El editorial de Ana Rosa Quintana: "Quítate esa culpa"

​¿Cuánto nos cuesta a las mujeres perdonarnos? ¿Más que a los hombres? Ana Rosa Quintana reflexiona en su editorial sobre este tema.

¿La culpa golpea más a las mujeres? ¿Nos cuesta más perdonarnos o perdonar? ¿Es necesario el olvido? Sobre esto trata el ultimo premio Nadal, Media vida, de Care Santos, culpable de que lleve semanas dándole vueltas a la culpa. El tema me parece apasionante, porque todos y todas en algún momento o en muchos hemos sufrido el peso de 'la culpa', unas veces por hechos importantes, y en muchas, demasiadas ocasiones, sin culpa alguna.

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La culpa es femenino y, a lo mejor, por eso nos lo tomamos todo tan a pecho, incluso en el día a día, incluso en las pequeñas cosas que al final son las que ocupan la mayor parte de nuestra vida. Nos sentimos culpables porque el trabajo nos quita tiempo para estar con nuestros hijos. Nos sentimos culpables por no dedicar suficiente atención a nuestros padres. Nos sentimos culpables por nuestros hijos si nos divorciamos, aunque tengamos más de un millón de razones. Nos sentimos culpables por una mala palabra o un error. Nos sentimos culpables mil veces al día, y casi siempre de una forma absolutamente injusta.

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La pregunta es si a los hombres les ocurre lo mismo. La respuesta es, rotundamente, NO. Por supuesto que no es una emoción solo femenina, pero sí la importancia que le damos, lo que nos afecta y sobre todo lo que nos dura. Sin duda, a ellos mucho menos.

El remordimiento por algo que no deberíamos haber hecho o por las consecuencias de una decisión, aunque sea acertada, nos paraliza, nos asusta y nos impide ser felices. Por eso creo que deberíamos empezar a ser menos exigentes con nosotras mismas y evitar dejarnos llevar por una emoción un tanto inútil, porque no podemos cambiar lo que pasó; como mucho, perdonarnos, aprender y reparar, si es posible.

Culpa, remordimiento, perdón... sentimientos que nos han inoculado desde pequeños, empezando por la religión y pasando por la educación. Y por eso deberíamos tener cuidado incluso con el lenguaje, para no traspasar a nuestros hijos emociones negativas, y, de paso, empezar a pasar de la culpa inútil y sin intención. Lo otro es maldad y los malos nunca se sienten culpables ni tienen remordimientos.

Feliz Día del Padre