Aprender a quererte en 21 días

​21 días. Ese es el tiempo que se necesita para aprender a plantarle cara con humor a los fantasmas que nos obsesionan, ser más felices y querernos más. Así lo aseguran Lucía Taboada y Raquel Córcoles (Moderna de Pueblo), convencidas de que esas imperfecciones son las que nos convierten en mujeres reales. ¿Te apuntas al reto?

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Nada más conocerlas, te das cuenta de la química tan especial que existe entre ambas. Miradas de complicidad, risas y un sentido del humor y un optimismo que se contagian a los pocos minutos de sentarnos a charlar. Ellas son Lucía Taboada, periodista y escritora, y Raquel Córcoles, ilustradora, a la que conocemos más por su seudónimo, Moderna de Pueblo. Y la mezcla de estas dos treintañeras ha dado como resultado Fuera complejos para imperfectas (Ed. Planeta), un divertido manual que nos plantea un curioso reto: 21 días para librarnos de todas esas inseguridades y complejos que no nos permiten avanzar ni vivir como nos gustaría. Como protagonista, la Imperfecta, esa mujer que todas llevamos dentro y con la que es fácil identificarse: cargada de defectos pero también con sus muchas virtudes, que muy a menudo tiende a no ver... Y su antagonista, la Malévola, esa voz interior pesimista que nos atormenta y que nos lo pone tan difícil. Un par de ejemplos: "Pero ¿de verdad crees que alguien se fija en ti?", "Atisbo cierta grasa en tu flequillo...", "No consigues estar como cuando tenías 18 años, ¿eh? El tiempo pasa, pero sobre todo pesa", "Atorméntate con esa cena en el mexicano. ¿Hidratos de carbono? ¿Te crees Eva Longoria?". ¿Su objetivo? Ayudar a librarnos de nuestros complejos, aprender a no exigirnos tanto y a querernos y mimarnos más. Todo ello, aderezado con mucho humor y acompañado de consejos sobre nutrición, belleza, moda y psicología, que nos ayudan a cuidarnos sin obsesiones.  

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La protagonista de vuestro manual, la Imperfecta, podría ser en realidad cualquiera de nosotras...

Lucía: Todas, no importa la edad. Desde la adolescencia hasta la edad madura. Es curioso, porque mi abuela ha leído el libro y me decía que hay cosas con las que ella también se siente identificada. Todos esos complejos son temas tan universales en las mujeres que nos afectan a todas. También a nosotras dos. Si no fuera así, no creo que lográsemos que tanta gente se identificara con las protagonistas, la Imperfecta y la Malévola, en esas situaciones del día a día: cuando te encuentras una cana, cuando te miras en el espejo y no te ves nada bien...

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¿El sentido del humor es la mejor arma para librarnos de todas esas inseguridades?

Raquel: Es fundamental. Si yo no tuviera nada de lo que reírme, si no fuera imperfecta, patosa, desastre... no podría desarrollar ese sentido del humor con el que salir medio airosa de cualquier situación. Tus defectos te hacen desarrollar otras habilidades para compensarlos. La única forma de poder tratar esta autoexigencia es poder reírnos de nosotras mismas y de nuestras imperfecciones. Si algo tengo claro es que cuando te ríes de tus propios defectos es cuando mejor los asumes. 

Luego está el tema de cómo nos vemos nosotras y cómo nos ven los demás, que no siempre coincide... 

Lucía: Claro, nos solemos hablar mucho peor nosotras mismas de lo que nos hablan o incluso de lo que piensan los demás. Quien realmente está hablando es la Malévola, no eres tú. Imagina que alguien viene en la playa a decirte que metas barriga. ¿Cómo reaccionarías? Seguro que nada bien... Pues a lo mejor es lo que me estoy diciendo yo constantemente. Al final, nosotras solitas nos metemos más presión que el resto.

¿Estamos más preocupadas aparentando ser felices a los ojos de los demás que tratando de serlo?

Lucía: Totalmente. Internet y las redes sociales nos están convirtiendo en robots de la felicidad. Tenemos que estar las 24 horas mostrando nuestra cara más feliz: nuestros maravillosos viajes, esa foto estupenda en la discoteca, el plato increíble del último restaurante que has descubierto... Y descartamos todo lo feo, lo que no da una imagen feliz de nosotras. Y, así, nos vendemos en Internet como una imagen, un producto, una marca... 

¿Está sobrevalorada la felicidad?

Raquel: Hay una corriente de 'felicismo' extrema que nos obliga a poner una sonrisa hasta al lunes... ¿Y qué pasa si tienes un mal día? Parece que si estás deprimida o estás pasando una mala racha no encajas con todo esto. A eso también tenemos derecho. Hay que transmitir este mensaje: "No es necesario que seas perfecta siempre, porque los días tampoco lo van a ser".

¿Sentís que os exigís mucho a vosotras mismas?

