Residuo cero, el arte de 'prerreciclar'. ¿Te apuntas a la causa?

​Olvídate de reciclar. O casi. Ya existe el 'prerreciclar': se trata de producir la mínima basura posible, residuo cero. Es un movimiento social que arrastra miles de adeptos por todo el mundo.

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La nueva moda es eliminar la basura antes de crearla. No hablamos de ciencia ficción ni de un Minority Report del reciclaje: es el movimiento internacional Residuo Cero. Viene con fuerza desde EE.UU., donde lleva por nombre Zero Waste, y en Europa se extiende como la espuma. Se trata de intentar producir la mínima basura mediante la reutilización de envases siempre que sea posible o con el uso materiales reciclables. Se aplica en diversos ámbitos, desde la eliminación de embalajes a la reducción del consumo o del despilfarro de comida. ¿Qué ganamos con el esfuerzo? Evidentemente, en sostenibilidad mucho. La cosecha de envases que se cultiva en el mundo es ingente. Según datos de Eurostat de 2011, cada español genera 531 kilos al año en residuos. España es el décimo país europeo en generación de basura. 

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Las 'cinco R'

En EE.UU. la tendencia se ha traducido en decenas de blogs superactivos, con ideas sobre cómo llevar un estilo de vida sostenible en el que no se produzca basura. Las mujeres son las que por ahora lideran el movimiento. Kathryn Kellogg, en su blog Going Zero Waste, explica cómo saca las fresas de las bandejas de plástico y las carga en su bote de vidrio cuando va a comprar. Celia Ristow, de Litterless, aconseja cómo hacer compost en casa sin complicarse la vida... Pero, sin duda, la gran gurú del movimiento es Bea Johnson, a la que The New York Times ha calificado como "la sacerdotisa de la vida Zero Waste". Adoptó este estilo de vida en 2008, y actualmente tiene un blog, línea de ropa propia y un libro traducido a doce idiomas, Zero Waste Home (Ed. Penguin). Además, es requerida para dar conferencias por todo el mundo en las que comparte su filosofía, que resume en sus "cinco R": rechaza, reduce, reutiliza, recicla y composta (del inglés, 'refuse, reduce, reuse, recycle and rot'). 

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Johnson vive en Mill Valley, en las afueras de San Francisco, una ciudad pionera en la lucha antibasura. El consistorio se ha propuesto eliminar para 2020 todos los residuos que no puedan reciclarse, un reto enorme si consideramos el tamaño de la ciudad. Para conseguirlo, ha empezado a aprobar distintas normativas, como prohibir la distribución de botellas de plástico en actos públicos e instalar más fuentes como contrapartida.

En Europa, parece que se va asentando la compra a granel dentro de la tendencia. Ecológica, muchas veces sofisticada (solo hace falta ver lo bonitas que son algunas de estas tiendas), permite prescindir de las tan a menudo odiadas bolsas de plástico o de cualquier otro embalaje invasivo. En este tipo de tiendas, los envases son bolsas de papel o de fécula de patata, botes biodegradables o de vidrio... Todo reutilizable o que puede ir a la basura orgánica. Y no pienses en la compra a granel como un método por el que solo vas a poder comprar cereales o frutos secos. En estos lugares se puede adquirir desde jabón a vino o incluso ropa. Una vida 100 % a granel no es posible, pero casi. Y sería una solución. Según Eurostat, si se impusiera, los residuos se reducirían nada menos que en un 40 %. Los beneficios, además, también son económicos. La organización americana Bulk is Green analizó el impacto de este tipo de ventas y concluyó que estos productos cuestan un 89 % menos que sus similares empaquetados. 

Imagen de Pepita y Grano, venta a granel en Madrid

A granel mucho mejor.Una nueva generación de tiendas se extiende por las calles de las ciudades de medio mundo. Lejos del ultramarinos que conocieron nuestros padres, estos nuevos locales comprometidos han dado una vuelta de tuerca a la forma de vender. En la foto, Pepita y Grano, en el corazón del barrio de Chamberí, en Madrid.

Nuevos hábitos

Uno de los pioneras de la venta a granel en Europa fue la inglesa Unpackaged, que abrió en 2007 en Islington y que ahora se ha establecido en Londres, asociada con la empresa Planet Organic. Pero ya ha dejado de ser una rareza. En Francia, la cadena a granel Day by Day cuenta con quince establecimientos. En Italia, Effecorta promete tiendas "estrictamente sostenibles y de zero-waste". Dicen que en tres años han vendido 30.000 bolsas de algodón y ninguna de plástico, y que han recuperado en torno a un 60 % de las 36.000 botellas de vidrio vendidas. 

En España, Barcelona es una de las ciudades donde esta 'filosofía de compra' tiene más seguidores. Con once establecimientos en distintas ciudades catalanas, Granel, es una de las principales cadenas. Ahora ya es posible encontrar este tipo de establecimientos en la mayoría de grandes ciudades, pero no solo de comida. Algunas propuestas de negocio se dirigen a otro tipo de productos. Por ejemplo, la cadena Goccia Verde (con puntos de venta en varias ciudades) ofrece cosmética ecológica y productos de limpieza biodegradables. 

