No tengo hijos... ¿y qué?

​Cada vez más mujeres reivindican su opción de no ser madres. ¿Está preparada realmente la sociedad para aceptar que el cuento ha cambiado?

Lo más popular

La periodista María Fernández-Miranda siempre había tenido claro que no quería tener hijos. Sin embargo, después de casarse, decidió intentarlo. ¿Por qué no? En su caso, una endometriosis avanzada la obligó a apostar por la reproducción asistida. Así, esta periodista acabó inmersa en un círculo vicioso que la llevó a someterse a siete fecundaciones in vitro. Siete. Todas sin éxito. Ahora, cuenta su historia en No madres. Mujeres sin hijos contra los tópicos (Plaza & Janés), una catarsis emocional donde habla sin tapujos de ese durísimo y desconocido proceso: "Necesitaba que tuviera un propósito. Tenía miedo de que pesara como una losa toda mi vida. Necesitaba contárselo a gente que estuviera en mi situación, para que sientan que no están solas".

Publicidad

Su deseo de que su lucha sirviera para algo más la llevó a buscar otras historias de no maternidad: "Nos faltan modelos de lo que significa tener una vida sin hijos". Desde el primer momento, Maribel Verdú "se convirtió en el referente que necesitaba para asumir mi condición de no madre". Su libro incluye charlas con la actriz, y otras nueve mujeres como Paula Vázquez, Rosa Montero, Carmen Ruiz, Sandra Ibarra...: "Todas me ayudaron a derribar uno de los tópicos asociados a la no maternidad: el de que si no das a luz no puedes disfrutar de una vida plena, que nunca serás completamente feliz ni te sentirás del todo realizada". Objetivo cumplido.

Lo más popular

No, no eres rara

Simplemente se trata de una opción más. Y una opción cada vez más extendida. Según el censo de 2015, casi el 20 % de españolas entre 40 y 44 años no han sido madres, y el 30 % entre 35 y 40. A nivel internacional, hay un movimiento global, No Mother: "Estamos acostumbradas a un discurso único en el que la maternidad es maravillosa y el camino de toda mujer, y la no maternidad implica que eres una egoísta y amargada. Quería que las jóvenes supieran lo que es no tener hijos desde el discurso de aquellas que no los tienen. No es una opción tan mala como quieren vendernos. Te pierdes cosas, por supuesto, pero ganas otras".

Y tú ¿para cuándo?

"Después de siglos de lucha por la igualdad en los que las mujeres (al menos en esta parte del mundo) hemos logrado elegir con quién nos casamos (o no), tener derecho al voto, poder trabajar fuera del hogar o formar parte del gobierno de un país, resulta cuando menos contradictorio que la pregunta maldita de: 'Y tú ¿para cuándo?' siga siendo onmipresente". Y es que la presión social puede ser brutal: "En una sociedad en la que tenemos mucho cuidado con todo lo políticamente correcto, parece que hay barra libre con las mujeres que no tienen hijos".

Las mujeres, las juezas más implacables

"Ojalá no tuviera que subrayar que ellas son las peores a la hora de meter el dedo en la llaga", lamenta la periodista: "¿Por qué siempre tenemos que medirnos las unas a las otras? ¿Quién decide qué vida vale más que otras? Las mujeres libramos una guerra sin cuartel que traspasa fronteras sociales y geográficas. Cuando ellos eran los únicos que mandaban, los hijos no solían salir a la palestra política. Sin embargo, desde que las mujeres ocupamos ciertos espacios públicos, la maternidad se usa como arma arrojadiza por parte de hombres y mujeres", leemos en su libro. "Esto no es una guerra. Este no es un libro en contra de la maternidad. No me gusta esta especie de agresión que hay desde las madres a las no madres, y viceversa". Por otra parte, denuncia, "nadie duda de que un hombre sin hijos no pueda ser un hombre realizado".

Derecho a rendirse

En esa montaña rusa de hormonas y decepciones que suponen los tratamientos de fertilidad, "llega un momento en el que pierdes la perspectiva", recuerda la autora: "Hay que contemplar la posibilidad de que a veces intentas una cosa y no sale. Las clínicas de fertilidad no son Lourdes. A veces las pruebas dan negativo una y otra vez. Pero no quiero que se vea como una resignación. Yo no lo he hecho. A día de hoy tengo posibilidades, pero he llegado a la conclusión de que esto tiene muchas cosas buenas. Y voy a dejar de escuchar a quien me está hablando de las cosas malas y empezar a escuchar a las que han pasado por esto antes que yo".

Y QUE NADIE LO DUDE: SE PUEDE SER FELIZ

Ser madre no es ni mucho menos la única forma de realizarse y "al igual que el dinero no da necesariamente la felicidad, los niños tampoco", señala la periodista: "Por eso salí en busca de mujeres reconocibles para todas por su proyección pública, de diferentes edades y formas de pensar, que por razones variadas no han podido o no han querido procrear. Y aquí viene la noticia: son muchas y llevan vidas razonablemente felices, no solo en el plano laboral sino también en lo personal".

More from Ar Revista: