No me apetece comprometerme

El compromiso asusta. ¿A quién no le han surgido dudas alguna vez? Nuestra experta Ana Villarubia te ayuda a abrir nuevas puertas al amor.

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El compromiso asusta. ¿A quién no le han surgido dudas alguna vez? Y con solo intuir las ataduras podemos echarnos a temblar en más de una circunstancia. El compromiso no apetece por todo lo que conlleva, por todo lo que la sociedad le atribuye. 

Además, si ya te comprometiste una vez y salió mal o si tienes niños y no quieres someterles a un cambio por si luego no resulta ser el definitivo, el simple hecho de hablar de compromiso es probable que te haga huir de la relación.

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En muchísimos casos creer que caminamos hacia algo de lo que nos va a costar salir en caso de necesitar hacerlo nos genera incertidumbre y nos hace sentir tan inseguras que lo evitamos.

Pero, ¿por qué tomarse siempre el compromiso de manera tan trascendental? ¿Por qué empeñarnos en ponerle un nombre con tantas connotaciones? El efecto de la palabra compromiso rara vez es tranquilizador. Si a muchas nos cuesta decidir sobre qué televisor comprar, ¿cómo no va a ser complicado tomar una decisión en el terreno emocional que nos afecta tan directamente?

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Es cierto que hay un momento en toda relación íntima en el que es necesario pasar de considerarla un mero encaprichamiento o divertimento a consolidarla de alguna manera partiendo de la voluntad mutua de ambos para seguir juntos. Esta decisión ya es un compromiso en cierto modo, pero uno que no ata en absoluto: "estamos juntos mientras los dos queramos". Dependiendo de cómo entendamos el compromiso, este no tiene por qué suponer un proceso tormentoso, una atadura de por vida, un papel firmado. La única pregunta a la que tienes que responder es sencilla: ¿Quieres seguir con él?

Si has respondido "sí" entonces adelante; disfruta del paso del tiempo saboreando cada paso, dure lo que dure y permitiendo que cada día te permita llegar al siguiente de la manera más natural posible. No es malo alargar o quemar etapas, todo lo contrario. Es una estupenda forma de transformar una importante y difícil decisión que tomar en un montón de pequeñas decisiones mucho más asequibles para ti en el día a día.

Así irás satisfaciendo tus necesidades y colmando tus deseos en cada momento. Mientras te siga apeteciendo conservar la relación deja que la intimidad la vaya desarrollando y haz de los compromisos actos más cotidianos que simbólicos. No abandones porque las cosas vayan a más y eso suponga para ti un punto de no retorno, déjate llevar mientras te sientas cómoda.

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