Enero en Roma, la escapada perfecta para dos

​Es la ciudad eterna, sí, pero también reivindica sus ganas de ser moderna. Volver a ella está siempre justificado, tanto para recorrer otra vez los clásicos de la ciudad de Rómulo y Remo como para asomarnos a la urbe del siglo XXI.

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En las calles de la ciudad confluyen los monumentos clásicos con las galerías más contemporáneas. Roma está llena de historia, pero lo moderno se abre paso creando nuevas tradiciones y formas de entender la vida que merecen ser contadas. El corazón y motor de la capital son sus habitantes, quienes siguen manteniendo las costumbres. Tienen claro que lo primero que hay que hacer para comenzar el día es tomarse un buen café. Suelen hacerlo en la cafetería del barrio, de pie, en la barra, sin perder mucho más tiempo que el necesario para no quemarse. El tiempo es el bien más preciado para los turistas, que pueden aprovechar el día explorando, saliendo de compras, acudiendo al mercado o tomando el aperitivo. Mientras los mercados inundan las calles con miles de tesoros por descubrir, las terrazas y restaurantes llenan de vida la ciudad.

Mercado dei Fiori, uno de los más visitados, donde puedes comprar fruta, verdura y artículos vintage.
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Uno de los mercados más visitados es el de Campo dei Fiori, donde se puede comprar desde fruta y verdura hasta artículos vintage. Si lo que buscas son piezas de anticuario, no dejes de visitar La Bottega dell'Arco, donde podrás encontrar desde un óleo del Renacimiento hasta una talla barroca. Roma está flanqueada por colinas, y visitar los miradores o comer en la azotea de algún hotel es lo mejor para disfrutar de las maravillosas vistas. El hotel Isa Design cuenta con una de las mejores terrazas para ello, donde puedes disfrutar de un delicioso desayuno o tomar una copa mientras observas la basílica de San Pedro y los característicos tejados.

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Un baño de arte

Roma es uno de los mayores museos de arte a cielo abierto que existen. No solo sus galerías e iglesias contienen piezas de incalculable valor: también sus calles y sus plazas, están salpicadas de columnas, estatuas y fuentes monumentales que jamás pasarán desapercibidas.

Aquí todo se cuenta por decenas y las fuentes no podían ser una excepción. Son famosas, por barrocas y espectaculares, las que están situadas en las tan conocidas plazas Barberini, de España, de la Rotonda, Colonna o Navona.

Se puede recorrer la historia romana paseando o cogiendo el tranvía. Sus calles son un verdadero tributo al arte. Hay multitud de sitios que visitar: el Vaticano, la Capilla Sixtina, el Coliseo... Merece la pena dedicar tiempo a los Museos Capitolinos, que son los más antiguos del mundo y exponen la famosa Luperca, la loba capitolina que amamanta a Rómulo y Remo. También al Foro Romano que, junto al Coliseo, es la mayor muestra de grandeza del Imperio romano que se puede contemplar a día de hoy.

El icono romano por excelencia: la Fontana di Trevi

Además, hay que aprovechar la ocasión para cumplir con dos de las tradiciones más populares. La primera es la de hacer la prueba de la verdad en la Bocca della Veritá. La leyenda cuenta que la boca morderá a todos los mentirosos que introduzcan su mano en el interior. La segunda consiste en lanzar monedas a la Fontana di Trevi. Si tiras una, volverás algún día a Roma; si arrojas dos, encontrarás el amor con un atractivo italiano; y si echas tres, te casarás con esa persona que has conocido y de la que te has enamorado.

