Ser madre sin pareja.... ¿Te atreverías?

​El reloj biológico existe, no es un mito. Lo dicen los psicólogos. Si ese compañero de vida con el que te gustaría formar una familia no acaba de aparecer, quizás sea el momento de dar el paso: ser madre soltera por elección propia. ¿Te atreverías?

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A partir de los 35 años, muchas mujeres se encuentran ante la encrucijada de decidir si subirse o no al tren de la maternidad antes de que pase de largo. Ver que esa pareja perfecta con la que formar una familia no termina de aparecer, lleva a muchas mujeres a decidir dar el paso en solitario y convertirse en madres solteras, un modelo cada vez más asumido.

Ante las trabas y dificultades que se pueden encontrar a la hora de solicitar una adopción o un acogimiento de menores, y también por el fuerte deseo de vivir la experiencia de un embarazo, los tratamientos de reproducción asistida son la opción por la que se decanta la gran mayoría de mujeres. Según un estudio de la Clínica Tambre (Madrid), el número de mujeres solas cerca de los 40 años que optan por la reproducción asistida ha aumentado un 40 % en los dos últimos años. ¿El perfil? Mujer mayor de 35 años, con independencia económica y profesional, que no quiere renunciar a ser madre por no tener pareja.

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Sin embargo, por muy grandes que puedan ser la ilusión y el deseo de tener hijos, la maternidad en solitario implica enfrentarse a una gran responsabilidad que no siempre es fácil de asumir. Al vértigo de afrontarlo todo sola se le suma además un tratamiento de reproducción asistida o un proceso de adopción que, en algunos casos, se pueden demorar años. Surgen entonces dudas y miedos que complican aún más el momento de tomar la decisión. 

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¿Qué hacer entonces? ¿Cómo conseguir que sea más sencillo dar este paso? ¿Qué pautas o consejos dan los expertos? Soledad Chamorro (psicóloga de la clínica de reproducción asistida IVI Madrid) y Eva María Bernal (asesora independiente especializada en acompañamiento y apoyo emocional a futuras madres y creadora de la plataforma creandounafamilia.net) nos ayudan a desvelar las claves para vivir con ilusión y seguridad la que puede ser, sin lugar a dudas, la decisión más importante de nuestra vida.

El reloj biológico existe, no es un mito

Como explica la psicóloga Soledad Chamorro, cuando llegamos a cierta edad tomamos conciencia de que nuestros óvulos envejecen antes que nosotras y empezamos a entender que, si queremos ser madres, no podremos demorarlo demasiado tiempo más: "En torno a los 38 o 40 años, si no lo has hecho antes, empiezas a plantearte si la maternidad es una opción por la que vas a apostar o no. Lo normal es que lleves un tiempo pensando en que algún día serás madre, pero aún no hayas tomado la decisión definitiva. Y el momento llega, incluso también para aquellas que siempre han tenido claro que tener hijos no estaba entre sus planes de futuro. Cuando tomas conciencia de que puede llegar el momento de que cambies de idea, quieras y ya no puedas, te lo empiezas a plantear todo de otro modo".

Un nuevo modelo de familia

Tener pareja y ser madre son dos conceptos que histórica y culturalmente han ido siempre de la mano. De hecho, gran parte de las mujeres que se plantean una maternidad en solitario lo hacen desde una historia propia en la que en algún momento han tenido pareja y creen que ese es el escenario perfecto para desarrollar un proyecto de familia. Pero, como explica Soledad Chamorro, este objetivo termina muchas veces por romperse, y es entonces cuando surge la idea de ser madre soltera: "Una mujer no se tiene que plantear ser madre solo porque tenga el mejor de los escenarios a nivel sentimental, ni tiene que ser una decisión que vaya ligada exclusivamente a esa opción. Tiene que desearlo y tenerlo claro. Aunque no es el perfil mayoritario, cada vez hay más mujeres, sobre todo jóvenes, que, teniendo claro que quieren ser madres, deciden dar el paso en solitario porque es algo que quieren atender en ese momento, y no se plantean tomar la decisión de forma conjunta".

