Si lo tengo todo... ¿por qué no soy feliz?

​Una familia a la que adoras, un buen empleo y, sin embargo, algo falla. ¿Te suena la sensación? Hablamos con la coach francesa Raphaëlle Giordano para que nos dé las claves de por qué pasa y cómo remediarlo. Descubrirás que todo depende de ti.

Lo más popular

No es que sea desgraciada, pero tampoco me siento realmente feliz y... ¡esa sensación de que la felicidad se me escapa entre los dedos es horrible!", lamenta Camille, la protagonista de Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una (Grijalbo), la última novela de la escritora y coach francesa Raphaëlle Giordano.

¿Alguna vez, como Camille, te has sorprendido mirando por la ventana, un tanto aturdida al darte cuenta de que no sabes si eres feliz? ¿Si tienes suficiente? Es el "pozo negro del desencanto" por el que también pasó Raphaëlle y que la llevó a pasar durante años diversas terapias: acupuntura, gestión de estrés..., nos cuenta cuando la entrevistamos en Barcelona. El resultado, esta novela de autoayuda optimista –no autobiográfica, insiste– que ha seducido a más de medio millón de lectores en Francia. En ella, Giordano explica cómo recuperar la felicidad. Porque conseguir dar con ella requiere compromiso. El primero: coger las riendas de tu vida.

Publicidad

Como Camille, la protagonista de tu novela, tú tampoco eras feliz y buscaste una solución.

Sí, no tengo miedo a decir las cosas claras: en su día, toqué fondo. He vivido verdaderos períodos de sufrimiento. Estaba en un pozo y yo misma tuve que salir de él.

¿Qué fallaba en tu vida?

Trabajaba en una gran empresa, con un entorno duro y competitivo. Un ambiente de tiburones. Yo me sentía inadaptada al sistema y me juzgaba por ello. En vez de pensar que ese trabajo no era para mí, me decía: "No soy lo suficientemente buena, soy un desastre"...

Lo más popular

Eras dura contigo misma...

Al principio una tiende a mirarse severamente. Yo he necesitado mucho tiempo para aceptarme. Creo que justo ahora me entiendo tal y como soy, con mis defectos. Una de las primeras cosas que debíamos entender es que somos personas multifacéticas. Tenemos que amarnos con eso y deberíamos cuidar incluso nuestras sombras, porque al final también ellas nos hacen personas únicas. La pena es que muchas mujeres nos juzgamos por nuestras fragilidades.

Dices: "Las mujeres nos juzgamos"; ¿los hombres no?

No sé si es por ego, pero es más complicado que un hombre se cuestione. Nosotras estamos más dispuestas a hacerlo. Trabajamos más a nivel personal y solemos utilizar más la autoayuda.

Pongamos que hay algo que no nos funciona. ¿Cómo logramos cambiarlo?

Poco a poco: la teoría de los pequeños pasos. No conseguirás el cinturón negro de judo en una semana, ¿verdad? Pues lo mismo, plantéate objetivos modestos. Con método, perseverancia y menos hablar y más trabajar se producen transformaciones maravillosas y verdaderas. Lo primero, claro está, es identificar qué falla. Yo entendí que debía dejar mi trabajo y lo hice.

¿Eres una mujer valiente?

A ratos... o ¡quizás una inconsciente! [risas].

Lo digo porque los grandes cambios, como dejar un trabajo, pueden asustar... y mucho.

Claro, y es normal tener miedo. Para mí al principio fue difícil, porque en Francia dejar un trabajo con un buen salario como el que yo tenía es un riesgo inaudito. Además, yo tenía un hijo, responsabilidades. Sí, todo cambio va acompañado de miedo, pero ¿sabes qué debería tranquilizarte?

No...

La certeza de que todos tenemos miedo, incluso las personas que parecen más seguras. La diferencia solo es al 'qué'. Nos venden la idea de que siempre tenemos que ser fuertes y eso, evidentemente no es posible. La idea esencial es: "No esperes a estar preparada, porque no lo estarás nunca". El mejor momento es ahora. Hay un pequeño precio a pagar, pero atreverse vale la pena.

A ti, desde luego, te valió la pena: ¡has conseguido un éxito de ventas!

Sí, pero no solo por eso. Me ha cambiado el carácter, soy más feliz. Pero cuidado: no es un camino de rosas. Yo he tenido que perseverar mucho y he pasado por periodos de dudas y crisis. Empecé mi propio negocio y nadie creía en mí. Me miraban con cierta condescendencia, no me tomaban en serio. Incluso me lanzaban mensajes negativos. Mi consejo es: ¡ponte tapones en los oídos para no escuchar a la gente tóxica, aquellos que te dicen que no lo conseguirás! Si crees en algo, lo harás.

"Es normal tener miedo al cambio, pero atreverse siempre vale la pena"

Está bien recordar que no será un camino de rosas...

Es lo primero que digo siempre. No hay una varita mágica que te cambie la vida. Los libros de autoayuda que prometen alcanzar la felicidad con un chasquido de dedos mienten.

Publicidad

Danos algún consejo para esos días en los que nos pueden las inseguridades.

Yo tengo lo que llamo mi 'colección privada' de gente a la que admiro y que utilizo como modelo. Cada persona me sirve para algo. Por ejemplo, si lo que necesito es tener confianza en mí misma porque estoy a punto de dar una conferencia importante, pienso en una actriz de éxito que me encanta y repaso cómo habla, cómo sonríe, y me pregunto qué haría ella, cómo se comportaría.