No todo tiene que ver con las leyendas y el pasado. Roma está actualizada: cuenta con galerías modernas que, aunque no tienen en su puerta la famosa escalinata que conduce a la Piazza di Spagna, exhiben las últimas tendencias del mundo contemporáneo. Una de las que se han incorporado no hace mucho es MAXXI, el Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo, que abrió sus puertas en 2010 para dar respuesta a la necesidad de mostrar las tendencias artísticas del siglo XXI. Cuenta con colecciones transgresoras en forma de instalaciones, videoarte o fotografía, enmarcadas por un edificio futurista construido por Zaha Hadid, arquitecta fiel a la corriente del deconstructivismo, con espacios diáfanos y escaleras suspendidas en el aire. Otro referente de este tipo de arte es la Galleria Nazionale d'Arte Moderna, que alberga una interesante colección de los grandes pintores de los siglos XIX y XX, además de exposiciones temporales de artistas contemporáneos. En sus paredes cuelgan apellidos ilustres como Courbet, Van Gogh o Cézanne, además de algunas obras que no podemos pasar por alto, como Las tres edades de la mujer, una de las pinturas más valoradas del artista Gustav Klimt.

También se puede disfrutar al aire libre en los jardines de Villa Borghese: concebidos en el siglo XVII por el cardenal Borghese, albergan el Museo Nazionale Etrusco y la Galleria Borghese. Su encanto reside en la perfecta combinación entre naturaleza y arte. Son los favoritos de los romanos para salir a correr, a pasear o a oxigenarse del caos urbano que siempre impera en la capital.

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Salir de compras

Pero al margen del arte, Roma es también un gran centro comercial al aire libre con una variada oferta. En el centro, el lugar para las compras de alto standing se encuentra en el triángulo formado por las tres calles que como un tridente parten de la Piazza del Popolo: Via di Rispetta, Via del Corso y Via del Babuino. En ellas encontrarás todas aquellas marcas que se hallan en el Olimpo de la moda, como Valentino, Vuitton o Dior.

Si lo que buscas es ropa de autor, acércate hasta la Via del Pellegrino, situada en el barrio de Regola, donde encontrarás las tendencias impulsadas por la nueva generación de diseñadores. Hay muchas boutiques en pocos metros. Algunas de ellas son Solo Due, I'm..., Retropose o Kami. En esta misma calle está una de las mejores tiendas de bicicletas: se llama Collati y es famosa por fabricar todos los modelos a mano.

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A la hora de hacer un descanso, puedes parar en cualquier restaurante o café de la zona. Uno de ellos es el Regola, muy conocido gracias a la cocina de la chef Marina Perna, especialista en cocina genovesa; el Aristo Campo, cuya especialidad son los sándwiches, o el Osteria 140, especializado en ostras y cocina moderna.

Un paseo en Vespa

Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma.

Todas recordamos las aventuras de Audrey Hepburn y Gregory Peck montando en Vespa en la película Vacaciones en Roma. Si como ellos quieres descubrir la ciudad de otra manera y tener una anécdota más que contar, puedes alquilar una moto. Hay varios establecimientos que ofrecen este servicio, ya sea por horas o por días. Para poder disfrutar del paseo, es necesario llevar un carné de conducir válido y el DNI o el pasaporte. Será una experiencia inolvidable que podrás vivir como más te apetezca: contratando los servicios de un guía turístico o yendo por libre.

Aperitivo al estilo italiano

A los romanos también les gusta tomar el aperitivo, aunque ellos lo hacen cuando salen del trabajo, como un tentempié antes de la cena. Todos los días, a partir de las seis, miles de personas buscan tomar un vino, llenar un poco el estómago y charlar. Los bares ofrecen pequeñas porciones de platos variados: fiambre, ensaladas, quesos, pastas... Sin duda, los sitios más típicos para tomarlo son los cafés, aunque siempre están abarrotados y encontrar un sitio no resulta sencillo. El más transitado es el Antico Caffé della Pace, que queda cerca de la Piazza Navona y tiene una estupenda terraza repleta a todas horas del día, incluso los días más fríos del invierno. Otros sitios en los que sentarse son el restaurante Rec23, que en su menú incluye cócteles fantásticos, o la Enoteca Antica, con una fascinante selección de vinos italianos.

Antico Caffé de la Pace, cerca de la Piazza Navona, es uno de los más transitados en Roma.

Dicen que Roma es la ciudad eterna. Que nunca, por mucho que te empeñes, terminarás de verla. Perderse entre sus encantos es la excusa perfecta para volver una y otra vez a ese rincón especial en el que te enamoraste de ella.

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