Icíar Bollaín: "Intento hacer un cine que conmueva"

Hay pocas direcoras tan auténticas. También la lluvia es una original reivindicación por el reparto de bienes.

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Personales e íntimas, sus películas siempre nos dejan un poso de humanidad que las convierte en especiales, y se siente muy satisfecha de ello: “Intento hacer algo que te lleves a casa porque es lo que yo pido cuando voy al cine: pasar hora y media en otro lugar, con otros personajes y que, además, me quede con algo de aquello, que me conmueva”, asegura.
Con También la lluvia lo consigue de nuevo al romper una lanza en favor de todos aquellos que lucharon por su derecho al agua en los incidentes que, en el año 2000, acaecieron en Cochabamba (Bolivia).
Ésta es la primera película que diriges con guión de otra persona, en este caso de Paul Laverty, guionista habitual de Ken Loach, ¿cómo tomaste esta decisión?
Me pareció fantástico porque es un guión que a mí no me ‘sale’ escribir: es precioso, muy complejo, ambicioso, con una estructura complicada y que toca muchas cosas. Me emocionó cuando lo leí y dije: “Si soy capaz de llevar esto a la pantalla y estos dos [Paul Laverty y Juan Gordon, el productor]se fían de mí, pues vamos adelante”.
Pues no se te ha dado nada mal.
Estoy alucinada, la verdad, y muy contenta porque, de momento, las reacciones están siendo muy buenas.
¿Cambia mucho trabajar con un guión propio a hacerlo con uno ajeno, o apenas hay diferencia?
Me ha dado cierta libertad que no sea mío porque, cuando lo es y alguien cuestiona algo, te ves obligada a explicarlo más. Pero en este caso, bastaba con decir: “Es lo que pone en el guión y me parece que está muy bien”.  
¿Es duro rodar en la selva?
La selva es muy antipática, es muy bonita de ver pero está llena de bichos y hace calor. Sin embargo, lo más duro fueron las jornadas intensivas porque íbamos muy mal de tiempo. Lo bueno es que hallamos a una gente que trabajaba con muchísimas ganas y eran muy profesionales. Y los extras, ¡qué entusiasmo! Los manifestantes no quemaron la ciudad porque les paramos: esa pasión es impagable. Sin ellos las escenas no viven.
¿Qué ha aportado a su personaje Luis Tosar?
Luis hace algo muy mágico: dar matices y humanizar al personaje. Además, es muy gracioso cuando dice las cosas políticamente incorrectas. Me troncho porque su personaje es un cínico muy simpático y él lo hace muy bien y con mucha elegancia.
¿Qué te dejas en cada película?
Te dejas mucho, pero ¡te llevas tanto! Para escribir los guiones, por ejemplo, necesitas documentarte muy bien y conoces a mucha gente muy generosa. El cine es complicado, es caro y es un lujo, por eso intento hacerlo tan bien como esté en mis manos.

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