Miami, el destino healthy de moda

​Su clima suave, la influencia latina y sus hospitales punteros han convertido esta ciudad en destino 'healthy'. Turistas de todo el mundo llegan a sus hoteles para ponerse a punto con 'coachs' deportivos, nutricionistas y fisioterapeutas expertos.

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En esta ciudad puente entre América Latina y EE.UU., donde se habla más español que inglés, las novedades y las modas se veneran de forma extraordinaria. Miami acogió los años dorados de Hollywood, el art déco americano, fue epicentro de los ostentosos ochenta y cuna del topless y del poder latino. Hoy, esta ciudad de altísimos rascacielos frente al océano, profesa una nueva religión, la de la vida saludable. Los amaneceres en las playas de su larga bahía están salpicados de runners de todas las edades y de cuerpos silenciosos que hacen yoga sentados mirando al mar. Las bulliciosas calles de Miami Beach alternan sus cafés de aire cubano y sus beach clubs con barras de smoothies y restaurantes veganos. Los hoteles, que antes se desvivían por tener las discotecas más animadas, ahora solo tienen ojos para sus spas y mueren por incorporar a sus equipos a los mejores masajistas del mundo, chefs expertos en comida macrobiótica o yoguis de la India. Recorrer estos nuevos templos de la vida saludable es como visitar una feria de novedades healthy, cada cual más sofisticada. 

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Reconstruir cuerpo y mente

Es un concepto difícil de entender en países como el nuestro, donde el acceso a la sanidad es gratuito. Pero en Estados Unidos, tan acostumbrados como están a la sanidad privada, los hospitales compiten entre sí por ofrecer los mejores servicios médicos, la tecnología de tratamiento más avanzada y las estancias de sus pacientes lo más placenteras posible. Ciertas patologías complejas, como operaciones de corazón, tratamientos oncológicos u operaciones de cirugía estética, se convierten, para personas de alto nivel adquisitivo, en una oportunidad para reconstruirse en todos los sentidos. No cabe duda de que el reposo resulta más llevadero así.

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Hospitales tan punteros como el Mount Sinaí y el Baptist de Miami atraen cada año a miles de pacientes del norte del país y de los vecinos de habla hispana gracias a sus médicos estrella y a los servicios de alojamiento, acompañamiento y seguimiento médico que incluyen entre sus departamentos. En diez años, Miami se ha convertido en un destino de primer orden para gente que busca reconstruir su cuerpo, pero también su espíritu.

Muchos hoteles ofrece programas personalizados de deporte, así como spas y jardines de ensueño, como el spa de lujo del hotel Fontainebleau o los jardines del hotel Acqualina.

Lujo desde las alturas

Más que una ciudad, Miami es una constelación de planetas muy diferentes entre sí que bullen en frecuencias distintas. En el continente encontramos el Downtown, algo así como el centro de la ciudad y la parte financiera y de congresos, un mundo de rascacielos de cristal con una bulliciosa vida comercial entre ellos. A sus pies, Little Havana, un barrio de exiliados cubanos que fuman puros y toman café en camiseta a las puertas de sus casas. Al sur, los riquísimos barrios de Coconut Grove y Coral Gables, alfombrados de césped y maravillosas villas. Y frente al continente, la alargada y estrecha isla de Miami Beach, que solo tiene espacio a lo ancho para dos calles y a lo largo son 22 kilómetros recorridos por cientos de rascacielos en primera fila del océano que alojan suntuosos hoteles y apartamentos. Al sur de la isla, uno de los distritos más turísticos: el Art Decó, un barrio construido según la moda arquitectónica de los años treinta. Recorrerlo en bicicleta es una maravilla para los amantes del diseño. Muy cerca encontramos South Beach, la zona de playa más animada, atestada de chiringuitos, discotecas y cafés. Pero poco a poco la agitación se va diluyendo y es cuando entramos en la zona de hoteles más modernos, donde el reposo es un valor en alza.

Los cientos de edificios que recorren la primera línea de playa no solo albergan hoteles. Uno de los mejores reclamos de esta ciudad es su enorme oferta de apartamentos de lujo. Americanos del norte en busca de un clima suave y ricos hispanos que viajan a EE.UU. de compras tienen allí sus segundas residencias. Muchos de los hoteles han aprovechado esta nueva moda y ofrecen, además de habitaciones de hotel, apartamentos en propiedad. La oferta es enorme, y muchos de ellos, como el Modern Geometry by Monte Carlo, dentro del catálogo de villas.com, ofrecen suites a precios asequibles con condiciones de gran hotel: habitaciones con vistas al mar que incluyen cocina y terraza en un complejo con varias piscinas, spa, gimnasio, jacuzzis de agua tibia y servicio de alquiler de bicicletas. 

