Duffy, una chica sencilla

Pensó en huir cuando la fama le complicó la vida, pero Duffy ha regresado con Endlessly, un trabajo más bailable.

Su opera prima, Rockferry, vendió más de seis millones de copias y ella se convirtió en la estrella revelación de los Brit Awards. El exitazo fue tal que la fama casi acaba con ella. Desde que en 2008 irrumpiera con su metro cincuenta y cinco y un vozarrón
que no encajaba con su frágil imagen, las cosas sencillas dejaron de serlo, lo que le hizo plantearse abandonarlo todo.
Afortunadamente no fue así y podemos volver a disfrutar de su estilo neo soul con Endlessly (Universal, 22 €), un trabajo con tintes disco para el que ha contado con la ayuda de Albert Hammond, autor de varios de los temas.
Duffy no es producto de un día, por mucho que se empeñasen en decir cuando ‘nació’ que era la versión rubia y edulcorada creada para contrarrestar el efecto Amy Winehouse.
Comenzó cantando en pueblos galeses, participó en una suerte de Operación Triunfo, donde quedó segunda, y viajó a Inglaterra para trabajar en locales de blues y jazz. Esto último le permitió firmar un contrato con A&M Records y grabar los primeros. Ahora, escondida tras sus discos de platino, sólo espera seguir siendo esa sencilla chica galesa.

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