseguir luchar contra ello!
¿Tienes algo que decir a las personas que tienen esa dependencia?
A mí el deporte me salvó porque he aprendido a valorarme de una vez por todas por lo que soy capaz de hacer y no por las apariencias. Vas a ser mucho más feliz si te concentras en quererte por cómo eres, por tus capacidades, y olvidarte de todo lo demás. Al final todo depende de uno mismo, y por eso me gustan tanto las ultramaratones: es tan larga la distancia que o tu mente tiene muy claro que vas a llegar a meta o desistes. En la vida es igual: si estás decidido a cambiar un hábito puedes hacerlo. Solo es querer.  
¿La mayor diferencia entre la niña ‘gordita’ y la mujer de hoy?
Sufrí que se metieran conmigo, me sentí minusvalorada y llegué a pensar de verdad que era un cero a la izquierda. Hoy he probado, enfrentándome a cada carrera o montando mi negocio, que si quieres, puedes. Ahora confío en alcanzar mis sueños, no atiendo a ideas preconcebidas y sí a mi fuerza interior. Algo que, por cierto, tenemos todas.

Publicidad

“Al correr no me acordé de si estaba gorda o delgada, una sensación que hacía mucho no experimentaba"

Sus productos top

Barritas caseras. ¿Un snack saludable? Haz tú misma la receta de Alma: pasa por la trituradora dátiles junto a los frutos secos que te gusten. Extiende esa pasta entre dos papeles de horno, métela en la nevera y después córtala en trozos.

‘Smoothies’ energéticos. Con verduras, con fruta, con hortalizas... Otro de sus aliados son las recetas que prepara con su licuadora... y con su imaginación. La única regla que sigue es hacer caso a lo que dicte la temporada.

Lo más popular

‘Cupcake’ objetivo perfecto.  Bajo este lema se fundó su blog (almascupcakes.es), que ahora cuenta con más de 110.000 seguidores: “La repostería casera tiene muchas ventajas, ya que puedes controlar todo lo que pones o el origen de cada producto”, cuenta.

5 comidas. ”Bayas de goji, aguacate o hasta mantequilla de cacahuete. Todo son alimentos con los que cumplo las cinco comidas, clave para mantener un equilibrio y decir no a los atracones”.

Desayuno completo. Es el primer hábito que Alma logró cuando se propuso empezar a comer bien. Prefiere los copos de avena por ser hidratos de lenta absorción (tienes energía durante más tiempo) y la leche vegetal por tener mejores grasas.