Chris Stewart: “El verdadero lujo es vivir como quieres”

Fue batería de Génesis, trabajó en un circo, esquiló ovejas y, un día, decidió irse a vivir a La Alpujarra con su mujer. Ahora, convertido en un reconocido escritor y gurú de la buena vida, nos confiesa por qué no hay dinero que pueda pagar lo que ha conseguido. Desde su retiro en Granada nos habla del verdadero lujo de vivir.

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Tenía 16 años cuando se convirtió en batería de Génesis, pero “me echaron porque tocaba fatal. Conmigo no hubieran podido pisar los grandes escenarios del rock [como pasó con Phil Collins]”, cuenta divertido Chris Stewart. No es que en su día la decisión le hiciera feliz, “perdí por un pelín la oportunidad de ser una estrella del rock”, pero ahora reconoce que de no haber sido así quizás no habría cumplido su sueño: vivir como lo hace hoy.

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Chris siempre ha sido un espíritu inquieto: fue músico en un circo, viajó a Israel a trabajar en un kibutz para reparar el corazón roto que le dejó una exnovia, cuidó cerdos en Inglaterra, esquiló ovejas en Suecia, vino a España para aprender a tocar la guitarra y, enamorado de Andalucía, supo que algún día se trasladaría aquí. Así llegó el momento en el que su mujer, Ana, y él decidieron cerrar un episodio de sus vidas para comenzar de nuevo en “el quinto pino de La Alpujarra granadina”, en un cortijo llamado El Valero.
Convertido en escritor de renombre, acaba de publicar su cuarto libro, Últimos tiempos del club del autobús, pero Chris es experto en ‘nuevos lujos’, esos con los que muchos fantaseamos, que nos permitan llevar una existencia menos estresada y más inspiradora. Hablamos con él de cómo lo ha logrado.

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Primer lujo: Vivir en la naturaleza
Mucha gente se imagina en algún momento dejando la ciudad para vivir en tranquilidad y armonía con la naturaleza, pero pocos se deciden a hacerlo. ¿Qué se necesita para atreverse?
¿Qué hace falta? Estupidez. Tener cierta inhabilidad para no evaluar las consecuencias de un acto irresponsable, aunque apasionado y romántico. Eso sí, una vez hecho tienes que aguantar. Conozco muchos que se han rendido y han vuelto a su ciudad, porque es muy duro. Lo más importante para hacer algo así es estar con la pareja perfecta. Ani es la mía. Estar con ella es la mejor decisión de mi vida. Tras cuarenta años viviendo juntos, 24 horas al día los siete días de la semana, yo sigo admirándola y adorándola. Si tienes una relación así, se puede con todo lo que venga.
Segundo lujo: Elaborar tu propia comida
¿Recuerdas cómo fue la primera vez que comisteis lo que cultivabais?
Sí, y es fantástico: coger las naranjas del árbol para hacer tu propio zumo cada mañana es una riqueza que no se puede medir. Y ¡tenemos nuestro propio aceite de oliva, unos ingleses! Cuando dejamos Inglaterra se compraba en botellas de 100 ml para uso medicinal, y ahora tenemos 250 litros. Lo usamos para todo. Y degustar tus propias y deliciosas almendras, estar rodeado de la belleza de sus árboles florecidos... Eso sí, somos esclavos del cortijo: nos matamos a trabajar para lograr esto, pero nos encanta. ¿Sabes? Yo quiero morir aquí azada en mano, y devolver a la tierra parte de lo que me ha dado. De hecho, estoy trenzando un ataúd doble de esparto con una pequeña estantería para libros y un par de botellas de vino. Tenemos toda la riqueza de la naturaleza para alimentarnos, y eso se ha vuelto casi una obsesión. Además, a mí me encanta cocinar, tener tus propias cosechas para preparar luego un plato para tu deleite es la mejor manera de vivir.
Tercer lujo: Adiós al estrés
La tranquilidad de tu nueva vida, ¿te cambió de algún modo?
Supongo que sí... Es difícil encontrar tranquilidad hoy, y belleza, porque estamos construyendo un mundo feo, inquietante... Dos días en la ciudad son suficientes para mí, y sé apreciar la vida en ella. Quizás, además de lograr que la persiga, la tranquilidad me ha inspirado. Y eso que no escribo mucho en casa, porque en el cortijo siempre hay tantas cosas que hacer...
¿Y dónde escribes entonces?
Empiezo en el cortijo, pero luego mis editores vienen y me llevan a Londres. Cuando estoy allí tengo un anhelo de mi vida en La Alpujarra que me da una forma de escribir más colorista: el recuerdo hace más vívido lo que narras, y vivir tanto tiempo como lo hacemos nos ha hecho ser peculiares: estamos alejados del mundo moderno, pero nos gusta. Por ejemplo, empiezo escribiendo a mano con mi pluma: me encanta ver cómo se forman las letras. Creo que eso afecta al modo en que piensas lo que escribes. Luego lo paso al ordenador, hago lo que sería una primera edición con el teclado, y lo acabo en Londres.
Cuarto lujo: Tiempo
¿A ti también te faltan también horas en el día, como a todos?
Reconozco que soy como todos: dejo de hacer lo que me gusta. Por ejemplo, a veces no tengo tiempo para leer, que me gusta mucho, ni para tocar la guitarra, y más ahora, que estreno una hecha a mano por un amigo mío. Es verdad que soy un poco vago, porque casi todos los días me echo la siesta. ¡Me hace tan feliz despertar dos veces en el mismo día! Pero cuando acaba la jornada, Ani y yo preparamos la cena, y nos tomamos nuestro tiempo, cerca de hora y media, y otro tanto para cenar, charlar y tomar una copa. Lo bueno es que no tenemos televisión. Llevamos treinta años sin ella: la odio. Solo tenemos un DVD para ver una media docena de películas al año.
Bueno, con lo que cuentas, tiempo para lujos como hablar, echarse una siesta, cenar con tranquilidad... sí tienes.
Es verdad, pero a estos placeres no renuncio. ¿Sabes? Siempre he soñado con tener un yate, aunque sé perfectamente que nunca lo voy a tener, así que un viejo tractor arreglado con sogas y cuerdas es mi velero de tierra.

