Comer lo mismo a mitad de precio
En Navidad es posible pagar hasta un 40% menos en alimentación, sin necesidad de prescindir de ningún producto típico de estas fechas. Para ello, basta con hacer las compras antes del 15 de diciembre.
En este momento, un kilo de langostinos, otro de uvas y otro de besugo cuestan respectivamente: 10, 1,50 y 24 €. Dentro de un mes, pedirán por los mismos artículos alrededor de: 16, 2,50 y 36 €. sencillamente por la ley de la oferta y la demanda. La única solución para servir cenas o comidas tradicionales y gastar menos, es comprar con antelación.
Para no salirte de presupuesto, lo mejor es que compres productos frescos con antelación y congelarlos correctamente.
• Verduras. No deben estar muy verdes (al conservarlas pierden parte del sabor), ni muy maduras (al prepararlas se romperían). Duran congeladas hasta un año.
• Marisco. El bogavante, la langosta y otros cangrejos deben mostrarse activos y mover las antenas y las patas. Si se cocieron vivos no habrá mucho agua en su interior. Las almejas, mejillones, ostras y demás moluscos deben abrir las conchas al cocinarlos. Dura congelado tres meses.
• Ahumados. El tono rosado del salmón no es indicativo de su calidad; se debe a los colorantes de su alimentación.
• Pescado. Su carne debe estar consistente y la piel brillante, sin secreciones. Cuando los ojos brillan y son transparentes y abultados, el pescado es fresco. Se mantiene congelado cinco meses. Uno menos si es graso.
• Carne. Al presionarla con el dedo, se debe hundir sin dejar huella. Si la congelas, quítale la grasa sobrante y envuélvela en plástico. El vacuno dura congelado un año; el cordero, ocho meses; el cerdo y la caza, seis.
• Turrón. La calidad de la almendra marca la diferencia de precios. Mira la caducidad, por si fuera del año pasado, y consérvalo en un lugar fresco y seco. Usa una la caja cerrada para aislarlo de la luz y los insectos.
• Frutas. Una de las más típicas es la piña, que está madura cuando, al tirar de una hoja del penacho, sale con facilidad. Tampoco pueden faltar las uvas. Evita los racimos cuyos granos se desprendan sin ningún esfuerzo, pues es signo de que están demasiado maduros.




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