6 claves para aprender a seducir

Ni belleza ni intelligencia: la mujer seductora lo es por ese magnetismo que atrae naturalmente, casi sin pretenderlo. Pero la sugestión no es solo cosa de la genética: también se aprende. Descubre cómo con Alejandra Vallejo-Nágera en Psicología de la seducción (Ed. Espasa).

Primer paso: observar. Averigua cómo es la persona a la que quieres seducir, cuáles son sus puntos débiles y de qué está más orgullosa. Esto último es lo que debes potenciar, pero ¡ojo!, sin caer en el halago fácil. Se trata de lograr una sintonía entre los dos y, para conseguirlo, puedes incluso mimetizar sus gestos (aunque con cuidado de no parecer una marioneta).

Hazle saber que le darás placer. Y quien dice placer dice autoestima, seguridad, diversión...en definitiva, aquello que la otra persona busca. Así sentirá que de algún modo te necesita y será más fácil la conquista.

Publicidad

Seduce sin que se note. Si aquel a quien quieres atraer descubre tu intención, se acabó la estrategia. Haz como si conquistarle no fuera tu pretención en absoluto... Simplemente ¡tú eres así de atractiva! El juego de la seducción consiste precisamente en esa especie de imán por el que uno, sin saber my bien la causa, termina atraído sin remedio.

'Hazle' importante. Pronuncia su nombre, escúchale, asiente cuando hable. Haz que se sienta importante y resalta sus mejores cualidades: así desmontarás su escudo. Cuando se trata de seducir, el centro de atención ha de ser siempre el de enfrente.

Lo más popular

Sé mala de vez en cuando. La estrategia de palo y zanahoria es tan clásica como eficaz. Se trata de alternar momentos de empatía con cierto distanciamiento, 'inyectando en el destinatario el pánico a la pérdida, y con ello, garantizádose su apego psicológico', escribe Alejandra Vallejo-Nágera.

Tu mente atrae más que el cuerpo. Como explica la autora, la seducción es 'un juego psicológico orientado a fascinar. En él apenas interviene la belleza física porque, con el corazón y la cabeza imantados, la persona suele encontrar atractivo, o incluso arrebatador, el aspecto fisico del seductor'. Aprovecha tus puntos fuertes, saca partido a tus virtudes y poténcialas.