​Mi marido no me defiende ante su familia

​Y esto genera multitud de discusiones entre vosotros porque te sientes atacada y desprotegida a su lado. Una sensación de vulnerabilidad que se vive con especial incomodidad porque el matrimonio –como también la pareja consolidada– lleva aparejadas ciertas normas más o menos tácitas de reivindicación frente al resto de la sociedad, incluidas la familias de origen.

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Por supuesto que lo que vive la pareja en privado es lo que la define y caracteriza íntimamente, pero si en público el uno no hace una defensa explícita del otro entonces es tal la ofensa que se le hace que es normal que se replantee su rol en esa relación, su valor para la persona que tiene a su lado e incluso el sentido de seguir juntos.

Al fin y al cabo la familia que uno crea es la que elige, por la que uno apuesta y la que uno construye a voluntad (y, en principio, para el resto de la vida). Es sano y normal que quieras sentirte fuerte a su lado, como te corresponde hacerle sentir a él recíprocamente. Frente a su familia de origen puede que tú seas la intrusa, la mala o la no adecuada…

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Pero él es el nexo de unión, sin él jamás os habríais acercado tanto, porque también es él a quien tú has elegido. ¡A ellos no!. Y es por esto que le corresponde a él posicionarse y, con respeto pero sin excepción, reivindicar su elección. Le corresponde a él defenderte y propiciar que ellos también te respeten a ti.

Si agacha la cabeza ante ellos y no sabe cómo defenderte pero a la vez estás convencida de que quiere estar contigo y tu con él porque lo que compartís en privado o en otros ámbitos es auténtico, ¿qué puede estar pasando? Algo está fallando porque no sabe, o no puede, o no comprende… Pero no te está colocando en el lugar que te mereces y que te corresponde.

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Quizá él se sintió atacado primero. Porque una cosa es que él hable mal de su familia a veces pero otra muy distinta es que tú te cebes cuando les criticas. Son sus padres, es su familia, no puede consentir que destruyas su imagen porque con ello se destruye también un pedacito de sí mismo.

Quizá hayas sido demasiado agresiva, y le cuesta empatizar contigo. Ante una postura excesivamente beligerante por tu parte lo normal es que él se quede inmóvil en su posición y no pueda modificarla ni en un sentido ni en otro. Prueba a tener con él una conversación tranquila, íntima y sincera, en la que puedas explicarle cómo estás viviendo esta situación y cómo te sientes. A ellos no hace falta casi ni que les menciones, habla de tus emociones al respecto.

Puede que tenga miedo a enfrentarse a ellos. Porque sabe que pueden ser muy tajantes y teme quedar él a la deriva. Cuesta mucho interiorizar la desaprobación de unos padres, y alguno tipos de relación entre padres e hijos son especialmente duros en este sentido. Te toca a ti transmitirle seguridad y confianza, hacerle ver que él también puede refugiarse la pareja y tiene todo tu apoyo. Quizá él no considere que lo que está pasando sea tan importante… Odio generalizar porque cada situación requiere de distintos matices pero es verdad que, en términos generales, nosotras tendemos más a hacer explícitos los conflictos, a hablar sobre ellos y confrontarlos, mientras que ellos tienden a minimizarlos o evitarlos. En ese caso párate a analizar y racionalizar el problema. Mira a ver hasta dónde puedes haber tenido una capa de piel excesivamente sensible. Después habla con él en caso de que sigas sintiéndote agraviada y consideres que la situación sí que requiere de se intervención. Explícate tranquila y con argumentos, con situaciones concretas en las que puedas describir qué ocurre y por qué te hiere.

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