Cómo recuperar la ilusión tras una rutpura

Para superar una separación sentimental es necesario convivir con la ausencia del otro. Te ayudamos a superar el duelo amoroso.

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Como ya hemos tenido ocasión de comentar, superar adecuadamente la separación sentimental de una persona significativa conlleva la elaboración de un duelo, la aceptación de la pérdida y todo un proceso de readaptación a la vida cotidiana. Para superar una separación sentimental es necesario convivir con la ausencia del otro e implantar necesariamente cambios y reajustes en las rutinas.

Si ya has tenido que afrontar una ruptura anteriormente sabrás que se trata de un proceso doloroso y relativamente pausado en el que muchos factores pueden intervenir para complicarlo todo. El duelo amoroso tiene por objetivo restablecer tu equilibrio emocional, potenciar tu autonomía y permitirte de nuevo alcanzar el bienestar. Sin embargo, varias emociones y procesos de pensamiento pueden alejarte fácilmente de estos objetivos. Te los describo para puedas identificarlos, detenerlos y rebatirlos:

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La culpa. Lo pasado, pasado está. Y en ese pasado ya tomaste todas las decisiones que creíste oportunas para salir adelante. Hiciste lo que pudiste hacer con la información y la experiencia que tenías disponibles en aquellos momentos. Con perspectiva y mayor aprendizaje las cosas pueden verse de otra manera pero no tiene sentido compararse con la persona que éramos entonces o repasar todas las decisiones que ya se tomaron y ya se acataron en su momento. Es un proceso que podría no tener fin y no conduce a ningún objetivo.

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La venganza. La sensación de rechazo es inherente a toda ruptura sentimental, sobre todo por parte de quien menos convencido estaba de la separación, como es lógico. Elaborar todas estas emociones tan incómodas asociadas al rechazo pasa por valorarnos a nosotros mismos con independencia de que esa persona haya querido dejar de compartir su vida con nosotros. Afrontar el rechazo es costoso y duro en el corto plazo, pero fortalece la autoestima y nos aporta importantes estrategias de afrontamiento que nos acompañarán de por vida. En cambio, responder a la emoción de rechazo con otra emoción, la venganza, solo conduce a dificultar el proceso, alargarlo y acumular peores y más intensos sentimientos.

La adivinación del pensamiento, el pensamiento catastrofista y el pensamiento dicotómico. Que lo estemos pasando mal no significa que el otro lo esté pasando de maravilla. Que nos haya querido dejar no significa que la decisión le haya resultado fácil y placentera. Que haya roto la relación no quiere decir que nos desprecie y mucho menos que nos desee sufrimiento eterno. Cualquier separación es dura emocionalmente para las dos partes y conlleva una difícil readaptación al día a día, con independencia de que racionalmente, por los motivos que sean, se haya llegado a tomar esa decisión.

La "rumiación". En lugar de “coger el toro por los cuernos”, experimentar y elaborar las emociones negativas, orientarnos a resolver problemas o diseñar nuevas rutinas para ejecutarlas los seres humanos tendemos a veces a caer en rituales prácticamente obsesivos en los que mantenemos una misma idea en la cabeza girando y girando sin propósito alguno. Las llamadas rumiaciones se alimentan de emociones negativas y bloquean la búsqueda de soluciones pues nos mantienen bien enganchados al problema. Una vez detectada la rumiación es imprescindible detenerla y convertirla en un objetivo hacia el que podamos trabajar. Puedes lamentarte eternamente por haberte quedado sola o empezar a pensar qué hacer cada día para aliviar esa sensación de manera coherente.

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