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Quinto lujo: Soledad
¿Qué me dices? ¿Disfrutas de la soledad o la sufres?
Nunca me he sentido solo, y aun en el quinto pino de La Alpujarra no siento que lleve una vida solitaria, sobre todo porque tengo a Ani siempre. No imagino vivir sin ella: sé que algún día uno se quedará solo, y entonces el otro no sé qué hará. Pero no podría mudarme de aquí. No imagino cómo sería el primer día despertándome en un sitio extraño sin mis naranjos, sin el agua de la fuente... Prefiero estar solo en el campo que en la ciudad.
Y ¿cómo ves que nos felicitemos por Whatsapp cada vez más, liguemos en chats, recordemos en Facebook...?
Es la vida moderna, pero no tiene que ver conmigo, aunque sí escribo algunos mensajes de correo electrónico. Paso el menor tiempo posible delante de una pantalla. Al final con eso nos perdemos a la gente de verdad.
Sexto lujo: Austeridad
Cuando llegasteis al cortijo no teníais electricidad ni agua corriente pero pensaste que la vida no podía ofreceros nada mejor. ¿Qué es para ti vivir bien y ser feliz?
Para mí vivir bien es que no me falten la belleza, la tranquilidad, saber amar la literatura, tener la buena fortuna de haber encontrado a mi pareja y tener curiosidad. Todo eso hace que la vida sea una buena vida, e intentar llevar una vida útil y aportar mi grano de arena para que el mundo sea mejor. Poder influir un poco en el destino del mundo es un lujo inimaginable.
Luego tuvisteis electricidad y agua, pero seguías preparándole a tu hija el desayuno iluminándote con velas...
Eso era para dar un toque de romance al inicio de su día, para iluminar sus primeros pasos cada mañana.
Séptimo lujo: Los deleites de ser un guiri
¿Por qué recomiendas que seamos guiris al menos una vez en la vida?
Lo recomiendo mucho. Yo estoy muy contento siéndolo, porque te da cierta ‘notoriedad’ y puedes hacer cosas que si fueras nativo no harías. Todos deberíamos irnos a vivir a otra cultura. Hay que hacerlo cuando se empieza a pensar en llevar una vida más tranquila, cuando deseas dejar de luchar. Así empezarás de nuevo. Yo no hubiera escrito mis libros ni descubierto ese don de no haber sido guiri.
Octavo lujo: Una sonrisa a tiempo
El octavo lujo es el humor, algo en lo que eres todo un experto: nada mejor para comprobarlo que leer cualquiera de tus libros. ¿El humor es una buena defensa?
Sí. Yo, con ocho años, estudiaba en un internado. Durante los primeros años los demás niños era muy crueles conmigo, hasta que me di cuenta de que la única manera de pararlos era convertirme en ‘el payaso’. La risa tiene una importancia enorme: es una de las grandes fuerzas del ser humano. Afortunado quien sabe reír en las situaciones más terribles.
El noveno lujo lo vas a elegir tú. Decía Enrique Loewe en una entrevista: “El nuevo lujo ha de ser más humano, sostenible y menos ostentativo. Que haga mejores a las personas, no las destaque por su apariencia”. Para Chris Stewart, el nuevo lujo es...
¡Bonitas y sabias palabras! La vida más lujosa posible no depende del dinero que tengas, aunque yo viva cómodamente. Creo que el verdadero lujo es vivir como quieres y que esa vida sea útil y encaminada a ser más solidarios y cooperantes.

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La decisión que cambió su futuro
Ana y Chris llevan veintisiete años viviendo en La Alpujarra, donde creció su hija Chloë, que hace poco que se ha independizado. Todo comenzó con una decisión de Chris, que no consultó con su mujer si debían o no gastarse todos los ahorros en aquel cortijo: “Cuando lo compré por unos 40.000 euros sabía profundamente en mi corazón que a ella le iba a gustar aún más que a mí, pero cuando se lo dije se puso echa una furia. Es lógico, porque ella es más sensata y sabia que yo y acaba pagando las consecuencias de las tonterías que hago. Afortunadamente, no nos hemos arrepentido ni un solo día de vivir aquí. Si yo vivo en el colmo de la felicidad, ella aún más”.

Ni músico ni granjero: escritor
No se le da bien tocar la batería ni la guitarra. Tampoco la agricultura, a pesar de que le fascina, pero cuando comenzó a escribir se dio cuenta de que tenía un don. De hecho, sus aventuras, experiencias personales de un guiri en La Alpujarra, encadilaron a millones de lectores que, divertidos, seguían la historia de un hombre que es todo un ejemplo. Un sabio que nos enseña que la vida, bien exprimida, da mucho más jugo del que solemos sacarle.
•Tres maneras de volcar un barco. Chris se echa a la mar en una aventura divertidísima.
•Últimos días del club del autobús, su nueva novela, donde narra sus experiencias más recientes.
•Entre limones, la historia de un optimista, y su primera novela, con la que se dio a conocer mundialmente.
•Los almendros en flor, una lección de vitalidad que muestra cómo ha logrado su lugar en el mundo.