Recibir en casa
Saber invitar
Cócteles, cenas y fiestas llenan diciembre. se trata de reuniones cuyo éxito depende tanto de los invitados como de los anfitriones. Éstas son las claves para invitar y no morir en el intento.
Comidas de trabajo, fiestas con los amigos, cenas con la familia… se agolpan en nuestra agenda. Y a pesar de que en un país mediterráneo como el nuestro, la costumbre de reunirnos está muy arraigada, es más usual hacerlo en restaurantes, bares o terrazas que en nuestra propia casa. Por ello, cuando llega el momento de tener que organizar una comida o cena en nuestra vivienda, nos entran las dudas y no sabemos por dónde empezar ni qué pautas seguir. Las normas de protocolo que aquí te mostramos son las estrictamente formales (para casos de emergencia, léase: familia política, jefes…). Sin embargo, no tienes por qué seguirlas al pie de la letra en reuniones familiares más relajadas. Pero sí puedes adaptarlas para hacer de los encuentros navideños momentos especiales. Sólo es necesario que utilices el sentido común y todo te saldrá a las mil maravillas.
Lo primero que hay que hacer es la lista de invitados. Evita que sean 13, ya que muchos no quieren ser ése número de comensal.
Después, viene la invitación en sí misma. Es conveniente enviarla con, al menos, diez o quince días de anticipación y por medio de un tarjetón de cartulina, en color beis o blanco, con texto claro y conciso, que se enviará por correo y, si es preciso, señalando el tipo de vestuario que se debe utilizar (etiqueta, traje oscuro, vestido corto, largo ...).
No está bien visto invitar por teléfono y mucho menos por e-mail. En la invitación conviene añadir ‘Se ruega confirmación’. Eso te ayudará a calcular el número de comensales.
Si eres el invitado, cuando recibas la invitación has de responder con un sí o un no, y nunca con condicionales. Si estamos de viaje o no tenemos niñera, al anfitrión no le interesa.




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