8 consejos para recuperar el deseo perdido después de ser padres, por la Psicomami (Mamen Jiménez)

La psicóloga Mamen Jiménez, la Psicomami analiza con mucho humor cómo cambian las relaciones de pareja cuando un bebé entra en escena. Este es un (divertidísimo) extracto de su libro libro "Amor con ojeras. Cuando de dos pasamos a ser tres" (Lunwerg).

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Efectivamente, no todo está perdido: el deseo se puede trabajar y hacer que vuelva más fuerte, más sano, más alto y más guapo. ¿Sí? Sí: convirtiéndolo en una prioridad, como decía antes. ¿Te acuerdas de lo rico que estaba eso de hacer cositas? Pues no pierdas ese pensamiento... La lavadora puede esperar diez minutos, que no le pasa ná. Además, hay unas cuantas cosas que podemos hacer para venirnos arriba en esto del «hambre de amor»:

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1. Piensa en verde. Cuanto más duermes, más quieres dormir, ¿no? (jajaja, dormir, ¡qué cosa tan bonita!, ¿te acuerdas?). Pues esto es igual, cuanto más piensas en sexo, más sexo quieres.

2. El pijama solo para la cama. ¡No al pijama de franela después de las diez de la mañana (ni antes de las diez de la noche)! Esto nos lleva al siguiente punto:

3. Seamos sexis. Que sí, que en pijama se está canela, que las mallas son comodísimas, pero seguro que en el cajón de las bragas tienes algo que no sea «100% algodón de madre»... Y tú, moreno, los tomates en la ensalada y la Nocilla en el pan, ¡renueva tu ropa interior y cuida los detalles!

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4. Toca tocarse. Hacer cosas con el otro está muy bien, peeeeero, también nos interesa «jugar al solitario». Si tú no sabes cómo te gusta que estén las cartas colocadas, si no te apañas ni tú con ellas..., ¿cómo vamos a pedirle al otro que nos las baraje exactamente como nos gusta? ¿Eh? Pues eso, que masturbarse es una cosa muy sana y que viene muy bien en este momento vital (y en todos, pero eso es otro tema). Es sexo, y hará que estés más «despierto/a» en este sentido, y por tanto con más ganas.

5. Preparad el escenario. Acabáis de tener un bebé, así que lo más probable es que vuestro cuarto sea una jungla poblada por gasas, cuna, juguetes, pañales, etc. en la que reina el caos. El desorden puede que no te resulte especialmente afrodisíaco, pero piensa: ¿es tan importante? En realidad para hacer guarrerías solo necesitamos un poco de espacio, dos metros tó lo más. Pero si el caos habitacionil te supera e impide que te concentres, prueba con la operación «Todo debajo de la cama» o «Fiesta sorpresa en el armario» y, mira, mañana será otro día.

6. Haz ejercicio. Primero porque te verás mejor, y segundo, al hacer ejercicio se liberan en nuestro cerebro unas cosas maravillosas que nos hacen estar más estupendos y contentitos. Hala, al gimnasio, o a verte un vídeo de Cindy Crawford y a darlo todo en el salón. (Llevar y traer al bebé todo el día implica muuuucho esfuerzo físico, pero lo siento, no convalida como ejercicio. ¡Ohhhh!)

7. ¡Creatividad! Imaginad que sois Romeo y Julieta y que vuestra familia no quiere que estéis juntos (total, no está tan lejos de la realidad —os remito al «Adiós intimidad», jejeje—). Haced teatrillo: que uno entre a la habitación en plan «he conseguido escaparme» (insisto, no está tan lejos de la realidad). Hay miles de películas que podéis montaros y que animarán vuestros encuentros. También podéis disfrazaros de cosas que os molen..., pero hacedlo con cabeza, porfaplis.

Sexo oral. Vamos, que habléis de sexo. Si estabas pensando en lo otro, obviamente comerse las cosas el uno al otro (uno mismo consigo mismo no es fácil) es fenomenal para aumentar el deseo, pero no me refería a eso (aunque bien por ti, ¡eso es pensar en verde!). Así que, hala, a charlar de vuestras cosas... ¡No me digáis que no es mejor que hablar de fútbol!

Remember: antes de ser padres erais pareja y os gustaba hacer cosas desnudos. Vamos a no perder las buenas costumbres, aunque sea con ojeras.

Texto extraído del libro "Amor con ojeras. Cuando de dos pasamos a ser tres" (Lunwerg), de Lapsicomami (Mamen Jiménez).