​Las 5 reglas de oro para sobrevivir a la fiesta de Navidad de tu empresa

​No importa la pereza que te de ir, lo cansadísima que estés o lo quemada que hayas terminado el año; una vez te plantes en la cena de tu empresa pondrás tu mejor cara y harás todo lo posible para relajarte y pasarlo bien. Charlarás, comerás y aprovecharás la barra libre. ¡Qué menos! Para algo a lo que te invitan… ¡Y ya que les dedicas parte de tu escasísimo tiempo libre…!


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Ahora bien, con independencia de lo
mucho que consigas desinhibirte, ten siempre presente que toda
celebración de empresa es peligrosa
. Para bien o para mal las
cenas de Navidad siempre acaban trayendo cola. Por eso te recomiendo
encarecidamente que pienses dos veces antes de hacer cualquier cosa
cuya fama pueda perseguirte el resto del año.

No hables mal de nadie… Bajo
ningún concepto te sientas tan libre como para que de tu boca salgan
las confidencias que con tanta discreción te has reservado a lo
largo de los últimos 12 meses. No te dejes llevar por la exaltación
del compañerismo corporativo. No sabes la repercusión que pueden
llegar a tener tus palabras, desconoces si existe buena voluntad por
parte de quien te escucha o qué uso pueden hacer los demás de esa
información.

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Ni hables tampoco de trabajo.
Sigue las mismas reglas que seguirías con esa cuñada con la que no
tienes nada en común pero que no tienes mas remedio que aguantar.
Solo temas de actualidad que no incluyan asuntos delicados como
política o religión. No sabes quien puede estar escuchando ni cómo
pueden sacarse tus palabras de contexto. No te busques enemigos
gratuitos en un entorno tan jerarquizado como el del trabajo.

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No seas el alma de la fiesta. Ni
estás rodeada de amigos ni es el lugar para desmelenarte. Modérate
con las copas y recuerda que siempre es mejor pasar desapercibida a
montar el número. Evita salir en ninguna foto pasada cierta hora y
contempla una buena retirada a tiempo.

Júntate con los tuyos. Tu
jefe/a, por muy buen rollo que transmita ese día, no deja de ser tu
jefe/a. Sé amable y educada pero no acapares su tiempo solo porque
parezca que en medio de un contexto festivo las distancias se
acortan. Saluda a todos con la simpatía que te caracteriza, pero sé
fiel a tu grupo de siempre y diviértete con quien más confianza
tienes. No pretendas que en unas pocas horas se derriben muros se
levantaron hace años entre tú y otros compañeros.

¿Flirtear o no flirtear? Esa es la
cuestión…
Si él no te interesa realmente, olvida el coqueteo.
Acabará no siendo divertido. Con media copa de más es complicado
valorar las consecuencias de tus actos y lo más probable es que un
movimiento en falso te acabe pesando. Cualquier conato de seducción
–por ameno que sea en ese momento– sentará un precedente
indeseado. Si la cosa va más en serio y hablamos de acercarte a
alguien que sí te atrae, sé igualmente comedida. Por mucho que
lleves todo el año deseando tener un rato de intimidad con él
piensa que la cena de empresa no es precisamente el escenario que
buscabas, aunque a primera vista pueda parecerlo. Los rumores
correrán como la pólvora y jugarán en tu contra.

www.anavillarrubia.com

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