7 claves para ser feliz por Alejandro Jodorowsky

Nadie da más.

El artista chileno nos recibe en el centro de Madrid. Está en la ciudad solo por unas horas para promocionar su último libro, La vida es un cuento (Ed. Siruela), y no deja de sorprender que, a punto de cumplir 87 años, todavía le queden ganas para vivir auténticas jornadas maratonianas de presentaciones y entrevistas. En este nuevo trabajo, el artista recupera su pasión por los cuentos y se cuestiona el sentido de la vida, sin perder, por supuesto, su divertida y surrealista visión del mundo. Tras unos minutos con él, te das cuenta de que está lleno de anécdotas, recuerdos y consejos... De ahí que, a modo de baldosas amarillas, como si de El Mago de Oz se tratase, no le cueste trazar una línea de pasos que seguir para ayudarnos a alcanzar la ansiada felicidad durante el año que viene.

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1 No dejes de soñar

"Soñar es una actividad importantísima del cerebro. Soñar es imaginar, crear, inventar mundos, inventar cuentos... Los cuentos se crean, se recitan, se cantan y después se convierten en libros sagrados, pero en realidad todo parte del sueño, de esa parte inconsciente de nuestro cerebro. Es lo que los hindúes llaman ilusión o 'maya'. Nuestro cerebro siempre busca las ilusiones más bellas o las más terribles, pero es algo inseparable del ser humano. Yo siempre digo que los cuentos sanan. A mí, de hecho, el cuento me salvó. Yo era un niñito solitario. Vivía en un pueblo en el norte de Chile y mi padre era emigrante. Era diferente a los otros niños. Me llamaban 'el patas de leche' porque tenía las piernas muy blancas y la nariz muy curva, y por eso me discriminaban. Viví en ese lugar hasta los nueve años. No tenía ni un amigo, así que iba a la biblioteca y leía libros. Allí, me entretuve y jugué leyendo. El cuento me salvó".

2 Céntrate en el presente

"Ahora existe la llamada 'escuela del ahora'. Es cierto que no puedes dejar atrás el pasado, porque uno es memoria, pero tienes que vivir intensamente el presente, vivir lo que eres. Por otra parte, este presente está en constante movimiento, hay que avanzar con él, pero sin atarse a nada porque uno está continuamente cambiando. Somos un cambio continuo. A mí ahora lo único que me preocupa es hacer lo que tengo ganas de hacer, porque sé que me queda poco tiempo. Aprovechar bien los días. Para mí es un gran placer hacer lo que hago: crear".

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3 Rodeáte de gente positiva y aleja la negativa

"No debemos olvidar que a nuestro alrededor hay cometas y aerolitos. Los aerolitos son trozos de planetas destruidos y los cometas son elementos que transportan vida a los planetas, siembran en ellos. En ese sentido, hay amistades y familiares que son cometas, que siembran en ti, pero hay muchos aerolitos que te destruyen. Hay que saber distinguirlos y quedarse con los positivos y eliminar los negativos. Se trate de quien se trate: tu madre, tu hermano, tu padre o tu tío. A pesar de que estamos muy condicionados por el momento y la sociedad, hay que intentar llegar a ser lo que uno es en total libertad".

4 Vive y deja vivir

"Vivimos obsesionados con imponer nuestras ideas al otro o con hacerle ver su error, y tú puedes dar pero no puedes obligar a recibir. Cuando leo el tarot, si la persona quiere que le diga cosas se las digo, pero si no quiere no lo hago. Tengo que tener cuidado de ir hasta donde la persona quiere o puede soportar. No hay que ir más lejos. Del mismo modo, no hay que tratar de convencer a nadie. Hay que darle el alimento y si lo come, lo come y si no lo come, pues no lo come. Si una persona tiene una ilusión, déjala seguir creyendo en esa ilusión porque eso le permite vivir. Muéstrale, pero no le digas 'haz esto' si no te lo pide. Ya estamos bastante limitados por la familia, la sociedad y la cultura antes que nada. Así, la familia tiene una formación intelectual y una formación emocional que te impide pensar o creer en ciertas cosas como, por ejemplo, 'el matrimonio es para toda la vida'. Cosas así. Luego, además, hay una gran moral implantada por la Iglesia que te desvía de lo que tú eres, y también una gran esclavitud económica que te desvía a lo material. Por eso creo que cada uno debe crear su propio cuento. Cada uno necesita una razón para vivir. Sin eso no sobrevives".

