6 claves para controlar las emociones

¿Qué hacemos si el corazón toma el mando? En estos días de reuniones de familia y amigos necesitas un cursillo rápido de habilidad emocional. Síguelo en ‘Las 4 emociones básicas’, de Jorge Zentner y Marcelo Antoni.

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1. No controles... tu forma de sentir. De nuestras emociones todo se aprovecha. No las hay buenas y malas ni positivas o negativas: esto es lo primero que hay que tener claro. Por eso no hay que intentar controlar o reprimir las emociones, sino aprender a gestionarlas mejor. Lo que nos pasa por dentro ocurre por algún motivo y tiene una función específica. Claro que se disfruta más un subidón que un bajón, pero cada uno tiene un porqué y un para qué.

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2. Sientes... luego existes. Alegría, rabia, miedo y tristeza, estas son las cuatro emociones básicas que nos corren por dentro. Cuando aparecen, son una señal de lo que nos está pasando y de cómo debemos actuar. Muchas veces intentamos no hacerles caso, pero en ocasiones nos terminan arrollando. Mal. Reconocer las emociones es el primer paso para aprender a gestionarlas y a comportarnos con nosotros mismos y con los demás.

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3. ¿Qué te pasa? Tú eres la que mejor sabes lo que te pasa, aunque entenderse a una misma no siempre es fácil, cierto. Por algo hay tantos psicólogos, terapeutas, libros de autoayuda y textos como este. La clave es prestar más atención a lo que sientes en cada momento y menos a lo que piensas u opinas. ¿Qué notas físicamente? Otra pista: las emociones siempre vienen a pares (rabia/miedo, rabia/tristeza, alegría/miedo, etc.).

4. Hacia fuera. La alegría es una emoción expansiva que permite crear vínculos con los demás. Se puede manifestar como ternura, sensualidad o erotismo y hay que gestionarla con más serenidad que euforia. La rabia también funciona hacia fuera, para apartar de nosotros lo que nos molesta. Si se maneja bien, sirve para saber qué o quién nos está fastidiando, y para alejarnos o librarnos de ello. Pero siempre desde la calma, ¿de acuerdo?

5. Hacia dentro. El miedo es una emoción de repliegue que avisa de un peligro y que permite conocer nuestra capacidad de afrontar determinadas situaciones, con prudencia pero sin pánico. La tristeza también va hacia dentro, es reflexiva y casi siempre está relacionada con el pasado. Sirve para darnos cuenta de la pérdida de algo, de que hay que tirar para delante y de que tenemos que dejarnos ayudar y acompañar por los demás.

6. Tú y tu mecanismo. Fíjate en cómo vives cada una de estas emociones, sin juzgarte ni criticarte. Observa qué sientes y cómo reaccionas en los momentos de alegría, rabia, miedo o tristeza y busca qué es lo mejor para ti en cada situación. Las emociones son nuestra forma de funcionar. Es lo que hay: no somos robots, y menos mal, porque ellos se ahorrarán muchas cosas, pero no saben lo que se pierden.