Cómo dar el primer paso

​Él te gusta, incluso dirías que te gusta mucho, y precisamente por eso no estás dispuesta a estropear las cosas por un fallo de guión... No quieres que te malinterprete o que se haga una idea equivocada de ti, ¡pero tampoco quieres dejar pasar la oportunidad! Ha llegado la hora de dar el primer paso, alguna de tus cartas tienes que mostrar si quieres impedir que lo vuestro se agote sin más. 

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Para empezar, ¿le has pedido su número de teléfono? No confíes en que ya os encontraréis por las redes sociales o a través de amigos. 

Por muy tímida que seas, de algún modo tendrás que enviar una mínima señal, demostrar que tienes intención de que lo vuestro tenga continuidad. Aún no le eliges para nada más que para seguiros conociendo, ¡que ya es bastante! Y hasta para eso, aunque comedido, es importante que note tu interés. 

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Una buena forma, si te abochorna la idea de caer en tópicos, es que le des tú el tuyo. "Apunta mi número y me avisas si te apetece tomar algo", y con ello habrás sido clara pero en absoluto habrás "quedado mal" como tanto temías. Una mujer decidida que sabe lo que quiere y no se arruga al expresarlo. Sal con la frase ya entrenada de casa si eres de las que balbucea llegado el momento de la verdad. 

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Pero no creas que ya lo tienes todo hecho. Tu extrema pasividad, sobre todo si se suma a un perfil parecido en el caso de él (que los hay aunque te cueste creerlo…) puede dar al traste con la idea de un segundo encuentro. Recuerda que la idea es que sienta tu interés en su justa medida, y que tú puedas sentir si es correspondido.

Para ello hazle notar qué es lo que te gusta de lo que te cuenta sobre su vida, dile alguna cosa positiva que pienses de él. No tienes por qué ser demasiado directa, cualquier elogio bastará para que experimentes si existe, por su parte, gusto y reciprocidad en eso de recibir tus halagos.

Puedes, además, promover un tipo de comunicación gestual un pelín más explícita. Ya sea a través de una mirada insinuante o a través de algo de contacto físico.
Lo sé, partimos de la base de que esto te cuesta, por eso lo que te pido es muy sutil: una gran mirada de esas en las que parece que los ojos sonríen dirigida estratégicamente directa a sus ojos (o a sus labios), una mano en el hombro al saludarlos, un toque en el brazo mientras bromeáis… 

Aunque te consideres muy introvertida, ninguna de estas claves tiene por qué costarte un triunfo, y todas ellas son eficaces. ¡Supera tus miedos! Si no tenía que ser, no será de ninguna de las maneras. Y si la cosa tiene futuro, te sentirás orgullosa y liberada, más segura de ti misma y más capaz de expresar tus deseos sin tapujos. Adelante, ¡atrévete y toma la inicitaiva!

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