¿Está arruinando el móvil tu relación de pareja?

Interrupciones constantes, notificaciones que nos distraen y supuestas urgencias que requieren de nuestra atención son una pesadilla para nuestra relación de pareja.

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Según algunos estudios recientes entre el 4% y el 5% de los españoles vive patológicamente enganchado a su teléfono móvil. Ni el móvil ni las redes sociales son, por sí mismos, malos o adictivos. Pero, por sus características de accesibilidad e inmediatez están tan presentes en tantos contextos y nos llaman tanto la atención que su uso puede llegar a ser casi adictivo y, por tanto, pueden a interferir en parcelas importantes de nuestra vida.

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La principal afectada siempre es la pareja, porque es la reina entre las relaciones de intimidad y, por lo tanto, la que requiere de más tiempo de calidad.

Interrupciones constantes, notificaciones que nos distraen y supuestas urgencias que requieren de nuestra atención son una pesadilla para nuestra relación de pareja.

Si es uno el que mira el móvil, malo: porque al otro mientras tanto le esta comunicando desprecio o, en el mejor de los casos, indiferencia. Si sois los dos los que os abstraéis con el móvil mientras estáis juntos, peor: porque ya ni siquiera hay nadie velando por el enriquecimiento de ese vínculo.

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Y no es que el ritmo frenético de la vida que llevamos nos ponga las cosas fáciles ya de por sí…

Si ya habéis discutido mas de una vez por la facilidad con la que la pantallitas os distraen el uno del otro, es el momento de actuar. No creas que es un tema menor, haz algo ahora o quédate a observar cómo se deteriora lo vuestro.

Hablad del tema. Sin reproches, desde un rol conciliador. Desde la posición de quien ha detectado un problema y no puede dejar pasar la oportunidad de buscar una solución. La pareja más exitosa es la que mejor resuelve sus conflictos, no la que los evita.

Imponed normas de uso.

Tiene que haber espacios vetados, actividades de máxima prioridad que no pueden dejarse de lado por la inmensa cantidad de tiempo que el móvil te roba. Dad la bienvenida a una nueva disciplina negociada y autoimpuesta que regule horarios y hasta momentos de prohibición si hace falta. El sexo, por ejemplo, es uno de esos espacios sagrados.

Regulad la relación que tenéis con las redes. No hay por qué permitir que el móvil suene e interrumpa cada momento de intimidad. Notificaciones siempre apagadas y modo silencio por la noche o durante las comidas y cenas; nadie es imprescindible, no tienes por qué responder de inmediato ni estar informada de todo al segundo como si dirigieras el New York Times.

Coordinad bien vuestros tiempos. Organizaos con inteligencia y pragmatismo. Si llegas a casa y aún queda un rato hasta que consigáis veros entonces ese es el momento para ponerte al día con el WhatsApp y responder tus mails. Más tarde ya no procede. Aprovecha que estás sola para encargarte todo lo que puedas hacer sola, y deja para después otras cosas que podáis hacer juntos.

Disfrutad de lo que compartís, en lugar de retransmitirlo. Seguro que mas de una vez os ha ocurrido que estáis viviendo algo extraordinario pero estáis mas pendientes de contarlo a los demás que de saborearlo en primera persona. Cada vez que tengáis una cita o que hagáis un plan fuera de lo común haced el esfuerzo por dedicaros todos vuestros sentidos; ya habrá tiempo de presumir de ello después.

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