"No esperes a estar preparada. El mejor momento es ahora"

Lo más popular

¿Ponemos demasiado a menudo la responsabilidad de nuestra felicidad en cosas o en personas?

Totalmente. Me gusta mucho que me hagas esta pregunta, porque es un punto crucial. Yo me pasé media vida quejándome, esperando que los otros me aportaran lo que yo no tenía. Es al revés: estar bien parte de ti misma. Pero, eso sí, rodéate de buenas personas.

Mejor sola que mal acompañada, ¿no?

Sí. Creo firmemente en la importancia de las buenas personas. Lo importante es discernir quién lo es y quién no. Y eso se puede trasladar a otros aspectos: ¿qué te hace feliz? ¿Qué no? En la vida, todo se reduce a elegir. Es duro atreverse a cortar relaciones, y nos supone un esfuerzo, pero hay que ser capaz.

¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque tenemos miedo a la soledad. Pero, a veces, para llegar más lejos hay que dar un paso que en primera instancia te lleva a estar sola. Esa elección implica un vacío que es como la niebla. Pues bien, tienes que pasarla. Cruza las tinieblas y, al final, no te quedarás sola. Seguro. Hay que confiar en la vida. Es el salto de la fe.

"Creo en el efecto dominó positivo, en la amabilidad. Si das, pasan cosas buenas"

¿Recibimos lo que damos?

Sí, pero mi consejo es: da sin esperar nada a cambio. La sociedad se instala demasiadas veces en ese toma y daca. En el amor, por ejemplo, eso es una gran trampa. Si te pasas el día comparando lo que le das a tu pareja y lo que tu pareja te da a ti, no podrás ser feliz jamás. Al contrario, al final solo encontrarás mucha frustración.

También hablas de la importancia de hacer cosas que nos hagan sentir bien.

Sí, es lo que yo llamo tener 'una higiene de vida', porque se trata de buenas prácticas diarias. Si te cuidas y te dedicas algo de tiempo, te sentirás mejor. Todos necesitamos un entorno inspirador. Hacer cosas placenteras repercutirá en tu vida. Es un círculo vicioso. En un nivel más elevado, plantéate: "¿Cuál es mi esencia, mi ADN? ¿Qué hace que sea una persona única y qué puedo aportar al mundo?".

¿Hablas de buscar un propósito a la vida?

Sí, porque saberlo también te aportará bienestar. No todos tenemos un destino especial, pero dentro de una vida sencilla habrá cosas extraordinarias. Lo único que cuenta es ser como quieras ser y dar lo mejor de ti misma con humildad.

¿Tú has encontrado tu destino?

Totalmente. Soy muy feliz porque he encontrado mi lugar. Soy una persona muy creativa y con gran sensibilidad. Como los superhéroes, es un poder que no siempre he controlado bien, y al principio esa sensibilidad me hacía sufrir, pero ahora sé como darle forma.

¿Podemos elegir ser optimistas?

Desde luego. Para la gente con mucha suerte es algo innato; el resto tenemos que trabajarlo. Se sabe que nuestro cerebro está programado para fijarse en las cosas negativas. En la prehistoria era una cuestión de supervivencia, porque necesitábamos escapar de constantes peligros. Por eso hay que hacer un esfuerzo consciente para centrarse en lo positivo.

Pero si preguntas a la gente como le ha ido el día, nadie te dice: "Fenomenal".

¡Es cierto! [Risas]. Y deberíamos valorar más lo que tenemos. Pero es que somos de tal manera que encima desconfiamos de la gente que nos dice que las cosas le van bien. En Francia, las personas optimistas ponen nerviosa a mucha gente, se las considera unas blandas. ¡Como si ser risueña o amable fuera lo contrario de tener carácter y ser capaz! Pues yo tengo un carácter fuerte... y espero ser amable [risas].

Doy fe de que lo eres.

¡Gracias! Sabemos que las relaciones personales son básicas para nuestra felicidad y, sin embargo, me cruzo diariamente con gente que no sabe sonreír. ¡Qué triste! Me gustaría poder darles ese regalo. ¿No te has fijado que muchísima gente anda por la calle como si llevara orejeras? No miran a los ojos, hacen como si los otros no existieran. No miran, no sienten. Es extraño y triste. Y, además, el que pierde eres tú.

¿Por qué? ¿Ser amable aporta felicidad?

Yo me siento radiante cuando veo que he sido útil a alguien. Creo en el efecto dominó positivo. Sonríe e influirás para bien en el día de muchas personas. ¡La energía que das al mundo es tan importante! Si das, pueden pasar cosas buenas.

Más de medio millón de lectores en Francia

Giordano, de 43 años, lleva ya siete libros editados (seis de autoayuda y una novela para jóvenes que no tuvo mucho éxito), más un texto que no se ha "atrevido" a enseñar a nadie, dice con humor. Pero ha sido el rotundo éxito de esta novela lo que le permitirá dedicarse completamente a la escritura y la pintura, sus dos pasiones: "Yo ya estaba decidida a ir por este camino. ¡Es lo que me hace feliz! Como digo siempre, hay que ayudarse a una misma".

More from Ar Revista: