No sé si aún estoy enamorada de él

Pasa el tiempo, asumimos rutinas, nos acomodamos… Y sin darnos cuenta hemos perdido la pasión, la chispa, la espontaneidad... Quizá no sabes muy bien cómo llamarlo pero sientes que algo te falta, que no es lo mismo. ¿Es tu caso? ¿Crees que ya no estás enamorada? Ana Villarrubia lo tiene claro: ¡por supuesto que no!

¡Por supuesto que ya no estás enamorada! El enamoramiento –que a menudo confundimos con el amor– es un estado psíquico y fisiológico único, especial y excepcional en el cual todos nuestros sentidos y todos nuestros afectos se alteran. El otro, el objeto de el enamoramiento, se convierte en alguien mágico capaz de suscitar en ti sensaciones que jamás habrías podido imaginar. Allí donde el enamoramiento romántico del cine ha calado hondo existe una crisis de deseo. Si te han vendido la película equivocada depositas en la relación las expectativas equivocadas.

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No pueden satisfacerse las necesidades de seguridad y protección que proporciona una relación de pareja duradera y al tiempo querer satisfacer también de manera plena las necesidades de riesgo y aventura. Eres humana y ambas son importantes para ti pero, ¿te das cuenta de que les estás pidiendo dos cosas contradictorias a la misma persona? Y, lo que es igualmente importante, ¿en esta etapa de tu vida qué necesidades y qué motivaciones priorizas?

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Si crees que ya no estás enamorada plantéate cuál de esas necesidades tu pareja satisface o deja de satisfacer, y hazte este planteamiento antes de tomar ninguna decisión precipitada.

Si se ha perdido el deseo pero no quieres perderle a él ni perjudicar esa relación que tan satisfactoria es a otros niveles, entonces no se trata de que estés o dejes de estar enamorada, se trata de cómo te las apañas para revivir viejas sensaciones que quizá echas en falta. Recupera la espontaneidad y hazte responsable de tu propio placer: si ya no os sale de forma tan natural es momento de crearlo y propiciarlo para poder disfrutarlo.

El deseo, la pasión y el enamoramiento pueden variar y fluctuar de manera muy abrupta a lo largo de la relación, y verse influenciados por causas externas. El amor verdadero es menos maleable. Cuídalo. Invierte en él.

¿Cómo invertir en el amor verdadero? ¿Se puede recuperar la espontaneidad del principio? ¿Cuáles son esas claves para recrear esas sensaciones únicas que tanto echas de menos? La semana que viene, todas las respuestas.

www.anavillarrubia.com