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5 Vuelve a ilusionarte como cuando eras niña

"Estamos en una época en la que todo se da gratis. Gracias a Internet tenemos las películas, los libros, la música... Todo gratis, hasta el conocimiento. Sin embargo, esa capacidad de ilusionarnos no es gratuita: se logra meditando y trabajando mucho sobre nosotros mismos. Hay que trabajar sobre uno mismo. Eso no te lo puede dar nadie, solo te lo puedes dar tú. En mi caso, cuento cuentos por placer, sí, pero para crearlos hay que pasar mucho tiempo trabajando. De la misma forma la ilusión se logra trabajando sobre uno mismo. Igual que para ser sabio hay que hacerse sabio primero. Nadie nace siendo sabio".

6 No te mientas a ti misma

"Hay que confiar en uno mismo. La verdad es que en la actualidad hace falta mucha confianza en nosotros mismos. Tenemos que confiar más en nuestras posibilidades. El 'autoconcepto' es importante, pero no solo significa sentirse bien tal cual uno es. Significa no mentirse. Además, no hay ninguna verdad. Yo aprendí a luchar contra esa sabiduría fija. La verdad es lo que todos tienen de verdad. La verdad de una frase es lo que tú interpretas. Hay tantas verdades como individuos. Por otra parte, mucha gente tiene miedo a ponerse a meditar porque va a verse entero. Le cuesta aceptar lo que no sabe... pero no importa no saber".

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7 Cree en la magia

"A mí me han pasado tantas y tantas cosas en mi vida... Cuando tú concentras la atención en algo, aparece la magia. Y es que en el fondo todo está relacionado. Todo es como una danza. Como cuando estás hablando demasiado y de repente suena el teléfono y te hace callar. Por ejemplo, lo más extraordinario que me ha pasado hoy es esta entrevista. Hace días estaba en un hospital porque me caí y de pronto estoy aquí sentado, hablando. Eso es mágico. Recuerdo una vez, hace tiempo, en Formentera: dos personas compraron al mismo tiempo mi libro La danza de la realidad, y lo empezaron a criticar. Iban comentando que yo era un charlatán cuando entraron a un café y, de repente, me encontraron allí sentado. Para ellos, simplemente aparecí. Fue un acto de sincronicidad. La vida está llena de estos actos, pero a veces uno no sabe verlos. Hay una pregunta que me gusta plantear a mis alumnos: '¿Entiendes por qué amas a alguien?'. Una vez una alumna me contestó: 'Este hombre tenía las gafas cuadradas y me enamoré'. Otra confesó: 'Vi cómo usaba el cenicero y me enamoré'... ¿Qué podemos hacer para que vuelva la magia a nuestras vidas? Muchas cosas: hacer lo que estés haciendo lo mejor posible, terminar siempre lo que comenzaste, tratar a cada persona como si fuera un pariente cercano, aprender a recibir, fijar tu atención en ti mismo, ser consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces; ponerte en el lugar del otro, cumplir tus promesas... Hay ciertas actitudes, ciertos comportamientos que abren la puerta a algo más.

8 De niño solitario a revolucionario y provocador

Alejandro Jodorowsky (Chile, 1929) es, sobre todo, un artista. Esa es la mejor palabra para resumir todos los apellidos que suelen acompañarle: escritor, cineasta de culto, terapeuta o lector del tarot. Revolucionador y provocador, hablar de él es hacerlo de psicomagia, una terapia basada en el chamanismo, el tarot, el psicoanálisis y la pantomima. Jodorowsky es un jugador habilidoso de nuestro mundo interior. Además, en su haber tiene siete películas como director, una decena como actor y casi un centenar de obras literarias entre cómics, obras de teatro, novelas y ensayos. Él mismo confiesa que vive para hacer arte y a eso dedica cada instante. Sus películas están llenas de simbolismo y de elementos surrealistas. A pesar de no estar libres de polémica, tuvieron defensores en figuras como Roman Polanski o John Lennon. Con más de un millón de seguidores en Twitter y más de millón y medio en Facebook, sus palabras no pasan desapercibidas y cada tuit suyo alcanza una dimensión asombrosa. No está nada mal para alguien que aprendió a leer "de corrido" a los cuatro años. El artista, nacionalizado francés hace décadas, nunca olvidará el momento en el que un profesor llegó a su escuela con unas cartas enormes con letras y los invitó a formar una palabra. Para él fue una iluminación. Inmediatamente se puso a leer. Aquello le abriría el camino a los cuentos, a otros mundos, a otras vidas. Su padre, comunista, no le daba juguetes porque decía que eso era de burgueses, y 'atontaban' a la gente. Así fue como los libros, los cuentos, se convirtieron en sus mejores compañeros de juego. Y ese fue, sin duda, el comienzo de la leyenda.