​Creo que le caigo mal a mi jefa

Tanto si es cierto, como si no... ¿Cómo debo actuar?

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A todos nos gustaría llevarnos bien con todo el mundo y caer bien a los que nos rodean. Desgraciadamente esto sólo podría ocurrir en un mundo ideal.

Siendo asertivas y respetuosas en todos los contextos en los que nos movemos, nuestra responsabilidad está cubierta. Tratándose del ámbito laboral, a la asertividad y al respeto cabría añadirle otros atributos como la seriedad y la diligencia (además de alguna que otra habilidad concreta en función del tipo de trabajo que llevemos a cabo). 

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Poco más podemos hacer.

A partir de ahí los factores por lo que a los demás podemos no caerles en gracia escapan a nuestro control. Desde tus ideas o tu forma de comunicarte hasta tu forma de vestir, y los prejuicios que a ello otros quieran asociar. Lo que no tiene sentido es dejar de ser tú para caerle bien a ella, pues eso te convertiría en una marioneta al servicio de presiones externas ingobernables y siempre cambiantes; una vida condenada a la frustración y la insatisfacción. 

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¿Importa de verdad caerle bien a esa jefa tuya? Probablemente no llegues a saberlo nunca a ciencia cierta, mientras la relación siga siendo estrictamente profesional (y de eso es de lo que se trata, ¡que se mantenga así por muchos años!). 

Una enorme cantidad de señales son susceptibles de ser malentendidas cuando no se analizan en su adecuado contexto: un gesto de autoridad que se confunde con desprecio, órdenes que se transmiten desde más arriba y parecen castigos o decisiones impopulares a las que el cargo obliga.

La relación jefa-empleada no se rige por las mismas leyes de reciprocidad que otras relaciones interpersonales. 

La relación entre tú y tu jefa, por naturaleza, es desigual.

Por ello no puedes llevar al ámbito personal ninguno de sus gestos, todos ellos pertenecen al ámbito del trabajo y allí deben quedar. Se relaciona contigo como empleada, no contigo como amiga. 

Por eso, tanto si hay buena sintonía como si no la hay, tu margen de actuación es relativamente limitado y acaba donde empieza el ejercicio de tus responsabilidades profesionales. Nada más puedes hacer aparte de seguir siendo una empleada ejemplar y encargarte, en la medida de tus posibilidades, de que todas tus tareas salgan adelante con la mayor pulcritud posible

Si esa persona de verdad te interesa, ya habrá tiempo, más adelante y en otro contexto, de entablar otro tipo de relación. Si por su parte no surge una relación más distendida, será necesario que aceptes que ella no lo quiere así, no te ve con esos ojos, y no le interesa tu amistad fuera de la jerarquía de poder que se ha establecido a raíz de vuestro rol como trabajadoras.