Muchos resorts ofrecen clases de Yoga con instructor en la playa. La piscina del hotel Biltmore es una de las más grandes del mundo. El distrito Art Decó fue construido en los años treinta del siglo pasado.
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Ponga un fisio en su vida

Entrar en el hotel Acqualina, un cinco estrellas gran lujo en la zona norte de Miami Beach, es como sumergirse en una piscina de agua tibia: un ecosistema armonioso que licúa tu estrés a medida que te abandonas a sus cuidados. 

Con una decoración lujosa y sofisticada, no es de extrañar que en estos momentos el modisto Karl Lagerfeld sea el encargado de rediseñar el lobby de una de sus torres. Varias piscinas a pie de playa y un spa con un tratamiento detox con sales del Himalaya son los éxitos que atraen más visitantes. En este remanso de paz, los visitantes pululan en albornoz entre el spa y la playa o entre la playa y las piscinas o en dirección a sus restaurantes de comida light. Por eso no es sorprendente ver sesiones individuales de pilates o de yoga en la playa. Es el estilo del hotel, algo a lo que ellos denominan 'reposo activo' y que culmina, inevitablemente, en bienestar. 

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Más al sur, merece la pena visitar el hotel Carillon, otro de los grandes de la zona. Los mayordomos y relaciones públicas han dejado sus puestos de honor a un equipo de profesionales de la salud digno de las antiguas clínicas de reposo de Suiza. Actualmente su estrella es Yoav Suprun, uno de los más reputados fisioterapeutas de la ciudad, formador, conferenciante y escritor de libros sobre el dolor de espalda. Es un médico estrella en cuyas manos se ponen los clientes del hotel para que analice sus dolencias y les proponga un plan de deporte y descanso a su medida. 

Exótica y lujosa, Miami se convierte en uno de los destinos preferidos de turistas de todo el mundo con una amplia y lujosa carta de propuestas: desde jugar al golf en el campo del hotel Biltmore, hasta relajarse en una de las piscinas del hotel Acqualina solo para adultos. No puede faltar, por supuesto, un tranquilo paseo por las galerías de arte en el centro de la ciudad o apuntarnos a uno de los programas de deporte personalizados que ofrecen los hoteles, como el Power Walking con entrenador personal.

Un spa palaciego

La opulencia forme parte del ADN de Miami y un icono de ello es el hotel Fontainebleau, un establecimiento que cobijó a las estrellas de Hollywood de los años cincuenta y donde vivió largas temporadas Frank Sinatra. El vestíbulo de entrada de este lugar quita el hipo: grandes lámparas de araña y escaleras doradas con balaustradas por las que en su día bajaron estrellas como Rita Hayworth o Liz Taylor vestidas de lamé. A su alrededor, un gran complejo y una zona de piscina digna de celebrities como Justin Bieber o las hermanas Hilton. Pero lo mejor del Fontainebleau es su magnífico spa, con techos de seis metros de altura, lámparas de araña y piscinas de mármol. Allí es posible disfrutar de la última moda en experiencias relajantes: la cabina de lluvia, una habitación donde cae continuamente un chaparrón de agua tibia que consigue un masaje de cabeza y cuerpo magistral. 

Más hacia el interior, merece una visita el hotel Coral Gables Biltmore, que tradicionalmente acoge a familias reales y jefes de estado. Se trata de un elegante resort en el centro de un campo de golf salpicado de palmeras e higueras de Bengala. Este hotel es un santuario del deporte y sus clientes podrían formar parte de un catálogo de Nike: golfistas, yoguis, amantes del spinning y el running campan por sus jardines y patios con fuentes y buganvillas. 

Más de cien sesiones de training dirigidas a la semana explican que cada mañana acudan allí una veintena de profesores de todas las especialidades. En su bufé de desayuno, los huevos, salchichas y brownies se dejan de lado mientras se forman colas en la barra de zumos tropicales y ensaladas de superalimentos. El Biltmore es un paraíso para amantes del deporte.