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Evitar el despilfarro

El camino hacia la sostenibilidad pasa también por no despilfarrar comida, un punto negro en nuestra sociedad. España tira 7,7 millones de toneladas de comida en buen estado al año, según datos de la Comisión Europea del año 2010. Eso se traduce en 163 kilos de comida por persona y año. El primer país europeo es Alemania, con 10,3 millones. Francia, con nueve, es también uno de los países más malgastadores, pero el Gobierno se ha puesto manos a la obra y aprobado una normativa que desde el pasado mes de julio obliga a los supermercados de más de 400 m2 a donar sus excedentes. 

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En los comercios es un problema de difícil solución. Parece que no queremos comprar según qué productos: por feos, porque no tenemos clara la fecha de caducidad... En Lisboa, la ingeniera ambiental Isabel Soares ha creado una cooperativa que vende fruta 'fea' que de otra forma se tiraría. Asegura que en un año ha salvado 71 toneladas de frutas y verduras de los cubos de basura. La cadena de supermercados francesa Intermarché hizo algo parecido hace dos años: lanzó la campaña Frutas y verduras sin gloria, en la que ofrecía piezas menos bonitas un 30 % más baratas. 

Otra forma original de no despilfarrar es compartir comida. Es lo que propone la plataforma alemana online Foodsharing. Su funcionamiento es sencillo: los usuarios se registran en la web y ofrecen cestas con sus productos que dejan en puntos ya preparados para que las puedan recoger quienes la necesiten. Foodsharing nació en Berlín hace cuatro años y actualmente tiene más de veinte mil usuarios activos. En España también existe, pero aún está arrancando. Del mismo modo funciona el proyecto Nevera Solidaria, que se creó el año pasado en Galdakao (Vizcaya). Aquí calculan que en un mes recuperaron doscientos kilos de alimentos. Otra iniciativa son los Disco Supper, eventos de carácter festivo y reivindicativo en los que se reúnen excedentes de supermercados en una comida popular. La idea nació en Alemania y actualmente ya se han celebrado ediciones en varias ciudades europeas. 

Aquí se compra a granel

1. Original Unverpackt. Sara Wolf y Milena Glimbovski, dos universitarias alemanas que en 2014 tuvieron la iniciativa de abrir un supermercado totalmente libre de embalajes. Está en el cosmopolita barrio berlinés de Kreuzberg. 

2. Day by Day. En Francia, la cadena Day by Day ofrece más de 700 productos sin embalaje. Abrieron en 2013 y actualmente tienen 16 establecimientos en las principales ciudades francesas. 

3. Effecorta. Una de las primeras en abrir, en 2009, fue esta tienda italiana. Actualmente hay cuatro en toda Italia: en Capannori, Padua, Prato y Milán. 

4. Casa Ruiz. Tres tiendas a granel en Madrid y una en Barcelona, decoradas con mucho gusto. Su lema: "Vuelve a la esencia". 

Consejos para un menor consumo

1.- Planifica el menú: de este modo irás a tiro hecho en el súper y no comprarás de más.

2.- Compra a granel: te permite calcular el peso exacto de las raciones que necesitas.

3.- Organízate: almacena los productos en botes de vidrio, de forma que veas cuánto te queda.

4.- Pásate a la bolsa eco: lleva una shopping-bah encima o el maletero del coche. Así, ninguna compra imprevista te obligará a pedir una de plástico.

Judit Vidal, de Granel: "Me cuesta mucho comprar en una gran superficie"

Judit Vidal e Iván Álvaro abrieron Granel en 2011, en Vic. Hoy tienen once establecimientos de alimentación a granel, algunos en franquicia. 

En 2011 fuisteis pioneros en este tipo de ventas. 

Sí. De hecho, el día antes de abrir la tienda pasó un señor por la puerta y nos dijo que si estábamos locos. ¡No daba crédito a lo que veía! [risas]. Pero fue una idea meditada, fruto de nuestra pasión por la ecología y la sostenibilidad. 

¿Cuáles son las ventajas de comprar a granel?

¡Muchísimas! Ocupas menos espacio en la cocina, dejas de utilizar el congelador porque no te sobra tanto alimento, varías más la dieta, porque ya no tienes un paquete de un kilo que tardas un mes en consumir... También que tomas conciencia de tu compra. 

¿En qué sentido?

Te olvidas de los colores o los regalos del envase y dejas de comprar impulsivamente, porque al hacer el gesto de ponerte tú el alimento tomas conciencia del acto. Cuerpo y cabeza van juntos.

También implica cambiar ciertos hábitos, ¿no?

Sin duda, y admito que esto puede suponer un esfuerzo al principio. Por ejemplo, reorganizar la cocina o comprar botes de vidrio para almacenar las cosas. 

¿Cómo has cambiado tú?

Bueno, ¡yo ya venía muy concienciada! [ríe], pero es verdad que cada vez me cuesta más comprar en una gran superficie.