Lucía: A veces sí. Hace poco compré quinoa por presión de mi entorno. Me sentía obligada. Fui a comprarla a una herboristería y cuando llegué a casa me dije: "Que bien, ya la he comprado, ya me siento más sana y más realizada". Solo la he tomado un día... [risas]. Son pequeñas cosas como esta las que te hacen darte cuenta de todo lo que nos exigimos. El boom de lo vegano, las dietas detox, los superalimentos... La idea del libro es recopilar toda esa información para cuidarte y sentirte mejor contigo misma, pero sin presión, sin responsabilizarte ni culpabilizarte si no lo haces. Mejora tu vida poco a poco, en aquellos aspectos que te apetezca, pero no hace falta que intentes ser perfecta en todo.

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Pero no todo son complejos. También están las virtudes. ¿De cuáles os sentís más orgullosas?

Lucía: En mi caso reconozco que soy un poco desastre. Pero sé que forma parte de mí, de cómo soy. Si no fuera tan desastre, no sería yo. Sería Raquel... Bueno, no; tú también eres un poco desastre [risas]. Si no tuviese la nariz regordeta pasaría igual, no sería yo, sería otra persona. Si todas fuésemos perfectas, seríamos clones. Es precisamente esta imperfección lo que nos hace únicas.

¿Os quedan todavía muchos complejos que superar?

Raquel: ¡Claro, muchos! Pero la actitud puede cambiar mucho el enfoque. Si no quieres destacar ni que se fijen en ti por ese complejo que te obsesiona, te estás perdiendo muchas oportunidades. Nosotras, por ejemplo, tenemos las dos complejo de ser muy blanquitas. Si nos pasáramos cinco horas al día intentando estar morenas, que como mucho llegaríamos a nivel gamba [risas], sería un tiempo perdido que no le habríamos dedicado a otra cosa seguro mucho más productiva. O tienes una boda en tres meses, vas a ver a tu ex y te exiges ir perfecta. Este tipo de obsesiones, si te las puedes tomar con humor, mejor. Y si las puedes eliminar, mucho mejor aún.

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¿La edad nos ayuda a superar nuestros complejos?

Lucía: Con la edad también vas siendo más consciente de cómo eres, de cómo sacarte más partido físicamente... Vas a aprendiendo cuáles son tus puntos fuertes y débiles. El paso de los años nos viene muy bien para ir acabando con los complejos porque quizás abandonamos esa idea de tener que ser perfectas. La lucha se centra más en querer estar contenta contigo misma.

¿Y qué pasa con los hombres?¿Se sienten tan presionados como nosotras o no buscan ser tan perfectos?

Raquel: Ganamos nosotras por goleada... Es cierto que ahora se cuidan más, pero no se sienten tan presionados físicamente, no necesitan estar perfectos. De hecho, es algo que comento a menudo con mi chico. Me cuenta que cuando se encuentra con sus amigos le dicen: "Has engordado, ¿eh? ¡Vaya barriga!". Y él se ríe y me dice: "¿Te imaginas esta situación al revés?". Viene una amiga y me dice: "¡Cómo te has puesto, Raquel!". A partir de ese momento, pasa al saco de examigas... [risas]. 

Hace dos años publicasteis Dejar de amargarse para imperfectas (Ed. Planeta). ¿Sois unas imperfectas felices? 

Raquel: Yo creo que hay un sentimiento en mí que me hace pensar: "Pues mira, me gusta como soy. Estoy a gusto conmigo misma, no necesito sentirme perfecta. Sé que tengo estos defectos, tengo estas imperfecciones... pero me gustan porque sé que forman parte de mí. Así soy yo". Y ese creo que es el punto al que tendríamos que intentar llegar todas las mujeres para querernos más.

¿Cuáles son esas pequeñas cosas, planes, hobbies, objetos... que os hacen sentiros felices y contentas?

Lucía: ¡El fútbol! Me apasiona, me desahoga, me carga las pilas, me desestresa. Soy fan del Celta de Vigo y procuro ir al campo de vez en cuando. Eso, comer en casa de mi abuela y tomarme una cervecita mirando al mar en Vigo son cosas que me hacen tremendamente feliz.

Raquel: Dibujar, disfrutar de un 'terraceo' de día en Madrid, del placer de ponerme una camisa blanca y recién planchada, de mi música favorita sonando en casa en bucle y a todo volumen, de esas quedadas con amigas que acaban convirtiéndose en terapia y con las que nos ahorramos tanto dinero en psicólogos [risas].

Fuera complejos para imperfectas

Algún kilito de más, esa nueva cana, la celulitis, las primeras arrugas... En cuanto nos ponemos delante del espejo, todos estos fantasmas nos atacan sin piedad para hacernos sentir culpables, débiles e infelices. Pero ¡se acabaron los complejos! Este es el reto que nos lanzan Lucía Taboada y Raquel Córcoles (Moderna de Pueblo) en Fuera complejos para imperfectas (Ed. Planeta), su segundo trabajo en común después del éxito de Dejar de amargarse para imperfectas. En él, su protagonista (la Imperfecta) pone en práctica un plan para mejorar su autoestima con ejercicios psico, consejos de moda y belleza, nutrición, deporte, trucos y mucho, mucho humor. Todo para conseguir darle la vuelta a todas esas imperfecciones que nos traen de cabeza y convertirlas en nuestra mejor arma.