¿Por qué discutimos todas las parejas?

​¿Por qué discuten las parejas (todas, sin excepción)? Todas las parejas discutimos por las mismas cosas.

Lo más popular

¿Quiénes forman, para ti, una pareja ideal? La respuesta hace unas pocas semanas habría sido la más manida, pero también la más icónica: Angelina Jolie y Brad Pitt. Pero ese ejemplo ya no nos sirve. ¿Cuál es, ahora, esa pareja que idolatras? ¿Sara Carbonero e Iker Casillas? ¿David Bustamante y Paula Echevarría? O quizá te va más alguna referencia más internacional pero no menos modélica… ¿Michelle y Barak Obama? ¿David y Victoria Bekham?

Publicidad

No importa cuál sea tu respuesta ni a dónde vayas a buscarla: porque todos ellos, modelos y glamurosos como ellos solos, tienen, en el fondo, un día a día muy parecido al tuyo. Todas las parejas discuten, en la intimidad de sus casas, por las mismas cosas que tú.

Un estudio encargado por la conocida marca de electrodomésticos y aparatos electrónicos Phillips ha escudriñado los motivos de discusión de una inmensa muestra de 1.200 hombres y mujeres de distinto perfil socio-económico.

Lo más popular

Los resultados son tan curiosos como esperables: los motivos de discusión mas habituales en cualquier pareja son de lo más ordinario. El 60% de las discusiones de novios o matrimonios tienen que ver con actitudes propias de la rutina que molestan a la persona con la que se convive.

Y, entre esas pequeñas costumbres que sacan de quicio a nuestra pareja se encuentran desavenencias tan mundanas como las que versan sobre el estado en el que queda el cuarto de baño después de su uso, la limpieza y el orden en la casa, o la basura que uno misteriosamente siempre olvida sacar…

Ni cuestiones graves (estas son las que generan verdaderas crisis puntuales, no pequeñas escisiones diarias), ni el dinero, ni el trabajo, ni las familias de cada uno, ni las relaciones sexuales, ni el reparto del tiempo en común, ni la influencia de las amistades…. Nada de eso. ¡Lo que verdaderamente nos enfrenta es el nivel de orden y limpieza de la casa! Así es el pan nuestro de cada día, tan real como la vida misma.

Después ya cobra importancia todo lo demás: el reparto de las tareas domésticas, las pautas a seguir en la educación de los hijos, las finanzas de la familia, el trabajo o incluso los celos. Pero todas estas cuestiones que aparentemente son más relevantes que el estado de higiene del cuarto de baño no representan ni la mitad de las discusiones más habituales.

Pues bien, para que las discusiones cotidianas no os debiliten, recuerda que en pareja es importante que todo se hable, que todo se haga explícito, y que todo se consensue.

Por muy ridículo que te pueda parecer, si quieres asegurarte una convivencia pacífica y placentera no te queda más remedio que remangarte y ponerte a trabajar. Llegad a acuerdos sobre cuál es el estado óptimo de orden y limpieza en la casa que ambos estáis dispuestos a respetar para vivir en armonía.

Más info en www.anavillarrubia.com