Pero no siempre resulta tan fácil decir adiós a ese patrón establecido, a esa familia convencional que esperabas formar, a esa idea de encontrar un padre para tus hijos que siempre nos ha acompañado. En estos casos, lo realmente importante es entender que tu deseo de ser madre está por encima del de formar una familia tradicional. Es lo que Eva María Bernal llama en su nuevo libro, Madres solteras por elección, "superar el duelo de la pareja: la vida de pareja puede llegar o no, pero los hijos tienen un tiempo para ser concebidos. Llegado el momento, has de decir adiós a tu príncipe azul y superar el duelo por la familia convencional que no vas a tener". En definitiva, se trata de estar segura de que verdaderamente vas a querer este nuevo modelo de familia y de disfrutar de la maternidad sin sufrir y, sobre todo, sin pensar que, en el fondo, tenía que haber sido de otra forma, pero no pudo ser...

Las mil dudas

"¿Podré sola con todo? ¿Lograré afrontarlo económicamente? ¿Y si me sucede algo? ¿Y si me quedo sin empleo?". Es el turno de las dudas. La responsabilidad hace que estas cuestiones se vean como una preocupación mayor que si se formulan en el marco de una pareja. 

Visualizarse en este nuevo rol, llevando a cabo ese gran objetivo, es una de las técnicas que más pueden ayudar a una mujer en estas circustancias, tanto a entender si de verdad es algo que quiere conseguir como a prepararse adecuadamente para ello. Como explica nuestra psicóloga de cabecera, "es necesario que te veas en esa nueva situación, imaginar cómo te vas a ver y sentir ejerciendo el papel de madre sin pareja, y descubrir cómo de capaz te sientes para hacer frente a todo esto tu sola. Es un análisis necesario antes de tomar la decisión". 

Por otra parte, ser madre soltera no es una decisión que responda (excepto en casos patológicos) a un impulso, sino que es fruto de un profundo análisis y de un deseo muy fuerte, casi visceral, de querer vivir esa experiencia. Como explica Eva María Bernal, "aunque tú sientas que ya lo has decidido, date unos meses más para que sea un sentimiento que esté muy asentado en ti. Esto es para siempre y vas a ser responsable de un niño sola. Tienes que tenerlo muy claro". 

Soltera, sí; sola, no

¿Es algo que haya que contar? ¿Es mejor esperar para compartirlo? ¿Cómo se gestiona con la familia y con el entorno? Como nos explica Eva María Bernal, lejos de suponer un estrés añadido, contarlo es fundamental para obtener el apoyo emocional que esa persona necesita: "La solución es contarlo, pero gestionándolo desde la asertividad: yo comparto esto contigo, pero pongo límites. Si quiero que me eches una mano, te lo pediré, pero no necesito que me llames todos los días. Cuéntalo y compártelo siempre que el entorno sea respetuoso, que sepan escucharte sin juzgar, que te apoyen. Esa sería la mejor de las ayudas".

Y es que dar el paso de convertirte en madre soltera no significa tener que afrontarlo todo sola. Los expertos coinciden: infórmate, pregunta, apóyate en tu familia y tu entorno, y procura dar respuesta a todas esas preguntas y temores antes de tomar la decisión definitiva. Internet puede ser una buena fuente de información para empezar a indagar, y será fundamental recurrir al asesoramiento profesional de psicólogos, especialistas en apoyo emocional, clínicas de reproducción asistida... Y no dejes de conocer otras personas en la misma situación acudiendo, por ejemplo, a asociaciones de madres solteras, porque tener en cuenta la experiencia de aquellas que ya han pasado antes por lo que tú vas a vivir ahora será muchas veces la ayuda más importante. ¿Dispuesta a hacer realidad tu sueño de ser madre? ¿Quién dijo miedo?