Mari Pau Domínguez: “Me queda una cuenta pendiente con Felipe II”

En Una diosa para el rey la escritora redescubre al monarca para mostrarlo joven y enamorado de Isabel de Osorio.

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Es la tercera novela histórica de Mari Pau Domínguez y, como en las anteriores, su protagonista de excepción es Felipe II. Si antes le vimos ya maduro y casado con la jovencísima Isabel de Valois en El diamante de la reina o atormentado en La casa de los siete pecados, ahora viviremos el que fue su primer y más puro amor: el que de joven mantuvo con una dama castellana olvidada por la historia, Isabel de Osorio.
¿Cómo fue ese primer amor de Felipe II?
Él tenía 16 años y lo vivió con ese impulso de la juventud. Descubrió el amor y eso solamente le ocurrió con Isabel de Osorio. Fue una pasión que sintieron los dos y él, aún príncipe, se dejó llevar y se vio felizmente atrapado. Pero siendo él quien era no podía llegar a buen término.
¿Ha cambiado el monarca en tu memoria ahora que, podríamos decir, le has visto crecer?
Sí, me he acercado mucho más a él y quizás de una manera más tierna. Lo he entendido más. Ver cómo asume lo que lo toca vivir, como ese matrimonio con María Tudor que fue un horror en todos los aspectos, y cómo a la vez mantiene sus propios sentimientos, me ha hecho reconciliarme con su persona.
¿Es cierto que Isabel siempre le esperó?
Sí, por eso parece lógico pensar que él en algún momento le dio pie para albergar alguna esperanza, porque si no, no se explica que ella quedara hasta su muerte entregada a la memoria de Felipe en el Palacio de Saldañuela. Por cierto, esta joya arquitectónica que está en Sarracín (Burgos) es un rastro palpable de que ese amor existió porque sí hay documentos en los que consta que el palacio era propiedad de Isabel, pero que lo financió el monarca.
Cierra el triángulo amoroso un compositor llamado don Diego Pisador, una figura que también existió.
Sí, todo lo que cuento sobre él, su biografía, es cierto. Fue un músico muy importante y maravilloso. Pero la parte de él como vértice de ese triángulo amoroso es literatura pura y dura. Si hubiera narrado la historia tal y como es habría sido hasta empalagosa. El personaje de Pisador me venía muy bien para que alguien le mostrase a Isabel que había otra posible vida y para, a la par, mostrar una figura como la de este músico que tiene unas composiciones deliciosas, como Para qué es dama tanto quereros.
¿Qué tienen los amores desgarrados que llenan tantas páginas de la literatura de todos los tiempos?
En el caso de los reyes, lo interesante era lo que estaba fuera del matrimonio, porque era donde ellos se dejaban llevar. Más allá de eso, sí es cierto que el infortunio es mucho más literario que la felicidad.
Se te ve contenta, ¿es la novela que más te satisface?
Me he sentido con más soltura porque sí he notado un paso más en la madurez como escritora. Creo que estos personajes me han hecho un favor.
¿Volverás a Felipe II en futuras novelas?
Sí, me queda una asignatura pendiente con él.

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