Y con ella llegó el escándalo

​La vida sexual de la duquesa de Argyll llenó las páginas de la prensa amarilla británica de los sesenta. Ahora, sube al escenario convertida en ópera.

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Conocida como 'la chica de oro' durante los años treinta, Ethel Margaret Whigham era hija de un millonario de la industria textil y una de las solteras más codiciadas en Gran Bretaña y EE.UU. Claro que, además de rica, era una bellísima joven, tanto que el cantante Cole Porter le dedicó su canción You Are the Best. Pero no fue eso lo que la hizo famosa, sino su segundo matrimonio con el decimoprimer duque de Argyll o, mejor dicho, el divorcio que le seguiría. Y es que la prensa de la década de los sesenta lo calificó de "escandaloso", sobre todo porque fue ella quien fue infiel a un miembro de la aristocracia. Tampoco ayudó mucho que el marido presentara como prueba de adulterio unas fotografías en las que su esposa aparecía sin más vestimenta que un collar de perlas y abrazada a un varón con el torso desnudo, al que no se veía la cabeza. Fue así como el misterioso hombre se convirtió en el interrogante más perseguido: ¿sería el actor Douglas Fairbanks? ¿Un ministro británico? A pesar de las hipótesis no se llegó a saber, aunque sí se fueron desvelando los detalles más escabrosos de la vida sexual de la que pasó a ser apodada The Dirty Duchess ('la duquesa sucia'). 

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Thomas Adès, uno de los mas destacados compositores ingleses, escribió su primera ópera basándose en esta historia. Powder her Face, o la 'ópera de la felación', como la han llamado, ha recorrido diversos escenarios desde 1995, aunque por su lenguaje y detalles explícitos no lo ha tenido nada fácil a pesar de las buenas críticas recibidas. Parece mentira, con todo lo que vemos, que el puritanismo siga condenando hoy ciertos temas. Afortunadamente, Powder her Face llega a España por primera vez y podrás ser tú misma la que juzgue el que sin duda es el espectáculo más llamativo de la temporada. Para nota, el director escénico, Carlos Wagner, quien narra espléndidamente la penosa escalada social de una mujer atormentada por la soledad. Un toque dramático que no solo aporta dignidad a la duquesa, sino también compasión por ella. 

En el Teatro Arriaga de Bilbao.